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Ch’ampa–guerra contra el Imperio



© by Paulovich



La Paz - Bolivia,domingo, 28 de noviembre de 2010

Una de las actividades más importantes que cumplí en Cochabamba como humorista fue participar en la reunión de emergencia que realizó el Ateneo Pericles, integrado por eminentes pensadores y filósofos greco–cochabambinos, en las instalaciones del Bar Comercio (el Barco) y que son dirigidos por mi respetado amigo Aristóteles Giordiadis Quiroga.

El tema de esta reunión fue el análisis de las actuales relaciones entre Bolivia y Estados Unidos luego del importante e impactante discurso que pronunció nuestro presidente Evo al inaugurar la Cumbre de Ministros de Defensa de las Américas en la ciudad de Santa Cruz, capital del oriente boliviano.

Giorgiadis Quiroga, como buen descendiente de un director técnico que tuvo el Club Bolívar en el pasado siglo, nos dijo: “El presidente Morales metió un gol de camarín al iniciarse el evento, sorprendiendo al secretario de Defensa de los EEUU, señor Robert Gates, quien se marchó del evento luego de oír el agresivo y poco diplomático discurso de nuestro Presidente”. Un cochala entusiasta interrumpió la sesión para gritar: “¡Bien tirado, carajo, así debemos hablar siempre los bolivianos cuando se trata del Imperialismo norteamericano!”, lo que prueba que se habían introducido sin invitación algunos agentes del oficialismo, pues era el falso yatiri Wayruru que me sigue los pasos y piropea a mi comadre Macacha.

La sesión recobró la calma y fuimos informados de que, no contentos con haber expulsado de Bolivia al último embajador norteamericano, señor Goldberg, ahora se proponía al Gobierno expulsar al Encargado de Negocios estadounidense, lo cual significaría la ruptura total de relaciones entre ambas potencias.

Retomó la voz el pensador Giorgiadis Quiroga para prevenir a los asistentes de una posible ch’ampa guerra entre Bolivia y el Imperio. Mi comadre Macacha me informó en la oreja que ch’ampa guerra en el idioma cochabambino quería decir guerra de baja intensidad, o guerra en juego, o guerra con ch’ampas o hierbas que se arrojan a la cara dos adversarios.

Yo que no asistí a ninguna guerra porque no me gusta hacerme de enemigos —como dijo Guichi Escobari—, manifesté mi oposición a cualquier guerra, así fuera contra el Imperialismo, cuyos diplomáticos lamentan el rechazo boliviano a la ayuda norteamericana para gozar de su soberanía. Otro pensador valluno aseguró que si Bolivia entra en guerra contra EEUU, Cochabamba estaría al lado de Bolivia, lo cual me hizo feliz.

Como conclusión, la reunión del Ateneo Pericles nos hizo saber que la guerra entre Bolivia y Estados Unidos debería ser evitada porque existía la posibilidad de que podríamos ganarla los bolivianos, quienes carecemos de dirigentes y medios económicos para ayudar a la reconstrucción de Estados Unidos y de sus aliados, una tarea muy difícil, costosa y complicada. Ésta y otras conclusiones serán enviadas al presidente Evo, al Ministro de Defensa y al general Cueto, comandante en Jefe del Ejército Socialista de Bolivia.

Recetas de mi tía Encarna



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 27 de noviembre de 2010

Como estamos pasando algunos días en casa de mi tía Encarna en la ciudad de Cochabamba, mi comadre Macacha y yo estamos gozando de la famosa gastronomía cochala, en cuya cocina mi anciana pariente nos muestra su sabiduría culinaria durante el día, pues en las noches los tres montamos guardia en el Palacio Episcopal protegiendo a nuestro arzobispo Tito Solari; comentando que si bien hemos rechazado la ayuda norteamericana, nuestro país ha ganado mucho en Soberanía y Dignidad, mi tía nos dijo oportunamente: “Hoy prepararemos un chupe de Cochala a la Dignidad” y lo hizo ante nuestros asombrados ojos.

“Este chupe cochala me encanta —dijo mi tía— porque no se necesita carne de res, pues la carne está muy cara y la plata no alcanza ni para comprar medio kilo de hueso de la costillita, que solía darle un buen sabor”. En vez de la costillita le pondremos un hueso blanco y hermoso que corresponde a la rodilla del toro y que te da un caldo blanco rico y sustancioso; algunas personas le llaman ‘el morok’o de Evo’, pero esos son los carniceros masistas. Yo hago hervir dos horas ese hueso con cebollitas, nabo escandinavo que me manda mi hermana Restituta desde Suecia, sal gruesa, zanahorias para darle más sabor a saboranía, digo, soberanía”.

Continuó enseñándonos mi tía Encarna: “Mientras hierve este delicioso caldo, leo alguno de los discursos del vicepresidente García Linera para que mis invitados crean que se trata de una sopa moscovita inventada por un chef enemigo de los Romanov, y no es más que un chupecito que aprendí de una cholita de Quillacollo. Pero volvamos al Chupe Cochala a la Dignidad: cuando ya hirvió el caldo, le echo dos papas porque ahora están muy caras gracias a las medidas del ministro de Economía, señor Arce, y un poco de arvejitas y fideos. Me preguntarán ustedes por qué mi sopa me sale tan deliciosa y les diré el secreto: le agrego mi salsa llamada ‘salsa Soberanía', que le gusta a todo el mundo y nadie sabe en qué consiste, pero es agradable, pues tiene sabores dulces mezclados con sabores amargos, pero que en conjunto agrada a todos aunque no alimenta a nadie y tampoco engorda a nuestras wawas ni hace más fuertes a nuestros hijos deportistas. La salsa Soberanía, al igual que la salsa Dignidad, no aplacan el hambre, pero conviene incluirlas en nuestros platos favoritos”.

Quedamos admirados de la sabiduría culinaria de mi vieja tía Encarna al probar el Chupe Cochala a la Dignidad, pero ella nos pidió que le agregáramos al chupecito un poco de llajua ‘Evo Morales' que había preparado con anticipación moliendo locotos rojos en su batán, con algo de tomates, quirquiña y huacataya, revelándonos que el secreto de su picante sabor se halla en que mientras molía los ingredientes mencionados insultaba a los locotos con las peores palabrotas que ella se permitía usar dirigidas a los locotos, y que les había dicho frente al batán: “locotos capitalistas, locotos imperialistas, neoliberales, conspiradores, católicos, obispos y separatistas, etc. etc.”. Y que por eso la llajua le había salido tan picante, llamándola “Evo Morales” porque ahora todo se bautiza con ese nombre feliz y famoso.

48 horas de plazo



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 26 de noviembre de 2010

Me encontraba rezando el santo Rosario en compañía de mi tía Encarna, pidiendo a la Virgen María la curación de la rodilla izquierda del presidente Evo que se volvió a hinchar luego de su desafortunada intervención en la Cumbre de Ministros de Defensa de las Américas, cuando irrumpió en el oratorio mi comadre Macacha para darnos malas noticias procedentes del Chapare cochabambino.

Profundamente conmovida, nos pidió que concluyéramos con nuestras plegarias marianas y fuéramos con ella y muchos cochabambinos a proteger y defender al arzobispo de la Diócesis, mejor dicho, Arquidiócesis de Cochabamba, monseñor Tito Solari, quien había sido amenazado por las huestes diabólicas de las seis federaciones de cocaleros del Chapare cochabambino, dirigidas por el satánico dirigente Gualberto Bustamante, aunque el jefe supremo continúa siendo el Presidente del Estado Plurinacional, Multicolor y Folklórico, antes República de Bolivia.

Guardamos nuestros rosarios, apagamos las velas encendidas en honor a la Madre de Dios y nos fuimos a organizar la defensa de nuestro Arzobispo, quien había sido designado por el Papa para iluminar y dirigir las almas de los cochabambinos, incluidos los chapareños.

Mi primera intención fue la de buscar la colaboración de amigos fortachones como el negrito Guardia, el moreno (bailarín) Raulito Azcargota y el escritor Winston Extremadoiro, pero Macacha me pidió que no lo hiciera todavía porque las noticias aún no eran oficiales.

Hasta que llegamos al Arzobispado, sorprendiéndonos de que no hubieran guardias armados para proteger al Pastor amenazado por los cocaleros chapareños de ser expulsado del país dentro de 48 horas si no declara que en el Chapare no se produce cocaína y que la droga no amenaza a los jóvenes y niños chapareños, quienes sólo se alimentan de fruta.

Macacha organizó la defensa del Palacio Arzobispal, que de palacio sólo tiene el nombre, donde reside el Pastor de la grey cochabambina, uno de los rebaños más difíciles de gobernar, sobre todo en esta época del incremento de los cocales, no sólo en el Chapare, sino en otras provincias, y del auge en la fabricación de la cocaína y del narcotráfico, actividades que han enriquecido a muchos cocaleros, entre los que sobresalen los barones de la coca, ciudadanos muy afortunados y que tienen mucho poder económico, político y social, como para exigir que sea expulsado de Bolivia el arzobispo monseñor Tito Solari. ¡Qué atrevimiento!, como dijo mi comadre Macacha que hoy está de ñañas con mi tía Encarna, pues ambas son cochabambinas y platudas.

Macacha fortificó la guardia del Palacio Arzobispal dotándola de garrotes que aquí se llaman “makanas”, y mi tía Encarna nos ha dotado a todos de crucifijos que lavantaremos para defender a nuestro pastor católico; también hemos dotado a la residencia episcopal de 200 turriles de agua bendita que será lanzada contra los atacantes del Chapare si es que se atrevieran a atacar la casa de nuestro jefe espiritual. El agua bendita hará aullar a los invasores chapareños como lo hace con los demonios.

La pena y la que no es pena



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 25 de noviembre de 2010

Me encontraba cantando en medio de la soledad de mi escritorio una antigua copla nativa que dice así: La pena y la que no es pena, todo es penar para mí... y no me refería a un amor desgraciado, sino a las penas que impone la mal llamada justicia boliviana a ciudadanos opositores al actual régimen de Gobierno, para el cual es un delito que una autoridad adquiera vehículos nuevos para el desarrollo más eficiente de la Prefectura de Cochabamba y también es delito que adquiera vehículos usados más baratos para cumplir mejor con la Alcaldía de Potosí. Estos casos imputados al ex prefecto de Cochabamba señor Reyes Villa y al ex alcalde potosino señor Joaquino me tienen perplejo y me llevan a presentar un memorial al Viceministro Nacional de Disparates.

Al señor Doctor Viceministro Nacional de Disparates que no tiene nombre y apellido ni despacho conocido, aunque manda y ordena en los órganos Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral, y nadie le conoce personalmente ni sabemos dónde enviarle nuestros reclamos.

Paulino Huanca, trabajador gremialista, propietario del quiosco Malena, sito en las cercanías de la Buenos Aires Avenue y que trabajo de día, me ayudo de noche escribiendo para este periódico que le envío. Soy natural y vecino de esta ciudad con una cédula de identidad legítima y que se encuentra empeñada en el Bar Chuma de la ciudad de La Paz, por lo cual utilizo también otro carnet extendido en Colcapirhua–Cochabamba. Casado hace 14.171 días con una digna dama española, natural de Zaragoza, desde donde se angustia por las barbaridades que cometen algunas autoridades arbitrarias, señor Viceministro Nacional de Disparates.

Yendo al grano —como dicen los enfermos de acné—, quiero que me explique por qué es enjuiciado y perseguido el ex prefecto Reyes Villa, a quien se acusa de adquirir vehículos nuevos para la Prefectura de Cochabamba, y por qué es separado de la Alcaldía de Potosí el señor Joaquino, si él para ahorrar adquirió vehículos usados para mejorar su gestión municipal. ¿Cuál es peor delito?

Algunos hombres sabios de su Gobierno masista me han informado que es un grave delito comprar vehículos usados sin convocatoria a propuestas, dejándome perplejo al saber que usted, señor doctor, Viceministro Nacional de Disparates, también mostró su conformidad con la adquisición del avión presidencial que necesita y utiliza actualmente nuestro Presidente de la República, y sin que usted hiciera la observación de que también se estaba adquiriendo un avión usado que pertenecía al Manchester United, club británico de fútbol, y a un precio que llega a 39 millones de dólares, adquisición que se hizo sin convocatoria a propuestas. ¿Por qué usted ordena el enjuiciamiento del Alcalde de Potosí y no hizo nada en contra de quienes compraron el mencionado avión?

Respóndame si puede enterarse de este memorial. Y si no, yo continuaré perplejo y seguiré cantando pulsando mi guitarra: La pena y la que no es pena, todo es penar para mí, si ayer penaba por verte, ahora peno porque te vi... Será justicia, etcétera, etcétera.

 
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