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Credenciales en Tiwanaco



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La Paz - Bolivia, Miércoles, 10 de marzo de 2010

La semana pasada, el Jefe del Estado Plurinacional, Multicolor y Folklórico de Bolivia hizo saber que instruirá al canciller David Choquehuanca para que las próximas ceremonias de presentación de credenciales de embajadores extranjeros se realicen en Tiwanaco, lugar al que también deberán llegar los presidentes de países amigos que deseen visitarlo.

Al conocer la noticia me trasladé inmediatamente a la ciudad de El Alto, pues sospeché instantáneamente que mis amigos yatiris Calimán y Titirico (pariente de Cocarico) eran los autores de esta idea fantástica en su calidad de asesores de los gobernantes mencionados.

Cuando ingresé en su afamado “Consultorio de brujos andinos, expertos en asuntos políticos y sentimentales”, advertí en ellos una amplia sonrisa de felicidad, parecida seguramente a la de Colón cuando descubrió América, diciéndome Calimán: “Adivino que has venido a felicitarnos por la declaración del Presidente sobre los ceremoniales que se realizarán en Tiwanaco...", abrazando a los yatiris por su idea tan exótica de estilo tiwanacota.

Como alguna vez fui testigo accidental de alguna presentación de credenciales en el Palacio de Gobierno, dije a mis amigos yatiris que los diplomáticos extranjeros recibían al llegar a la plaza Murillo los honores militares de “Los Colorados de Bolivia”, cuya banda militar interpretaba los himnos de Bolivia y del país del embajador visitante. ¿Cómo deberíamos actuar si la ceremonia tendría que realizarse en Tiwanaco?

El yatiri Calimán ya lo tenía resuelto:

“El Embajador y su séquito llegan hasta la Puerta del Sol, que estaría cerrada y cubierta con un awayu (pieza tejida con lanas e hilos multicolores). Entonces el Director del ceremonial del Estado invitará a los extranjeros un plato de fricasé o Alka-seltzer con mote, manjar rociado con Sorojchi-pil, remedio que alivia los efectos de la altura. Después de una buena chaupinchada se dirigirán recién al Templo de Kalasasaya, donde los esperará nuestro Presidente sentado en un trono de piedra cual corresponde a su título de Apu Mallku.
Quedé pasmado ante este nuevo ritual diplomático, mientras Calimán me anticipaba ese acto:
“Se insinuará a los nuevos diplomáticos utilizar el aymara para dirigirse a nuestro Jefe de Estado y será el canciller Choquehuanca quien traducirá al español para una mejor comprensión del mandatario boliviano”.
Como todo obedece solamente a un mero deseo de nuestro Presidente, hay muchos detalles que todavía no han sido solucionados como, por ejemplo, la construcción de algunos urinarios y cuartos de baño elegantes y finos como para diplomáticos extranjeros que llegan por vez primera al país, pues todos comprobamos la falta de estos servicios inodoros en Tiwanaco, cuyas ruinas arqueológicas merecen todo nuestro aprecio y respeto, pero las autoridades del lugar no cuentan con estos servicios que resultan imprescindibles para mejorar las relaciones entre Bolivia y los países amigos.

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