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La magia del Carnaval


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, domingo, 27 de febrero de 2011

Me encontraba sumido en mi tristeza, cavilando acerca de mi pobreza, los desastres naturales que se ensañan con nuestro país, mis deudas impagas que contraje con mi comadre Macacha y el alza en las tarifas de transporte público, cuando sigilosamente entró alguien en mi escritorio y desde atrás me cubrió los ojos con sus manos y me dijo:

“Adivina quién soy yo y te concederé todo lo que más deseas…”.
Reconociendo su voz, le dije inmediatamente:
“¿Eres mi comadre Macacha viuda de Racacha, natural de Cochabamba y avecindada en La Paz?”.
Ella, con voz fingida y manteniéndome a ciegas, me dijo:
“Soy tu hada madrina enviada por el Dios Momo para hacerte feliz en estos carnavales y concederte todo lo que me pidas…”.
Manteniendo los ojos cerrados y siguiendo su juego, le dije:
“Gracias hada madrina con olor a chola cochabambina, quiero pedirte en primer lugar que me vuelvas a prestar 5.000 dólares para viajar a Oruro y divertirme en carnavales con la chola más guapa del mundo”.
Mi hada madrina me respondió con dulzura infinita:
“Concedido el milagro, pero ya le deberás a la chola prestamista 12.000 dólares con la garantía de tu esposa que es mucho más honrada y seria que tú. Puedes seguir pidiendo milagros carnavaleros”.
Aguzando mi ingenio, dije a la milagrosa hada madrina:
“Te pido que el Gobierno apruebe para mí un sueldo de 8.000 bolivianos mensuales para poder dar de comer a mis wawachas y darles un vivir decente, tú las conoces hada madrina, cholita bonita de gran corazón”.
Increíblemente, mi hada madrina me concedió ese milagro, explicándome que el presidente Evo no tiene inconveniente en aprobar mi nuevo sueldo mensual porque el dinero saldrá de la empresa en la que trabajo.

Ebrio de felicidad ante los prodigios realizados por mi hada madrina, quise darme la vuelta para darle un beso en la oreja en señal de agradecimiento, pero ella me sujetó en la silla y me dijo:

“Quieto, compadre, porque tu hada madrina te seguirá haciendo milagros en nombre del Dios Momo, que reinará en este carnaval”.
Cerrando los ojos y exprimiendo mi magín, dije a la chola milagrosa:
“Quiero pedirte que me concedas el milagro carnavalero de que nuestro país viva en paz y armonía y que nuestros gobernantes nos conduzcan a una patria mejor donde todos nos expresemos libremente sin ofender a nadie y que algunos jueces y fiscales tengan un poco más de dignidad y vergüenza”.
Mi hada madrina me respondió con seguridad y me dijo:
“También te concedo ese milagro que me pides, compadre, pero solamente mientras dure el Carnaval. Domingo, lunes y martes me prometiste tu corazón, yo solita te he querido hasta el domingo de tentación…”.
Al escuchar esa copla carnavalera cantada por mi hada madrina, no resistí más y comenzamos a bailar, celebrando que este Carnaval solucionará milagrosamente todos mis problemas y los de la nación.

Con el agua en la barriga


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, sábado, 26 de febrero de 2011

El país ha sido declarado en emergencia a raíz de las intensas lluvias que provocaron el desborde de nuestros ríos que se llevaron por delante a poblaciones ribereñas que perdieron sus viviendas y sus cultivos. Junto a esos desastres naturales, hay otros desastres sociales que también me preocupan, y así se lo dije a mi tía Clotilde von Karajan Quiroga, cochabambina que vive en Berlín.

—Pog favog, quisiega hablag con mi sobrino Paulino Huanca, dígale que le llama su tía Clotilde desde Beglín.

—Hablas con él, querida tía, y es una suerte que me encontraras en casa porque me estoy trasladando a El Alto porque me da miedo el río Choqueyapu que corre frente a mi casa y su caudal aumenta con las lluvias.

—He visto en la televisión eugopea las teguibles inundaciones que hay en nuestro país y hasta en Cochabamba, que está a oguillas del río Gocha turbión. ¿Y pog qué te vas a vivig a El Alto que es una ciudad tan fría…?

—Porque allí estaré más seguro viviendo en una de las casas de mi comadre Macacha, la cholita cochabambina que tú conociste cuando las dos eran chicas…

—Me acuegdo que ella ega una pícaga…

—Ya no es pícara, ahora es una mujer buena y muy próspera y me ha ofrecido hospedaje hasta que deje de llover.

—¿Acaso no hay guíos en El Alto?

—Hay uno al lado de la casa, pero se llama Río Seco.

—¿Nuestros paisanos llogan pog aquellos que han pegdido sus casas y sus cultivos…?

—Alguna gente está llorando, tía Clotilde, pero muchas personas ya están celebrando el Carnaval, que llega dentro de una semana, y otros están reunidos para aliviar el hambre y la escasez de alimentos y el aumento de sueldos y salarios que reclamamos todos…

—Todos los problemas se han juntado, ¿no crees que Dios está un poco enfadado con nuestra Patria?

—Así podría parecer, tía von Karajan Quiroga, y dice mi comadre Macacha que eso nos pasa desde que sacaron una imagen del Corazón de Jesús que había en el Palacio de Gobierno y la sustituyeron con una enorme fotografía del Ché Guevara.

—¡Qué bagbagidad!, sobrino Paulino. ¿Y qué cosas tuyas has trasladado desde tu casa a tu nueva vivienda provisional en El Alto, en la casa de tu comadre Macacha…?

—Estoy llevando una imagen del Corazón de Jesús, la fotografía de mi esposa española, mi manta eléctrica, mi ropa interior de lana con calzoncillos largos como usan los diablos de Oruro, mi guitarra para cantar con ella en mis noches de tristeza y mi bacinica de plata, porque hay sólo un cuarto de baño que lo usa la dueña de la casa.

—¡Pobre sobrino mío! Di a todos mis paguientes y amigos que llogo pog todas estas calamidades natugales y humanas que han sobrevenido a Cochabamba y a toda Bolivia.

—Thanke Gut, tía Von Karajan Quiroga.

Reparto de condones para Carnaval


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia,viernes, 25 de febrero de 2011

La otra tarde me encontraba rezando el Santo Rosario por las víctimas de las riadas e inundaciones en todas las zonas del país y fui interrumpido en mi oración mariana por los gritos de mi alborotada comadre Macacha, quien irrumpió en mi escritorio con sus gritos de

“¡compadre, compadre, la Ministra de Salud repartirá condones para el Carnaval!”.
Le pedí que se tranquilizara y hasta le invité un vaso de agua bendita que siempre tengo a mano para defenderme de las tentaciones del Diablo, pidiéndole que se sentara, pues no había motivo para excitarse de tal manera.

Cuando recuperó el aliento le dije con tranquilidad y dulzura:

“No creo que sea la misma Ministra de Salud, la doctora Heredia, quien distribuya personalmente condones a los carnavaleros, sino que lo harán sus empleados para evitar la mayor propagación del sida en nuestro país”,
y la cochabambina asintió moviendo su cabeza. Cuando pudimos dialogar, Macacha me hizo recordar que el año pasado, cuando llegaban los carnavales, el Ministro de Salud también regaló condones y que en la repartija nosotros recibimos muchos preservativos, porque nos los dieron tanto en La Paz como en Oruro. Macacha me preguntó:
“¿Qué hizo usted con los condones que le regaló el mencionado Ministro?”.

Fui a buscarlos y los encontré en un bolsillo de mi disfraz de moreno y entregué los profilácticos a mi comadre, quien los contó y eran exactamente cien, con lo que quedó satisfecha, no sin antes hacer la siguiente observación:

“Éstos ya no sirven para este año, porque ya están secos, tenemos que ir a recoger unos condones nuevos y fresquitos”.

Al escuchar su decisión, me puse serio y le dije:

“Esta vez no la acompañaré, comadrita, porque me da vergüenza ir a reclamar condones a mis 83 años para tenerlos guardados hasta el próximo año sin haberlos requerido ni una sola vez”.
Mi comadre sonrió ante mi decisión y me reflexionó diciendo:
“Respeto su decisión, compadre, pero le ruego acompañarme porque si voy con usted recibiremos el doble de preservativos y como ahora está de moda revender el azúcar, el arroz, la harina y otros artículos de primera necesidad, los venderemos en La Paz y Oruro y los dos ganaremos algo de platita, y de esa manera usted ganará unos billetitos y podrá pagarme algo de lo que me debe…”.
La proposición de mi comadre Macacha me pareció razonable, pero yo la mejoré cuando le propuse lo siguiente:
“Con la plata que ganemos podríamos comprar algunos víveres y ropa de abrigo, botas de goma y medicamentos para las personas que han sido víctimas de las intensas lluvias y de las consiguientes riadas y han quedado sin techo y sin alimentos en el norte de La Paz, Cochabamba, Beni, Chuquisaca, Santa Cruz y otros lugares, en vez de estar regalando condones para los carnavaleros que se emborracharán en las principales ciudades de nuestro país”.

Mi simpatía por presos y reos


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, jueves, 24 de febrero de 2011

Al viceministro nacional de Disparates (Sector Justicia), Paulino Huanca, natural y vecino de esta ciudad, aunque refugiado temporal y clandestinamente en la ciudad de El Alto, donde me gano la vida impartiendo clases de tango a señoras y señoritas de la alta sociedad alteña, con cédula de identidad Nº 218618 empeñada en el Bar Chuma de la ciudad de La Paz por consumo de comidas y bebidas, documento que fue reemplazado por otro que me fue otorgado en la localidad de Colcapirhua (Cochabamba). Periodista de oficio desde mi tierna edad de quince años. Casado hace 14.262 días con una noble y hermosa dama española nacida a orillas del río Ebro. Presentándome ante su Autoridad, con todo respeto digo y expongo.

Como posiblemente usted ya se ha enterado, actualmente nuestra sociedad se halla conmovida ante la crisis carcelaria que se ha producido en el país al saberse que nuestros penales se hallan saturados de presos que viven en condiciones infrahumanas en cuanto a vivienda, alimentación y asistencia sanitaria, motivos por los cuales actualmente se encuentran en estado de emergencia exigiendo la atención justa del Estado.

Esa aflictiva situación se ha producido en la cárcel de San Pedro en La Paz, en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro y en las cárceles de Cochabamba, Santa Cruz, Cobija y Sucre, lo que equivale a decir que los encarcelados de todo el país protestan por las condiciones en que viven y exigen que el Estado mejore su diario y triste vivir, aunque muchos de ellos se encuentren presos por haber cometido delitos que nuestras leyes sancionan.

Este mi apoyo a las demandas justas de los reos y de los que no son reos nace de la natural simpatía que siento por ellos, porque nadie está libre de la desgracia de caer un día en una de nuestras cárceles o mazmorras, como yo la tuve un día, hace muchos años, cuando fui encarcelado en el penal de San Pedro acusado calumniosamente de bigamia.

Por esa mi experiencia, le digo que nuestras cárceles son como la casa del jabonero, donde el que no cae, resbala y usted mismo —señor Viceministro— podría caer preso en una de nuestras cárceles dentro de algunos años acusado calumniosamente de algún delito, por lo cual le insto a actuar rápida y eficazmente para la mejoría de nuestros establecimientos carcelarios.

Tengo la esperanza, señor Viceministro Nacional de Disparates (Sector Justicia) de que esta crisis carcelaria nacional sea solucionada pacíficamente y que nuestros presos y reos vivan su encierro en condiciones más humanas, y que puedan ser medianamente felices en medio de la desgracia que significa haber perdido la libertad, que es uno de los bienes más preciados que Dios concedió a los hombres. Mientras tanto, mi solidaridad más sincera con todos los presos y reos de nuestras cárceles. Será justicia, etcétera, etcétera, etcétera.

Misterioso canje territorial


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, miércoles, 23 de febrero de 2011

El Vicepresidente de la Cámara de Diputados de Chile afirma que nuestro presidente Evo y la ex presidenta de Chile la señora Bachelet conversaron acerca de un canje territorial entre ambos países para que Bolivia obtuviera un corredor hacia el mar. Hasta ahora los bolivianos no sabemos qué territorio boliviano habría sido ofrecido a Chile.

“¿Cómo podríamos saberlo si llegar hasta nuestro Presidente es casi imposible en estos momentos cuando todos quieren conversar con él, exigiéndole mejoras salariales, empleos y un poquito de azúcar, arroz, leche y pollos baratos?”, pregunté a mi comadre Macacha que es mi paño de lágrimas y mi oráculo de Delfos y mi protectora que tiene más reservas en oro que el Banco Central de Bolivia. Ella, que es muy consciente y responsable, me dijo: “No me pregunte, compadre, acerca de asuntos internacionales y menos si éstos se refieren a nuestras relaciones con Chile porque el único que sabe de estos temas es el canciller David Choquehuanca que sólo confía sus secretos a las piedras hembras que alegran su cama y su despacho ministerial”.

Preocupado y ansioso por saber qué territorio boliviano había sido ofrecido en canje por un corredor chile, no recordé la buena amistad del ministro Choquehuanca con mis amigos yatiris Calimán, Titirico y Wayruru, y le dije a mi comadre que consultaría con ellos, lo cual fue aprobado por mi benefactora cochabambina, quien me trasladó a la sede del arquitecto Patana, alcalde de El Alto, la capital más alta del mundo, donde los yatiris hablan cotidianamente con los dioses andinos a través de sus teléfonos móviles.

Sólo pudimos hallar a Wayruru porque sus colegas se encontraban vendiendo azúcar que había tenido almacenada la Cancillería para repartir a los diplomáticos. Dije al yatiri, sin rodeos: “Quiero que me cuentes qué parte del territorio boliviano ofrecieron en canje a los gobernantes chilenos, si ellos nos concedían un corredor marítimo”.

Hecha la pregunta de sopetón y sin anestesia, Wayruru comenzó a tartamudear sin poder darme una respuesta concreta, no sé por qué él no sabía o por qué le habían hecho jurar que mantendría el secreto.

Macacha, quien ama mucho más que yo a su tierra, se encaró con el brujo andino y le dijo en voz alta y firme:

“¿Es verdad que nuestros negociadores diplomáticos ofrecieron a cambio de un corredor marítimo la ciudad de Cochabamba…?”.
El yatiri Wayruru empalideció ante el vigor de mi comadre y negó tal versión, aunque nos reveló que la propuesta agradaría mucho a Chile, donde conocen el valor y la inteligencia de los cochabambinos.

Macacha, más tranquila al saber que nuestros negociadores diplomáticos no habían ofrecido a Cochabamba en canje por un corredor marítimo, soltó al yatiri Wayruru a quien lo tenía cogido de las solapas, me miró triunfante y me dijo: “Cochabamba seguirá siendo boliviana, pero necesitamos saber qué territorio boliviano fue ofrecido en canje a la ex presidenta de Chile, la señora Bachelet”.

Cucarachas en el Legislativo


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, martes, 22 de febrero de 2011

Una interesante crónica periodística nos informa que las cucarachas ponen en ascuas a la sede del Órgano Legislativo Plurinacional a causa del cambio climático que se registró en sus dependencias.

Cuando mi comadre Macacha concluyó de leer para mí esa noticia tan pintoresca y asqueante, dejó el periódico y se puso a bailar esa vieja tonada tropical cuya letra dice: La cucaracha, la cucaracha /ya no puede caminar, /porque le falta, porque le falta, /la patita principal…, obligándome a seguirle los pasos al compás de esa melodía. Y ya podrán imaginar los lectores a esa formidable pareja compuesta por una airosa cholita cochabambina y un periodista llasa-siki, que en quechua quiere decir “poto pesado”.

Al concluir de bailar “La cucaracha”, nos sentamos a dialogar, y mi comadre me dijo:

“Yo no quiero ofender a la Asamblea Legislativa, multicolor y folklórica —como usted le llama—, pero sé que las cucarachas invaden casas no porque éstas sean más calientes que otras, sino por ser más cochinas, o sea que en el Palacio Legislativo lo que falta es limpieza…”.
Temeroso de que el senador Surco o el senador Ávalos, o el mismísimo Vicepresidente de la República y Presidente nato del Congreso la pudieran juzgar a mi comadre de “desacato”, pedí a la cholita que fuera más prudente y que aclarase lo de la falta de limpieza en el Palacio Legislativo, pero la valerosa cochabambina me respondió:
“Yo no reculo mis palabras y sigo sosteniendo que las cucarachas aparecen en una casa por falta de limpieza…”.
Yo que soy ingenuo y despistado, pregunté a mi pariente espiritual qué número de cucarachas habría en el Palacio Legislativo y ella me dijo que es muy difícil saber el número exacto de esos insectos porque se reproducen en lugares poco limpios, en las cocinas y depósitos de alimentos.

De pronto, Macacha reaccionó como buena y responsable ciudadana, diciéndome resueltamente:

“De nada vale lamentarnos de que hubieran tantas cucarachas en la Asamblea Legislativa, vayamos a exterminarlas armados de insecticidas, jabones y escobas, y cooperar en esas urgentes acciones para erradicar cucarachas, ratas y ratones que infecten nuestro hermoso Palacio Legislativo”,
cargando todos esos elementos en mi motocicleta Hardley Davidson, emprendimos un nuevo raid hacia la plaza Murillo que denominamos:
“Polleras al viento contra las cucarachas de la Asamblea Legislativa”.
Al llegar, mi comadre Macacha se puso a cantar en la puerta principal: La cucaracha, la cucaracha, /ya no puede caminar, /porque le falta, porque le falta, /la patita principal, y la dejaron pasar con sus bártulos de limpieza y yo me colé con ella preguntando en voz alta: “¿Dónde están las cucarachas…?”, pero como las cucarachas no son tontas, desaparecieron metiéndose en sus escondrijos. Salimos del Palacio Legislativo cantando la cucaracha, la cucaracha, etcétera, etcétera.

Venta de órganos por la crisis


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, domingo, 20 de febrero de 2011

Ayer me encontraba muy deprimido después de haber ido al mercado Rodríguez acompañado por mi comadre Macacha y haber comprobado una vez más que “esta vida ya no es vida” como dice una tonada popular; tal es la pobreza por la que atravesamos que una cholita desnutrida se me acercó y me dijo: “Caballero, le vendo un huevo”, contestándole muy abatido: “¿Y qué me hago yo con un huevo vendado?”.

Pero Dios no se olvida de sus ovejitas y al llegar a mi casa me encontré con una invitación del Ateneo “Pericles” de Cochabamba para una sesión académica en el Bar Comercio de la ciudad jardín, donde prestigiosos pensadores greco–cochabambinos debatirían sobre el tema “La crisis y la venta de órganos”, tema de palpitante actualidad.

Mi comadre cochabambina, que es la persona más interesada en ayudarme a salir de mi postración económica, no sólo para recobrar su dinero que me tiene prestado, sino para programar nuestros próximos carnavales que están muy cerca, me dijo: “Vamos a Cochabamba, compadre, a lo mejor allí puedas vender un huevo u otras cosas”.

Montamos en mi motocicleta Harley Davidson y nos dirigimos a la ciudad del Rocha River en un nuevo raid que esta vez fue bautizado “Polleras al viento para venta de órganos”. A mediodía llegamos a la capital científica de Bolivia y nos dirigimos al Bar Comercio, donde nos recibió el pensador greco–cochabambino Aristóteles Giorgiadis Quiroga.

La sesión ya había comenzado con la denuncia del tráfico de órganos humanos aprovechando de la pobreza de la ciudadanía en general, hecho que me entristeció y al mismo tiempo aumentó mis esperanzas de recuperación económica en caso de poder vender algunos de mis órganos en buen estado. Un inteligente ciudadano cochabambino dijo que este asunto debería ser tratado con la mayor seriedad, porque la crisis económica es de tal dimensión, que algunos ciudadanos podrían vender sus cabezas al exterior, causando un daño irreparable a Cochabamba y Bolivia y demorando la revolución en 50 años.

Macacha hizo uso de la palabra, aclarando previamente que ninguno de sus órganos se hallaba en venta, pero que apoyaba la decisión de los ciudadanos que quisieran vender otros órganos que no fueran sus cabezas para mejorar su situación económica, pagar los préstamos que habían contraído y asegurar su alegría durante el próximo carnaval y algunos venideros.

Hubo importantes mociones que se presentaron como el control de estas operaciones económicas y quirúrgicas para evitar que los contrabandistas se beneficien exportando ilegalmente a los países vecinos corazones, cerebros, hígados y riñones bolivianos.

Al final, se hizo una mesa de negocios en la que se realizaron operaciones por un millón de dólares. Yo no vendía nada y Macacha me dijo: “No importa, compadre, que no hubiera podido vender ninguno de sus órganos, porque le he prometido a su mujer, que es mi comadre, que lo devolvería completito”. Es que la chola cochabambina es muy noble.

La importancia de ser ministro


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia,sábado, 19 de febrero de 2011

La otra tarde, ingresó como una tromba en mi casa una persona cuya voz reconocí de inmediato, era mi comadre Macacha, quien se metió en mi escritorio y no me halló, abrió mi alcoba conyugal y la halló vacía, dirigiéndose entonces a mi cuarto de baño, donde empezó a dar golpes en la puerta respondiéndole desde el interior que no me molestara, porque me encontraba pensando sentado sobre el inodoro.

Salí después de 15 minutos y le pregunté a mi comadre Macacha qué sucedía y por qué tantos golpes a la puerta del baño interrumpiendo mis meditaciones acerca del futuro del país y de América Latina, respondiendo la chola cochabambina: “Hay crisis de gabinete, el presidente Evo está posesionando a tres nuevos ministros, y usted, compadre, sentado en el inodoro meditando sobre los problemas de Bolivia y América Latina…”

La noticia que me dio Macacha tuvo su impacto en mi personalidad reflexiva, y al saber que el presidente Evo había posesionado a tres nuevos ministros, me entusiasmé y dirigiéndome al living rompí las fotografías del ministro de Economía, señor Arce; la del ministro de Gobierno, señor Sacha Llorenti, y de la ministra de Productividad, la señora Morales. Estupefacta ante mi actitud iconoclasta, mi comadre Macacha me dijo: “Compadre, por qué es usted tan huevastián y ha roto las fotografías de Arce, Llorenti y la Morales si los ministros que han sido cambiados son otros y ya juraron los nuevos”.

Reconocí mi error y reconstruí las fotografías pegándolas con cinta engomada, colocándolas de nuevo en la mesa central de mi living, junto a las de Evo, el vicepresidente Álvaro y la Miss Bolivia de hace muchos años, la señorita Rico Toro.

Macacha me propuso ir al día siguiente a felicitar a los nuevos ministros para felicitar a la señora Elizabeth Salguero, al periodista Iván Canelas y al señor Félix Rojas, y le pedí que fuera sola, porque yo estaría muy ocupado buscando plata para pagar mis deudas, hacer frente a la crisis y también asistiendo a las manifestaciones callejeras que protestan por el alza incontenible de los precios en todo orden de cosas.

Macacha insistió en su pedido y me dijo que era muy importante ser amigos de los ministros, contestándole que mucho más importante es ser ministro y estar como pulga en la oreja del Presidente y participar en el debate de sus grandes y pequeñas medidas gubernamentales, aunque también eso implica una responsabilidad compartida por todas y cada una de ellas.

Luego hablamos de asuntos menos importantes como ser el sueldo de cada ministro y sus gastos de representación, viáticos por viajes al interior y exterior del país, y otros beneficios, mientras Macacha me contó que siempre había soñado con que su compadre Paulino Huanca llegara a ser Ministro de Economía o Presidente de la Aduana.

Le agradecí por su buen deseo y le rogué que en su visita a los tres nuevos ministros les pidiera sus fotografías con dedicatoria para que adornaran la mesa central de mi living. ¡Libertad para Leopoldo Fernández y Guillermo Fortún!

Ascensos a generales


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, viernes, 18 de febrero de 2011

Pese al secreto militar que rige en todas las cuestiones que atañen a las Fuerzas Armadas del Estado Plurinacional, desde la designación de sus más altos comandantes de fuerza hasta la del cabo cocinero del Regimiento Bolívar 1.º de Artillería, los periodistas sabemos que hasta ahora no ha sido emitida la Orden General de Ascensos y Destinos de las FFAA, ni de la Policía, y que el presidente Evo aún no ha decidido quiénes comandarán a militares ni a policías.

Mientras tanto, respetables coroneles de ambas fuerzas han empezado a tocar las puertas de la Asamblea Legislativa, al revés de lo que antes hacían los políticos cuando golpeaban las puertas de los cuarteles, esta vez para hacer conocer a los políticos sus merecimientos para ser ascendidos al generalato, al menos eso dijo un senador masista. Lo sorprendente en este caso es que la inquietud ha llegado hasta niveles populares en los que yo alterno por razones económicas, andando del brazo y por la calle con mi comadre Macacha, que es una cholita cochabambina que me ayuda económicamente y que suele compartir conmigo algunas de mis inquietudes periodísticas y culturales.

Sin embargo, Macacha me sorprendió ayer cuando me preguntó de sopetón si yo conocía al general Cueto, comandante del Ejército, y al general Bersatti y al general Antezana, respondiéndole con pena en forma negativa, aunque para no decepcionarla mucho le manifesté que había oído hablar mucho de ellos, sobre todo del general Cueto, quien había proclamado ser socialista y que el Ejército también lo es, lo cual me dejó temblando hasta el día de hoy. Después de contarle que yo soy omiso y que siento mucho respeto por las Fuerzas Armadas, Macacha recién me contó que un coronel aspirante a general le había buscado insistentemente en su casa hasta que logró entrevistarse con ella para solicitarle su apoyo e influencia entre los senadores masistas que, posiblemente, le debían dinero, al igual que cierto periodista famoso en las noches del “Malena”.

Este avance de un prestigioso militar hacia el fortín de mi comadre Macacha me inquietó y le pregunté a la cholita si el aspirante a general había intentando alguna operación envolvente para ocupar el fortín Macacha, o sea su corazón noble y generoso.

Al entender que yo estaba celoso por la sorpresiva incursión de un valeroso y prestigioso coronel a un territorio que consideraba mío, Macacha me relató algo del avance militar hacia su fortín, manifestándome que el aspirante a general era guapo y fornido, un verdadero kjacha-mozo, mucho más alto y joven que yo. Sin describir más la escena, pregunté a Macacha si ella recomendaría el ascenso a general del mencionado militar ante sus amigos senadores del Movimiento Al Socialismo, respondiendo mi comadre que sí, que lo haría y que precisamente para eso había prestado su plata a varios senadores cuando sólo eran pobres candidatos.

Sin que mi comadre se diera cuenta, avancé sobre su fortín y le dije en la oreja: ayudemos a esos valientes aspirantes a generales para que los senadores reconozcan los méritos de toda su vida militar.

Cárcel nueva para futuros reos


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, jueves, 17 de febrero de 2011

Todos los medios informativos nos han mostrado el desastroso estado del recinto carcelario de San Pedro donde los muros remojados por las lluvias están a punto de caerse mientras las aguas subterráneas del alcantarillado están a punto de colapsar por falta de una permanente atención, o sea que el viejo panóptico está a punto de caerse.

Esa realidad me entristeció y mi comadre me dijo: “Qué le importa a usted, compadre, si usted nunca más volverá a estar encerrado tras los muros de San Pedro por tener ahora más de 80 pirulos”, palabras que me disgustaron, porque en el fondo querían decir que ya no estoy en edad de delinquir, lo cual no es verdad.

Para no discutir con la buena cholita cochabambina, la invité a cortar unos tangos en el “Malena” y a dibujar unas cumbias villeras hasta “hacerla flecos” y luego ponerme a conversar con mis amigos yatiris y algunos intelectuales alteños acerca de la necesidad de construir una nueva cárcel.

Mi plan fue cumplido a la perfección, pues después de bailar una hora con mi comadre Macacha, la dejé descoyuntada en su silla y me reuní con mis amigos para convencerles de la necesidad de construir una nueva cárcel en la zona de Río Abajo, que goza de mejor clima que el centro paceño y se encuentra situada a una altitud parecida a la de Cochabamba.

Mi amigo yatiri Calimán me advirtió que el primero en oponerse a mi interesante proyecto sería el ministro de Economía, el señor Arce, a quien calificó de “tacaño”.

El yatiri Wayruru, que apoyó mi proyecto, dijo que un proyecto de esta naturaleza podría contar con la ayuda de Cuba e Irán, países que seguramente cuentan con cárceles más confortables que San Pedro, pero yo me opuse al financiamiento extranjero, pues la nueva cárcel paceña debería ser construida dignamente con fondos bolivianos.

A esta altura del debate, retornó a la charla mi comadre Macacha visiblemente repuesta luego de haber dormido una hora, durante la cual guardé su bolso lleno de billetes y apoyó mi plan haciéndoles entender que en Bolivia las obras importantes son entregadas después de 20 o más años de ser proyectadas, o sea que en el mejor de los casos, la nueva cárcel sería estrenada en el año 2031 o 2032, cuando nuestros gobernantes de ahora ya no estarían en el poder y tal vez estarían siendo juzgados justa o injustamente por algunos hechos irregulares.

Estas palabras encendieron el interés de mis amigotes y Wayruru me dijo en la oreja: “Inmediatamente hablaré de tu proyecto de una cárcel nueva con mis amigos Sacha Llorenti y el ministro Arce, para que lo apoyen ya que muchos de nosotros dentro de 20 años ya no estaremos en el Poder y podríamos estrenar la nueva cárcel, más linda y confortable que la vetusta cárcel de San Pedro.

Ojalá que este mi hermoso proyecto sea bien comprendido y que dentro de 20 años tengamos una cárcel nueva. Para entonces yo ya estaré sembrado, pero contento.

Sobre el armamentismo boliviano


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, miércoles, 16 de febrero de 2011

Noticias provenientes del Paraguay manifiestan preocupación acerca de un pretendido afán boliviano para la adquisición de armamento que podría inducir a una carrera armamentista en la región, el cual fue desmentido por nuestras autoridades.

Esta clase de noticias siempre me ponen nervioso porque tienen mucha miga y al verme con el ceño fruncido y mi dedo índice en la sien, cual si estuviera pensando, mi comadre Macacha, que es muy perspicaz, me dijo:

“Hay alguna cosa que le preocupa, compadre, y no son las deudas que tiene contraídas conmigo…”.
Después de cavilar unos instantes le respondí:
“Es que acabo de recordar que nuestras autoridades negocian hace tiempo un crédito con el Gobierno ruso para adquirir armamento, aviones y helicópteros con destino a nuestras Fuerzas Armadas y aún no sé cómo van esas negociaciones”.
Macacha, que es descendiente de las Heroínas de la Coronilla, confirmó mi recuerdo de las negociaciones con Rusia y me dijo que fueron iniciadas por el anterior ministro de Defensa y actual cónsul General en Chile, señor Walker San Miguel.

La adquisición de “armamento al fiado” preocupó a mi pariente espiritual por la posibilidad de que éste fuera empleado en acciones militares internas como reprimir a las huestes del dirigente minero Jaime Solares que maneja la Central Obrera de Oruro, exclamando ella y yo:

“Jesús, María y José, proteged al diablo Jaimito porque no sabe lo que hace”.
Después de nuestra jaculatoria, rezamos por la paz de nuestro país y por que Bolivia desista de comprar armamento, aviones y helicópteros a Rusia. Ya más serenos nuestros ánimos, mi comadre Macacha me preguntó con voz romántica:
“Compadre, ¿usted anda armado…?”,
y cayendo en su embrujo le contesté:
“¡Claro que sí, comadre! Pero no me gusta hacer ostentación y guardo mi pistolita para defenderme en caso de ser atacado. ¿Por qué me hace esa pregunta?”.
Ella me respondió:
“Sólo por curiosidad, compadre, es que las mujeres somos siempre muy curiosas…”.
Para cambiar de tema, le hablé a mi comadre de la inoportunidad en la que caerían nuestros gobernantes si un día de éstos nos comunicaran que aumentamos nuestra deuda externa para adquirir armamento moderno, aviones de guerra y helicópteros cuando los bolivianos carecemos de los insumos más elementales para alimentarnos y dar de comer a nuestras wawachas.

Ella escuchó mis razones y me dijo como buena cochabambina bilingüe:

“Yu ar riight, compadre, pero tenga en cuenta la dotación bélica de nuestros países vecinos Chile, Perú, Argentina, Brasil y Paraguay”.
Las palabras de Macacha me llevaron a la meditación, cayendo en cuenta de que nuestras Fuerzas Armadas se hallan tristemente armadas y de que nuestro Ejército es “socialista” como lo declaró públicamente su Comandante en Jefe y que nuestros soldados han sido obligados a proclamar diariamente “Patria o muerte, ¡venceremos!”, grito de los cubanos comunistas. ¿Nos armamos o no nos armamos?

Macacha me dijo:

“Compadre, cuide su pistolita”.

El Carnaval ayudará a Evo


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, martes, 15 de febrero de 2011

Según los yatiris, ni las crisis, ni las lluvias, ni las inundaciones, ni el hambre del pueblo impedirán el desborde carnavalero en todo el Estado Plurinacional, Multicolor y Folklórico, ex República de Bolivia. Basado en este convencimiento, respondí a las preguntas e inquietudes de mi tía Clotilde von Karajan Quiroga, mi tía teutona que vive en Berlín, sin olvidar jamás a Cochabamba.

—Comuníqueme, pog favor, con mi sobrino Paulino Huanca, de pagte de su tía Clotilde.

—No puedo comunicarle, señora, porque su sobrino está en el cuarto de baño y ha dado órdenes de no interrumpirlo porque está pensando.

—Egues un mentiroso y he gueconocido tu voz. ¿En qué estabas pensando?

—Querida tía Von Karajan, estaba pensando dónde encontrar la plata que necesito para bailar en estos carnavales.

—¿Es que habrá carnavales en Bolivia con esta crisis tan bágbaga de alimentos, cuando nuestros paisanos apenas ganan lo suficiente paga comeg una vez al día...?

—¿Acaso tú, tía Von Karajan, comes más de una vez al día?

—Yo como cuatro veces: desayuno, almuerzo, meguienda y cena.

—¡Qué barbaridad!, mi querida tía teutona–cochabambina, con razón estás tan gorda. Aquí comemos una sola vez al día y estamos felices, flaquitos pero felices, y buscando plata para bailar y alegrarnos en los carnavales.

—Pego he sabido pog la televisión eugopea que el Gobierno del señog Evo acaba de impogtag en aviones toneladas de azúcag pog la crisis alimentaguia.

—Muy bien hecho y si fuera necesario, importará vía aérea toneladas de globos de agua, serpentina, mixtura y todo lo que haga falta para unos lindos carnavales y hasta la cantante Shakira vendrá a Bolivia.

—Eso me paguese un dispagate, si mis paisanos en Bolivia apenas comen una vez al día.

—Pero bailaremos y nos alegraremos un mes, durante el cual el presidente Evo podrá gobernar tranquilo y sin manifestaciones en su contra durante 30 días, y es por eso que te digo que unos buenos carnavales ayudarán al presidente Evo.

—¿Y qué pasagá después?

—No te olvides tía que después del Carnaval viene la santa Cuaresma y oraremos y ayunaremos durante 40 días.

—¿Y así ha pasado siempre en nuestro país…?

—Siempre tía, lo que pasa es que no te acuerdas porque eras muy chiquita cuando vivías en Cochabamba. Acuérdate que en un día como hoy, un 15 de febrero de 1879, las fuerzas chilenas desembarcaban en Antofagasta, mientras los paceños y cochabambinos estábamos celebrando las fiestas de Carnaval de ese año.

—Tienes gazón, sobrino. Bueno, pues, deseo que consigas dinego paga pasag alegres cagnavales, aunque tengas que comeg una sola vez al día. ¡Ah, mis paisanos bolivianos!

La telenovela Rózsa de lejos


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, domingo, 13 de febrero de 2011

Anoche le pedí a mi comadre Macacha que viniera un rato por mi casa a frotarme los ttusus (léase pantorrillas) porque hacía mucho frío, pero la cholita cochabambina se negó sospechando de oscuras intenciones mías y me dijo:

“Lo siento mucho, compadre, pero no puedo ir porque tengo que ver mi telenovela Rózsa de lejos que está fascinante. Lo iré a ver mañana y le contaré lo que sucedió en los últimos capítulos. En tanto, póngase ladrillos calientes en sus pies”.
>Maldije a la telenovela, lancé palabrotas contra el fiscal Soza y los otros autores del argumento y del guión de la famosa obra televisiva y me abrace a una hermosa piedra hembra que me regaló un asesor de nuestro canciller Choquehuanca, hasta que me llegó el sueño.

Esta mañana, muy temprano, Macacha llegó a mi casa para mostrarme sus ojos hinchados, pues toda la noche había llorado luego de ver el último capítulo de su telenovela que ocupa sus sentimientos. Al verla tan triste, traté de recapacitarla diciéndole que hiciera de cuenta que las telenovelas son producto de la imaginación de los guionistas y que por muy truculentos que fueran éstos no reflejan la vida misma, ni los actores sufren y lloran de verdad.

Macacha reaccionó violentamente ante mis palabras y me dijo:

“No hable usted huevadas, compadre, porque los muertos que he visto en la telenovela han muerto de verdad, acribillados por tiros cuando dormían en el hotel de Santa Cruz para que nunca puedan decir su verdad, y en la telenovela se escucha una voz en off que dice: “Los muertos no hablan”.
Le pedí un poco de tranquilidad a mi comadre y hasta le acaricié una oreja, sugiriéndole que me contara las novedades que más le habían impresionado en el capítulo que vio anoche, en vez de estar frotándome los ttusus, como yo se lo había pedido. Esta vez sus lágrimas fueron causadas por un personaje al que antes llamaba “el Viejo” y ahora le dice “el Viejito”.

Limpiándose el llanto que mojaba sus mejillas con el borde de su mankancha, prenda que luce por debajo de sus polleras, Macacha me contó que este personaje reaparece en este capítulo paseando por las calles de Santa Cruz, hasta que aparecen unos malvados y lo detienen mientras uno de sus captores le dice “a los cambas hay que interrogarlos en La Paz” y se lo llevan.

Macacha volvió a soltar su chorro de lágrimas al recordar la escena, mientras el pobre —sin chompita— es trasladado hasta La Paz, adonde lo llevan a declarar. Mi comadre, que es muy sentimental, se lanzó a mis brazos para seguir relatándome que “el Viejo” siente los efectos del frío y la altura, y es trasladado a la clínica de los policías y le ponen un centinela a la vista para que no huya.

Me separé prudentemente de mi comadre para que su llanto no malograra mis pilchas y ella pudo al fin relatarme que el pobre viejo será trasladado a la cárcel de El Abra en Cochabamba, porque las autoridades temen de que pudiera ser asesinado en otro penal.

Reconocí, al final, que la telenovela Rózsa de lejos es interesante, pero ya dura mucho tiempo y perjudica mis relaciones amistosas con mi comadre Macacha.

Importancia del Desaguadero


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, sábado, 12 de febrero de 2011

Una actuación cultural de gran importancia se llevó a cabo en uno de los salones del naiclú “Malena” en horas de la noche de ayer viernes, a la cual fuimos invitados mi comadre Macacha y yo, además de importantes ciudadanos pertenecientes a la intelectualidad alteña, miembros de la Sociedad de Urología y representantes de la benemérita Sociedad de Contrabandistas del Desaguadero.

Al recibir la invitación al foro–debate “Importancia del Desaguadero”, mi comadre Macacha me preguntó si en dicho foro se trataría acerca de la importancia de las vías urinarias en cada uno de nosotros, o de la importancia del Desaguadero como población fronteriza entre Bolivia y Perú, donde los contrabandistas hacen de las suyas y regulan el mercado boliviano.

Antes de responder a la interrogante de mi púdica comadre cochabambina, le dije: “Perdóneme un ratito, pero me han venido ganas de hacer pis”, y me dirigí a la puerta de su casa, donde desde la calle tuve el gusto de depositar mis ureas, como lo hago tradicionalmente cada vez que visito a mi comadre, porque me da vergüenza preguntarle dónde queda su cuarto de baño.

Tranquilo y respirando hondo, volví al living de mi comadre, quien no quiso darme la mano porque no me las había lavado después de hacer pis, como hace la gente bien educada. Volviendo al tema de la invitación, dije a mi comadre que asistiríamos a ese foro–debate sobre “La importancia del Desaguadero” así se tratara de asuntos “písnicos” o de la importante actividad contrabandística que hace muchas decenas de años se realiza en el Desaguadero y que regula normalmente el abastecimiento de alimentos, ropa usada y hasta carburantes que vienen y van al vecino país amigo del Perú.

Nos dirigimos al “Malena” en mi motocicleta Harley Davidson y el raid se llamó esta vez “Polleras al Viento rumbo al Desaguadero” y, efectivamente, al llegar al “Malena” y aparcar la moto, Macacha se dirigió al baño para señoras y yo a la puerta principal del naiclú, donde hice pis de acuerdo a mis costumbres ancestrales.

Saludé a todos como si me hubiera lavado las manos y nos sentamos para escuchar el interesante foro que se refirió a la importancia económica del Desaguadero para la regulación de los precios en los mercados del país. Un intelectual chumeño llamó a la población de Desaguadero “la capital económica de Bolivia” y señaló que nuestras contrabandistas, vistan polleras, vestidos o bluyines, son sacrificadas trabajadoras e incomprendidas ciudadanas por parte de la Aduana y del Gobierno.

Se exhibió una película donde apreciamos el sacrificado trabajo de las contrabandistas que venden productos bolivianos a la población peruana y productos peruanos a la ciudadanía boliviana, utilizando su valor y cálculos mercantiles para obtener utilidades, y todo eso en condiciones riesgosas de fríos inclementes y de sañuda persecución.

El foro–debate “Importancia del Desaguadero” fue un éxito, y todos aplaudimos el heroico trabajo de esas bolivianas sacrificadas e incomprendidas.

Wayruru y la falta de alimentos


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, viernes, 11 de febrero de 2011

Cada día, uno aprende cosas nuevas en la escuela de la laif departiendo con ciudadanos humildes en lugares democráticos, como es el naiclú “Malena”, al que asistimos regularmente representantes de la cultura alteña, algún curandero chumeño, mujeres de buen vivir, prestigiosos yatiris y elocuentes pajpacus, entre los cuales alterna el último periodista bohemio.

Hace poco tiempo conocí al yatiri Wayruru, quien me reveló algunos detalles del viaje relámpago que hizo nuestro Presidente Evo a Senegal, un país de África Occidental, aumentando así mi admiración por los yatiris y su creciente importancia entre los gobernantes no sólo de nuestro país, sino también en otros mandatarios del mundo, como el ex presidente brasileño Lula, diciéndome Wayruru que el mundo andaría mejor si el presidente Obama contara con su propio brujo negro.

Ingresando a un terreno confidencial, Wayruru me confesó que él era un campesino cochabambino y que pertenecía a una comunidad indígena en la provincia Arque. Con tono argentino me dijo:

“Vos sabés, yo soy arquentino y un día me vine a La Paz para ejercer de yatiri abandonando el cultivo de la tierra, como muchos de mis paisanos”.
Le conté a Wayruru que el presidente Evo en su discurso había echado la culpa de la escasez de azúcar a los empresarios azucareros, contestando el brujo andino:
“Mirá hermanito, esa podría ser una parte de la verdad, pero yo creo que la caída de nuestra productividad agrícola es que en los últimos seis años muchos campesinos hemos abandonado nuestros cultivos y nuestras tierras para ayudar a nuestro hermano Evo en su tarea de gobernar nuestro país…”.
Nunca había caído en cuenta de esa verdad histórica y me atreví a decirle a Wayruru que él se había trasladado a La Paz como yatiri, pero el brujo me respondió:
“Es verdad que vine como yatiri, pero rápidamente sobresalí y me convertí en asesor del Ministro de Relaciones Exteriores, como mis colegas Calimán y Titirico, que ahora conducen nuestras relaciones exteriores, aproveché de esa situación y ahora estoy muy cerca de nuestro Presidente, y todos me buscan y quieren estar conmigo, como tú hermanito periodista”.
Como le pedí al mozo que nos sirviera dos whiskys etiqueta negra y dos negras sin etiqueta, Wayruru se puso más expresivo y me contó confidencialmente que en los últimos seis años miles de campesinos habían abandonado sus tierras de cultivo en Cochabamba, Oruro y Potosí para trasladarse a la sede del Gobierno, y me dijo en la oreja los nombres de muchos amigos suyos que ahora eran alcaldes de pueblos, diputados, viceministros, jefes de entidades creadas por el nuevo Gobierno y que lo están haciendo bien, mal o regular aunque nuestra productividad agrícola y alimentaria hubiera bajado ostensiblemente.

Como mi amigo Wayruru me pidió no publicar sus nombres, cumplo con mi palabra, pero estoy seguro de que él no me mintió.

No somos tan corruptos


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, jueves, 10 de febrero de 2011

Hace dos días, mientras me encontraba apretando mi magín para conseguir unos pesos y salir de la pobreza, interrumpió mis cavilaciones la llegada siempre alborotera de mi comadre Macacha, mensajera que Dios y mi esposa Pilar enviaron a mi vera para guiar mis pasos en la dura lucha por la vida.

Siempre entusiasta, me ordenó que vistiera mis mejores pilchas porque anteayer se celebraba en Bolivia el Día de la Lucha Contra la Corrupción, porque el presidente Evo convirtió al Viceministerio de Transparencia en Ministerio, siendo la titular la señora Nardi Suxo.

Al conocer un hecho tan importante en nuestra Historia, no pude menos que ruborizarme, pues tuve que decirle a mi comadre que jamás en mi larga y accidentada vida había tenido la oportunidad de conocer a una señora de tantas virtudes. Al ver que me había puesto colorado al sólo escuchar el nombre de la señora Nardi Suxo, mi comadre me preguntó si yo me consideraba un corrupto y que por eso tenía miedo de ir a saludar a la señora Nardi en el aniversario de su consagración ministerial.

Me dolió la pregunta de mi comadre cochabambina y le respondí que yo no me consideraba un corrupto y que ella más que nadie sabía de mis penurias económicas y de mi honestidad periodística, hechos que marchan paralelos en mi existencia, y que a ella (a mi comadre) le constaba que yo no soy ningún corrupto y que muchas veces resistí la tentación de ser vista de Aduana por el triste hecho de ser casi ciego.

Mi pariente espiritual reconoció algunas cosas honestas en mi vida y me pidió que la acompañara al despacho de la Ministra de Transparencia, señora Nardi Suxo, para saludarla en su día y reconocer sus virtudes.

Ante esa proposición, volví a ponerme colorado y dije a mi comadre: “No, comadrita, no me lleve ante la presencia de la Ministra de Transparencia porque seguramente me va a hacer una radiografía de mi conciencia y me va a abochornar ante su personal y hasta podría iniciarme un proceso de investigación por los dineros que gasto en el Bar Chuma y en el Naiclú Malena y que proceden de usted y de algunas tías mías que viven en Europa y en Cochabamba.

Mi comadre me prometió que nada de eso sucedería y que, como buen ciudadano, debería acompañarla e ir juntos a felicitar a la ministra de Transparencia, la señora Nardi.

Me encerré en mi negativa y dije a mi comadre: yo no soy ningún corrupto, pero tampoco soy un cartucho que nunca ha coimeado a ningún agente del Tránsito ni a ningún inspector de la Renta ni a ningún vista de Aduana. Le repito, “comadre, no soy un corrupto, como muchos que conocemos, pero tampoco soy tan inocente como para ir a estrechar la manita incorruptible de esta Virgen del Sol que lucha contra la corrupción sabiendo que en nuestro país, donde hay tantos millones de pobres, la corrupción se cuela por todas partes”.

Al final. Macacha se fastidió y se fue sola montada en mi motocicleta Harley Davidson como si fuera de ella. ¡Ah, las mujeres! Menos mal que ésta es sólo mi comadre.

Evo en Senegal (África)


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, miércoles, 9 de febrero de 2011

Mientras el pasado sábado los pobres de nuestro país nos hallábamos empeñados en adquirir unos pocos alimentos en los mercados para luego hacer colas larguísimas para comprar un poco de azúcar, nuestro Presidente se dirigía a Senegal en su lujoso avión que aterrizó en Dakar, donde contribuyó a la solución de problemas mundiales e hizo conocer los movimientos revolucionarios que se operan en Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Toda la información acerca del viaje relámpago del presidente Evo, o sea el raid aéreo La Paz–Dakar–La Paz, me la contó mi amigo el yatiri Wayruru que había sido uno de los acompañantes del Primer Mandatario, quien le había encargado milluchar el avión presidencial que acababa de volver de los Estados Unidos, donde lo “overjolearon” de acuerdo con las instrucciones de los fabricantes. Pregunté al yatiri si se había enterado del precio que demandó la revisión y de los montos que cobran los pilotos venezolanos por hora de vuelo, pero el brujo andino me respondió que esos datos son “secreto de Estado”.

Aunque es un mentiroso y le creo poco de lo que cuenta, Wayruru me dijo que realizó una ceremonia rapidísima antes del decolaje del avión presidencial y que en vez de rociar el aparato con alcohol (como prescriben los ritos originarios), el Ministro de Economía le había ordenado que usara champaña francesa, que no es lo mismo para un rito aymara.

Le pregunté al yatiri Wayruru si había estado en Senegal anteriormente y no me entendió la pregunta porque dijo que en su vida anterior sólo había conocido un cenizal a la vuelta de su casa, pero que nunca había soñado conocer Senegal, con su capital Dakar.

Wayruru me contó que Senegal es un país del occidente africano que tiene más de diez millones de habitantes y en eso estamos casi “tas a tas” con el joven país africano que es diez veces más pequeño que Bolivia. Haciéndose el gringo, Wayruru me dijo que lo malo es que la mayor parte de la población es negra, que él no es racista ni tiene nada contra los negros, pues él también es moreno, aunque con ideas rojas y avanzadas, siendo por eso que desde muy jovencito le llaman Wayruru, que lleva los colores rojo y negro. Recordó que Evo y él fueron bien recibidos en Dakar, pero que todos hablaban en francés y en sus lenguas nativas, y que fueron recibidos por el Presidente de Senegal y que este señor también era moreno oscuro como casi todos los senegaleses.

Wayruru quería quedarse más días en Dakar, pero Evo se hallaba muy preocupado por la situación boliviana que estaba al mando del vicepresidente Álvaro, ordenando el Presidente el retorno inmediato de la misión porque el 10 de febrero es la fiesta de Oruro y él sigue sintiéndose muy orureño, aunque cada día es más planetario. De esa manera volvieron al país y Evo estará varios días en Oruro entregando obras importantes y varios campos de fútbol con césped sintético.

Aún no tenemos satélite espacial, pero gracias a Dios tenemos yatiris como Wayruru que nos dan a conocer noticias acerca de nuestro Presidente cósmico.

La telenovela Rózsa de lejos


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, martes, 8 de febrero de 2011

El popular escritor Sacha Llorenti (no confundir con su homónimo que es Ministro de Gobierno) ha anunciado al público que su popularísima telenovela Rózsa de lejos tendrá una segunda parte que será estrenada próximamente para felicidad y “contentamiento” de su público repartido en todo el país, especialmente en Santa Cruz y La Paz, donde fueron filmadas muchas de sus escenas sentimentales que hicieron llorar a millones de telespectadores.

Quien me dio la noticia de este suceso que seguramente conmoverá a hombres y mujeres de nuestras ciudades y pueblos fue mi comadre Macacha, quien el irrumpir en mi domicilio me encontró sentado frente al televisor viendo otro capítulo de la serie El amor en tiempos difíciles, apagando el aparato y diciéndome: “Ya no tendrá usted que ver sonseras en la televisión española porque dentro de poco veremos juntos la segunda parte de la telenovela Rózsa de lejos del insigne autor melodramático ítalo-boliviano Sacha Llorenti”.

Le confesé a mi comadre que no había visto muchos capítulos de la telenovela que me mencionaba, pero que vería con gusto la segunda parte porque ella me lo recomendaba, por lo que se sintió feliz.

Macacha me contó algunos capítulos de la primera parte de Rózsa de lejos y me señaló que comenzaba con la llegada a Santa Cruz de unos europeos que habían participado en algunos hechos bélicos que se libraron en Europa y que fueron convencidos por Rózsa, que tenía parientes bolivianos, para luchar contra unos comunistas adiestrados en Albania.

Ése es el relato de Macacha, quien como es tan sentimental, se puso a llorar al recordar a Rózsa, quien es acribillado a balazos en un hotel de Santa Cruz por agentes del Ministerio de Gobierno, al igual que sus compañeros. Tuve que pedirle que se calmara, pues sólo se trataba de una telenovela mal escrita por un principiante que se llamaba Alfredo Rada y que casualmente era Ministro de Gobierno del presidente Evo.

Macacha seguía llorando y entre sollozos me contó que los autores de las muertes acaecidas en el hotel de Santa Cruz desaparecen misteriosamente, aunque en otro capítulo de la telenovela reaparecen. Según Macacha, en otro capítulo aparece un personaje al que todos le llaman “el Viejo”, al que algunos personajes le entregan algo más de 30.000 dólares con la condición de que se hiciera pepa para no entorpecer las cosas, hasta que reaparece paseando chocho de la vida en la ciudad de Santa Cruz.

Muchas cosas más me relató mi comadre, quien no se había perdido un solo capítulo de la célebre novela y quien me reiteró que se hallaba muy feliz al saber que pronto se transmitirá, según anuncio del imaginativo ítalo-boliviano Sacha Llorenti, homónimo del actual Ministro de Gobierno. Mi comadre la cholita cochabambina Macacha está ansiosa por conocer esta segunda parte y me ha asegurado que será tan sentimental, misteriosa y graciosa como la que vio, en la que posiblemente los malvados se convertirán en héroes y “el Viejo” volverá a recibir dinero porque los dólares no le habían sido entregados.

Quedamos a la espera de Rózsa de lejos (Segunda parte).

El hambre y la geografía


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, domingo, 6 de febrero de 2011

No es lo mismo sufrir hambre en La Paz que en Cochabamba, sostiene mi comadre Macacha, y para demostrar su verdad me propuso viajar a la ciudad del Rocha River para consultar con los hombres sabios sobre la crisis alimentaria de los bolivianos cuando pensábamos que vivíamos en el mejor de los mundos mientras el presidente Evo nos refregaba a cada rato que gracias a su Gobierno las reservas del Banco Central llegan a los 10.000 millones de dólares.

La verdad es que Macacha, la inquieta cholita cochabambina, se había enterado de una invitación que recibí de la Academia Pericles de Cochabamba para la realización del Foro Alimentos para Cochabamba convocado por mis amigos los ínclitos pensadores y filósofos que se reúnen en los amplios salones del Bar Comercio, más conocido como El Barco.

Le advertí que la invitación que recibí era personal, respondiéndome ella: “Claro que la invitación es para usted, compadre, pero yo soy su transportadora oficial y lo trasladaré a Cochabamba en su motocicleta Harley Davidson que yo conduciré porque usted no puede manejar ni un monopatín”. Agradecí los servicios piadosos de mi comadre e iniciamos un nuevo raid hacia la Llajta que denominamos “Polleras al Viento en pos de alimentos para Cochabamba”.

Cuando llegamos al Bar Comercio las deliberaciones del foro ya habían comenzado, lo cual no impidió que fuéramos saludados por el dirigente de la Academia Pericles en nombre de los pensadores y filósofos greco–cochabambinos, mi amigo Aristóteles Giorgiadis Quiroga.

Un insigne orador cochabambino se refirió al consejo que nos dio el presidente Evo de no angustiarnos tanto por el azúcar, su precio y su carestía y que en vez de ese producto industrial consumiéramos miel de abejas. El consejo del gobernante fue criticado y rechazado, aunque no faltaron llunkus que alabaron la genialidad del Mandatario.

Un insigne gastrónomo cochabambino se refirió a la elevación del precio de la carne de pollo y abundó en cifras acerca del precio de los granos y otros insumos que requieren la crianza y comercialización de los pollos. Todos lamentamos ese hecho inocultable, hasta que apareció un extraño cochabambino quien nos dijo que dejáramos de pensar en el pollo porque podríamos alimentarnos consumiendo pavos, los que ya estaban cansados de ser requeridos solamente en Navidad y Año Nuevo.

Siguiendo por ese camino (el de las abejas y los pavos) y en vista del inminente encarecimiento de la leche vacuna, un cochabambino masista nos pidió no preocuparnos por la posible elevación en el precio de la leche, aconsejándonos el consumo de leche de cabra que —según dijo— es muy buena.

Pasado el rubro de alimentos, el orador principal consagró el pensamiento y la frase de mi comadre Macacha cuando dijo: “No es lo mismo sufrir hambre en La Paz que en Cochabamba” y se acordó por unanimidad exigir a las autoridades de la Gobernación y la Alcaldía de Cochabamba solucionar cuanto antes estos problemas que tienen que ver con el yantar de los cochabambinos.

Socialismo del siglo XV


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, sábado, 5 de febrero de 2011

El famoso periodista cubano Montaner dijo hace poco tiempo que nuestro país era encaminado hacia el socialismo del siglo XV; tanto me impresionó su frase que ayer tuve la tentación de salir a la calle vestido de Hijo del Sol, o sea con un faldón, poncho multicolor y una bolsa, que entonces se llamaba ch’uspa, donde llevaba mis hojas de coca para acullicar y no sentir hambre ni sed durante la jornada.

Mi intento fue desbaratado por mi comadre Macacha, quien me obligó a vestir pantalones, llevar dinero en el bolsillo y dirigirnos al mercado Rodríguez en busca de alimentos para alimentar a mi familia, especialmente a mis nietos, que aún son wawachas, y brindar alguna atención a mi pariente espiritual que me acompaña a todas partes cual si fuera mi lazarillo.

Fue ella quien me contó haber escuchado un discurso del presidente Evo pronunciado en Oruro, recordando que aconsejó a los bolivianos no preocuparnos de la falta de azúcar porque el azúcar no es bueno para la salud y que deberíamos volver a usar la miel de abeja o la estevia, como nuestros antepasados originarios. Para no discutir, le dije que el Presidente tenía razón.

Siguiendo esa línea de pensamiento, pregunté a la cholita cochabambina los motivos para la escasez de leche y otros derivados de la PIL, que son estupendos, pero ella, que se encontraba sugestionada por las palabras presidenciales, me respondió: “Muy pronto subirá el precio de la leche y sus derivados, y es por eso que debes enseñar a tus nietos wawachas que la leche es mala para la salud de los niños y que además es muy fea, siendo esa la razón para que los bebés, digo, las wawachas lloran todo el tiempo y lo hacen protestando porque la leche es fea”.

Le pregunté a mi comadre Macacha, mirando su “pechonalidad”, si todas las leches eran feas y ella no me contestó, pero me dio un pellizco en mi trasero que me hizo chillar, escuchándose mi grito a lo largo y a lo ancho del mencionado mercado callejero.

Saludé a mi casera que vende pollos traídos de Cochabamba y me ofreció sus productos con la amabilidad de siempre: “Buenos días, caserito churro, tengo hermosas cosas para ti, qué vas a querer ahora, tengo hermosas pechugas, unas piernitas y unos muslitos que te harán chupar tus dedos, aunque tengo que avisarte que los precios han subido otra vez porque no hay maíz para alimentar a nuestros pollos en Quillacollo”.

Consulté a Macacha acerca del ofrecimiento de la casera, y mi comadre me dijo: “No debemos comprar carne de pollo porque es mala para nuestra salud debido a los alimentos transgénicos que ahora son utilizados en las granjas, además su precio ha subido mucho y yo le he escuchado decir a un senador del MAS que es preferible que los bolivianos nos convirtamos en vegetarianos para no ser tan obesos como muchísimos norteamericanos imperialistas”.

Pregunté a mi comadre Macacha si se convertiría en vegetariana, y ella me confesó que se volvería vegetariana porque le gustaba un “vejete” al que no quiso identificar.

Esta vida tan amarga


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, viernes, 4 de febrero de 2011

Si no fuera por la ayuda de mi comadre Macacha, hace tiempo que ya me habría declarado en quiebra y la autoridad habría llamado a concurso de acreedores y ordenado el remate de mis bienes, que no son muchos, pues sólo soy dueño de mi lecho conyugal, que es indivisible, mi motocicleta Harley Davidson, mi guitarra, que está guardada en el ropero hace diez años, una bacinica de plata que perteneció a un ilustre chuquisaqueño y mi máquina de escribir marca “Olympia”.

Con todo ese patrimonio y un modesto puesto en el periódico tengo que hacer frente a la vida amarga de estos días, cuando todos los días nos anuncian la elevación del precio en un artículo de primera necesidad que, a su vez, causará la subida de otros productos. Ante esta situación ya habría levantado las manos si no hubiera estado siempre a mi lado una noble mujer, que es mi comadre Macacha, que sabe más de economía y de mercados que el Ministro de Economía y de otros funcionarios menores.

Hace un mes que ella ya sabía que el azúcar subiría de precio por disposición de nuestras autoridades, y al enterarse de ello me dijo en la oreja: “Yo sé lo que le digo, compadrito, compraremos veinte quintales de azúcar porque el Gobierno elevará de precio al azúcar en un 40 por ciento…” Como tengo fe ciega en la sabiduría económica de la chola cochabambina, le dije al instante: “Compremos azúcar comadrita, y vamos en este negocio fifty-fifty, aunque en este momento no tengo la plata. Ella me dijo que eso ya lo sabía, pero que no importaba. Hace un mes que el azúcar que compramos está en nuestros depósitos, que solamente ella sabe dónde están.

Anoche, mientras bailábamos chic-tu-chic en el “Malena”, acerqué mis labios a su oreja y con voz misteriosa y sexy, le musité: “¿Qué últimas noticias tiene usted comadre de la leche..?” Mi comadre, entornando los ojos, apechugándome con discreción, me dijo con melodiosa voz: “El precio de la leche también subirá pese al llanto y los chillidos de las wawachas y de sus madres, que no serán escuchados ni por Evo ni por Álvaro porque ellos no tienen wawachas”. Haciéndome el entendido, le pregunté si no sería conveniente que adquiriéramos unos cinco camiones cisternas de leche, y ella me pidió que no fuera imbécil porque la leche hay que comprarla y venderla fresca, y que además los cisternas que alquilamos en diciembre seguían ocultos en un lejano rincón de la selva.

Le pregunté a mi comadre cómo iba nuestro negocio de flotas y buses ante una posible subida en las tarifas de transporte público, y fastidiada me respondió: “Usted, compadre, nada tiene que ver con ese negocio que heredé de mi difunto esposo (que en paz descanse), así que no puedo darle información al respecto, pero sí que las tarifas del transporte subirán porque los transportistas somos parte del pueblo boliviano y el costo de la vida también lo sufrimos nosotros”.

Hasta el momento estoy sobreviviendo a esta amarga crisis que vivimos todos, pero reconozco que todo es gracias a la colaboración y ayuda de mi insuperable comadre.

Cocaína por toneladas


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, jueves, 3 de febrero de 2011

Cuando mis amigos yatiris Wayruru, Calimán y Titirico se aprestaban a asesorar al canciller Choquehuanca en su determinación de luchar en las Naciones Unidas para anular las decisiones de la Convención de Viena en materia de estupefacientes, en la que está incluida nuestra “hoja sagrada” de la coca, llegó la noticia bomba que revela nuestro éxito en la exportación de cocaína boliviana.

En momentos en que yo rechazaba enérgicamente una porción de coca contenida en un plato y que también incluía una bolsita de bicarbonato inglés para hacer más agradable la famosa acullicada, vino hacia mí el yatiri Wayruru para enseñarme un periódico cuyo titular hablaba de nuestras exportaciones ilegales de cocaína en países de Europa, Asia y África en el último año y que fueron confiscadas pese a nuestra habilidad para disfrazar los envíos.

Wayruru, con lágrimas en los ojos, agitó la hoja periodística ante mis chaskañawis y me dijo: “Aunque fuera ilegalmente, exportamos nueve toneladas de cocaína made in Bolivia y eso tenemos que celebrar esta noche”. Al enterarme de la noticia, mi cara se puso roja de vergüenza al pensar que en todo el mundo ya nos conocían a los bolivianos como fabricantes y exportadores de cocaína, y que con esa cara nos mirarán en todo el mundo al saber que somos bolivianos.

Solamente Macacha entendió mi vergüenza y mi tristeza, y tomándome la mano, la estrechó con la suya y me dijo dulcemente: “No se entristezca, compadre, porque yo lo acompañaré en todos sus viajes al extranjero y les haré entender que en Bolivia también habemos personas que nunca consumimos coca, ni jamás pensamos en dedicarnos al perverso tráfico de la cocaína.

Sin embargo, el yatiri Wayruru continuó pregonando su alegría y satisfacción porque Bolivia exportó nueve toneladas de cocaína y empezó a calcular cuánto dinero habrían ganado nuestros exportadores de cocaína si sólo un kilogramo de droga se cotiza en 100.000 dólares.

Macacha me apretó la oreja y me dijo en mi mano —al revés—, me apretó la mano y me dijo en la oreja: “No se caliente, compadre, este Wayruru no sabe lo que dice”, pero yo le respondí machamente: “Es que hay cosas que calientan y dan ganas de pelear”, y al ver que Wayruru era más k'aspote que yo, ella se enfrentó al yatiri y le dijo: “Ya lo estás calentando mucho a mi compadre Paulino, pero vas a saber que yo también estoy avergonzada de la producción de cocaína en nuestro país y me duele que nuestro presidente Evo siga siendo el máximo dirigente de los sindicatos cocaleros del Chapare, como también me duele que el ministro de la Presidencia apellide Coca y que el gobernador de La Paz apellide Cocarico, pero lo que más me da bronca es que no tengamos azúcar ni harina ni maíz ni otros productos necesarios para alimentar a nuestro pueblo, y que existan yatiris como usted, Wayruru, que se alegren de que cada día produzcamos mayores cantidades de cocaína.

Fueron valientes las palabras de mi comadre Macacha y Wayruru se fue con el rabo entre las piernas.

Evo y Álvaro unidos para siempre


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, miércoles, 02 de febrero de 2011

En días pasados, el Conamaq, que es una importante organización que agrupa a los ayllus y markas del Kollasuyo planteó al Gobierno la necesidad de someter al vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, a un plebiscito revocatorio por ser el autor de los grandes errores que cometió el Gobierno del presidente Evo Morales. Felizmente, la propuesta fue desechada.

Es que al cabo de seis años de oír hablar todos los días del Evito–Alvarín, los ciudadanos comunes como yo nos acostumbramos a su acción conjunta y hasta creemos a ratos que existieron desde siempre, o al menos desde las épocas de Tiwanaku, donde algunos arqueólogos podrían encontrar grabada en la Puerta del Sol una inscripción que podría decir: “Evo cumple, Álvaro cranea”.

Los ayllus y markas del Kollasuyo integrados en el Conamaq se precipitaron al proponerse la destrucción del mencionado binomio, porque hay dúos que duran muchos años y, por ejemplo, yo recuerdo ahora a Stan Laurel y Oliver Hardy como a inolvidables autores cómicos que alegraron mi niñez, protagonizando al “flaco y al gordo”, desapareciendo ambos cuando murió uno de ellos; Abott y Costello fue otra pareja que también me hizo reír mucho cuando yo vestía pantalones cortos.

Me alegra que el presidente Evo hubiera desechado la propuesta de los ayllus y markas del Kollasuyo porque considero que forman un dueto ideal: Evo viaja por el planeta en su avión presidencial y Álvaro, calladito, se hace cargo de la Presidencia interina cuando casualmente el país pasa por momentos difíciles y hasta peligrosos, no habiéndose jactado nunca de ser él quien debe sacar las papas del fuego.

Con mi comadre Macacha comentamos muchas veces que el vicepresidente García Linera tuvo que aclarar ante el país, o ante el extranjero, cosas que Evo quiso decir pero no las dijo porque el quiso decir otra cosa que no la dijo porque quiso decir otra cosa completamente distinta de lo que dijo sin dejar de decir lo que Evo dijo.

Alguien me ha dicho que el vicepresidente Álvaro García Linera sufre mucho cuando debe ocupar la Presidencia del Estado Multicolor y Folklórico porque durante esos lapsos deja de leer sus libros y teme perder el récord Guinness que ostenta informalmente. Este sacrificio no ha sido valorado suficientemente por los ayllus y markas del Kollasuyo que pretendieron someterlo a un referéndum revocatorio que felizmente no prosperó, pues yo considero que es la persona ideal para formar el binomio con el presidente Evo Morales, a cuya suerte estará ligado para siempre, hasta que uno de los dos desaparezca; entonces acabará el binomio, aunque nos acordaremos de ellos alguna vez, como yo recuerdo esta mañana a Laurel y Hardy.

Mientras tanto, habrá que estar atentos a las decisiones de los ayllus y markas del Kollasuyo porque éstos tienen mirada muy diferente a la mía, porque son más viejos que yo.

Aprenda a bailar con hambre


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
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La Paz - Bolivia, martes, 1 de febrero de 2011

Ante la escasez de alimentos, la elevación de precios en artículos de primera necesidad y también en alquileres, pensiones escolares, ropa y útiles para estudiantes, y el mantenimiento de sueldos y salarios, las autoridades adelantan los carnavales, como sucedió en La Paz.

En efecto, el domingo pasado se realizó en la zona del Cementerio General una ceremonia forzada y plebeya cuando se procedió a desenterrar al Pepino para lanzarlo como pregonero del Carnaval paceño, cuando mi corazón se entristecía ante los muertos aún enterrados bajo las ruinas del edificio Málaga en Santa Cruz y por las víctimas de una riada en Chuquisaca que llegaban a 20.

Al volver de la ceremonia, donde había estado mi comadre Macacha realizando sus operaciones mercantiles, me narró la ceremonia del desentierro del Pepino y me planteó la necesidad de acelerar nuestros planes para celebrar “dignamente” el Carnaval 2012. “Este año tenemos que festejar el Carnaval como nunca lo hicimos antes porque tengo el tink’aso de que podemos entregar las herramientas”, me dijo Macacha, y eso que ella todavía está muy bien de esa parte, pues es 20 años menor que yo.

Al ver mi expresión sombría, ausente de entusiasmo carnavalero, la cholita cochabambina acarició mis cachetes y me dijo:

“Arriba los ánimos, compadre, que usted todavía sopla y juntos soplaremos en el próximo Carnaval en Oruro porque así se lo hemos prometido a la Virgencita del Socavón”.
Aproveché la oportunidad para decirle que todavía le debo 5.000 dólares, más los intereses, por el préstamo que me hizo para divertirnos en el pasado Carnaval, pero ella sonriendo me dijo:
“No se preocupe, compadre, ya Dios se encargará de darme más platita para que la pasemos bomba durante el próximo Carnaval”.
Como mi comadre no sospecha de la brecha que hay entre mis ingresos y mis egresos, y que es tan desesperante como de la mayoría de los que vivimos en ciudades bolivianas, incluida Cochabamba, siguió esgrimiendo sus argumentos para vivir otros locos carnavales, tuve que decirle con energía y con la rudeza que me caracteriza:
“Ya no me friegue más, comadre, lo que pasa es que no me gusta bailar con hambre y pensando en que hay muchos millones de hambrientos a mi alrededor”.
La buena y alegre cholita cochabambina no se dio cuenta de la profundidad de mi respuesta y me dijo alegremente:
“No se preocupe, compadre, iremos a bailar a Oruro como si la crisis no existiera y yo llevaré una bolsa con alimentos que usted cargará sobre su disfraz con una piernita de chancho asada con todos sus ingredientes, y varias marraquetitas y llajuita para que cuando sienta hambre al bailar se detenga un ratito y coma lo que quiera, y luego vuelve usted al baile. También le prometo que cada noche le invitaré a cenar en diferentes locales para que usted no sienta hambre mientras baila en los carnavales."
Acepté la bondadosa propuesta de mi comadre, y dejo una frase a mis lectores: Es difícil bailar con hambre, aunque los bolivianos somos un poco raros.
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