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¿Cerco indígena a La Paz?



© by Paulovich



La Paz - Bolivia,martes, 24 de agosto de 2010

Cuando conocí la amenaza de un cerco a la ciudad de La Paz lanzada por una importante organización sindical de originarios, planifiqué inteligentemente la lucha por mi supervivencia, para lo cual llamé de urgencia a mi comadre Macacha, quien le había jurado a mi esposa, antes de que ésta viajara a España, defenderme ante cualquier peligro y asegurándole “que nada me faltaría durante su ausencia temporal”.

A los pocos minutos, la cholita cochabambina llegó a mi casa y lo primero que advirtió fue su mala ubicación urbana, pues hubiera sido preferible que se encontrase en la punta de un cerro para defenderla desde arriba echando orines y piedras a los cercadores, pero ya no había tiempo para mudarme.

Elegimos un santo y seña para ingresar a mi domicilio, que no lo puedo comunicar por la prensa porque es secreto, pero que más o menos dice: “¡Por Fernando e Isabel, nuevo mundo halló Colón! Arriba España, Campeón Mundial de Fútbol”. Macacha me sugirió que cambiáramos la decoración de mi living sacando las fotografías de los reyes de España y los príncipes Felipe y Letizia para colocar en su lugar las fotografías del presidente Evo y del canciller Choquehuanca y, por si acaso, la del vicepresidente García Linera.

Mi comadre me dijo que ella había estudiado en el libro de María Eugenia del Valle sobre el cerco a La Paz que lo primero que harían los indios es tratar de cortar nuestro aprovisionamiento de agua, algo que me asustó porque yo bebo whisky con agua y un cubito de hielo, Pedimos a una empresa que nos enviara un galón de agua purificada y solucionamos el posible problema. Cuando le sugerí que los indígenas podrían cortarnos la energía eléctrica y que necesitaríamos unas cien velas, ella sonrió y me dijo que no creía en esa posibilidad porque muchos indígenas que antes vivían en las laderas ahora habían adquirido chalets y apartamentos en la zona sur y también son ministros, viceministros, legisladores y jueces. Además, la electricidad era necesaria para las emisoras estatales y los periódicos gubernamentales.

Cuando ingresamos al tema del aprovisionamiento de pan y otros productos necesarios para la alimentación de nuestras wawachas, y le sugerí comprar harina, porotos, garbanzos y lentejas, mi comadre, que es muy inteligente, me dijo: “Esta amenaza de cercar La Paz me parece una mamarrachada porque se cerca una ciudad para tomarla y cambiar un gobierno por otro mejor, pero esta ciudad ya está tomada por los indígenas hace mucho rato; esta ciudad de La Paz está indigenizada por donde usted la vea, compadre; hay indios en el Palacio de Gobierno, en el Legislativo y en todos los ministerios, escuelas y hospitales; por si fuera poco, los indígenas de El Alto son enterrados en el Cementerio General de La Paz, a tal punto que éste colapsó. ¿Para qué cercarían La Paz los indígenas si La Paz ya es una ciudad tomada por ellos?”.

Así habló mi comadre Macacha y desde ese momento me río de tales amenazas. Ahora sé que con mi comadre Macacha nada me pasará ni nada me faltará.

Espías hasta en la sopa



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, domingo, 22 de agosto de 2010

Un proyecto de ley que seguramente será aprobado en menos de lo que canta un gallo porque está apadrinado por el Vicepresidente García Linera crea una institución que estará por encima de todos los Poderes: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral, y también sobre las Fuerzas Armadas y la Policía, vigilando y controlando a todo bicho viviente en el país. O sea que tendremos espías hasta en la sopa.

Se llamará Control Social para diferenciarse del tristemente célebre Control Político que funcionó durante el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en su primera época.

¿Dónde nos enteramos de esta maravillosa entidad tal vez nacida en el cerebro extraordinario de ese empedernido lector que es Álvaro? Sólo en el naiclú “Malena”, donde delibera la intelectualidad alteña, los brujos más influyentes, como Calimán y Titirico, y algunos asesores del alcalde alteño, señor Patana.

El proyecto de ley que crea el Control Social como máxima entidad que vigilará al presidente Evo, al vice Álvaro, a los ministros de Estado, a los legisladores y a los militares y policías, y a casi todos los ciudadanos bolivianos, ya se debatía y celebraba en el “Malena” bajo la dirección de los yatiris, que se atribuyeron su paternidad. Calimán nos explicaba: “Hace falta el Control Social para controlarnos entre todos y no permitir desviaciones ideológicas y desviaciones de dineros que van a los bolsillos de compañeros corruptos; porque si nos miramos entre todos, nadie se atreverá a meter la mano en la lata”.

Otro intelectual propuso que el Control Social también funcione en clubes nocturnos, karaokes, bares y cantinas, chicherías, salas de baile, lenocinios y alojamientos y moteles para controlar tales establecimientos anotándonos los unos a los otros para hacer los seguimientos correspondientes, moción que nos hizo ver los riesgos que sufriríamos muchos ciudadanos casi honestos que nada tenemos que ver con organismos estatales.

Un conocido abogado nos hizo ver que el Control Social perjudicará el funcionamiento del aparato estatal, pues todos los asuntos que se tramitan en los ministerios y reparticiones públicas sufrirían grandes demoras, pues cada funcionario se sentiría espiado por un agente vecino y éste, a su vez, sospecharía de sus compañeros pensando muchas veces antes de resolver cualquier asunto. Seguí conociendo opiniones acerca del Control Social sin convencerme tal proyecto de ley que, en caso de ser aprobado, nos llevaría a un Estado policiaco y totalitario donde todos los ciudadanos nos sentiríamos vigilados y espiados y denunciados, para luego ser encarcelados, deportados o metidos a cámaras de gas, como sucedió en algunos países nazíferos y gasíferos como el nuestro.

Sin embargo, la Ley del Control Social comenzó a tomar fuerza en Achocalla y eligieron a sus jefes, que encabeza Clemente Gutiérrez. Y como me siento espiado por el Control Social, trataré de defenderme como pueda y en casos de fuerza mayor llamaré a mi comadre Macacha para que ella sea “mi control social”.

El mejor termómetro del país



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 21 de agosto de 2010

La gente ilustrada busca a los hombres sabios para consultarles acerca de la salud financiera y política de nuestro país y procede de acuerdo con el diagnóstico que aquéllos le formulan. En cambio, este periodista y profesor de música y canto llama a una chola amiga y le dice: “Comadre, acompáñeme al mercado Rodríguez para enterarme cómo está nuestro país y si el Gobierno de nuestro presidente Evo lo está haciendo bien, mal o regular”.

Así sucedió esta mañana de sábado cuando llegó a mi casa mi comadre Macacha, quien llegó con un termómetro y me dijo: “Estoy lista para acompañarle al mercado Rodríguez”.

Como soy bastante ingenuo, puse ante sus ojos dos saquillos vacíos, cuatro canastas de diferente tamaño y tres cajas de cartón para meter latas de conservas, pero ella tomó sólo dos canastas que le parecieron suficientes para la alimentación semanal de mi pequeña familia. Desilusionado la seguí y montados en un minibús llegamos al mercado paceño que ocupa varias calles del barrio de San Pedro y se acerca al barrio de Chijini.

En un almacén de abarrotes escuché parcialmente el diálogo de dos cholitas muy bien vestidas que coincidían en afirmar que jamás habían visto en el Rodríguez a los ministros del Evo ni tampoco al García Linera, y que mal podría enterarse el Gobierno de lo que habían subido los precios de los artículos alimenticios. “Seguramente, pues, sólo se alimentan en los almuerzos trabajo o en los banquetes que se dan a orillas del lago Titicaca, o en la Casa de Campo en Cochabamba, o en el restaurante Nayjama de Oruro”. Mi comadre y yo pasamos con nuestras canastitas por un puesto donde vendían marraquetas de muy buen aspecto; nos cobraron un boliviano por cada una porque pesaban el doble que las corrientes.

Al ingresar en una tienda de pollos, mientras Macacha buscaba un raquítico pollo que no hubiera sido alimentado con granos transgénicos, una elegante cholita decía a su amiga: “Nos tienen que dar amnistía porque tenemos mercadería de contrabando para cinco años y ahora nos la quieren incautar como si nosotras la hubiéramos robado. ¿Contrabando cero? Huevo. Antes vamos a exigir cocaína cero”. Sin saber quiénes eran, las felicité y estreché sus manos porque su razonamiento me pareció justo y equilibrado. Macacha metió el pollo raquítico en una de nuestras bolsas y seguimos recorriendo el mercado.

Mientras mi comadre pedía rebaja de diez platanitos, escuché que una señora le decía a otra: “No sé si ahora estará en el Paraguay, pero la verdad es que no quiso viajar a Potosí para que los orureños no se enfadaran con él, pero ahora está preparando un viaje a Corea, no sé si del Norte o del Sur...”. Y no pude saber de quién hablaban porque Macacha se acercó a un puesto donde compraría una lata de sardinas porque el doctor Huerta nos ha aconsejado comer mucho pescado.

Al retornar a casa me saqué el termómetro y se lo devolví a mi ex comadre diciéndole: “La vida encarece cada día más, estamos fregados con jota, comadre, mientras otros están gordos y lustrosos”.

Nos “mamaron” otra vez



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 20 de agosto de 2010

Después de varios días volví a mi refugio nocturnal de la ciudad de El Alto para reiniciar mis clases de tango a las señoras y señoritas de la sociedad alteña y a ciudadanos recién llegados al folklore citadino de Buenos Aires, algo deseosos de incorporar al tango en sus danzas como la llamerada y los wacatokoris.

Cuando ingresé en la pista principal del naiclú Malena, fui saludado con cariño y respeto por los yatiris que dicen ser asesores del presidente Evo y de sus ministros Choquehuanca, Sacha Llorenti, Coca y Romero; junto a los brujos andinos, se encontraban algunas chicas del “estriptís al revés”, que sigue teniendo mucho éxito en esta fría ciudad.

Al sorprenderme por su temprano entusiasmo, pregunté a una de las danzarinas qué se festejaba esa noche, respondiendo una de las más entusiasta: “Hoy celebremos el acuerdo entre el Gobierno del presidente Evo con representantes de Potosí que pusieron en vilo a gran parte de la población boliviana”.

Al conocer el motivo de este festejo espontáneo me adherí a la fiesta, recordándome un “metiche” que la adhesión no era gratuita sino “poniendo” 100 bolivianos, elevada cantidad de dinero para un pobre periodista y profesor de tango.

Con el calor de unos warisñakis se aguzó mi entendimiento y me llamó la atención oír decir a Calimán, célebre yatiri: “Quiero que entiendan, ladies and gentlemen, que los potosinos no han conseguido nada después de tres semanas de bloqueo total, huelga general y huelgas de hambre, pues en el acuerdo con el Gobierno, para suspender sus medidas de presión, no figuran plazos de cumplimiento ni la cantidad de aportes financieros del Gobierno”. Las palabras de un ciudadano tan importante y que nos asegura ser asesor de ministros cayeron cual un balde de agua fría en nuestras pequeñas cabezas, de tal manera que todos permanecimos callarus y no volaba ni un taparacu (léase mariposa nocturna).

Caliente ante las palabras del yatiri Calimán reaccioné en favor del pueblo potosino y de sus dirigentes diciéndole: “Debe usted saber que la voz y la acción de los potosinos que se alzaron durante tres semanas lograron la unión entre los potosinos de todo el país y lograron que ahora nadie les faltará el respeto”, como dicen los periódicos, la radio y la televisión.

El yatiri Calimán, bajando un poco el tono de su voz, reconoció que mis palabras eran correctas y veraces, pero que los brujos andinos tenían la capacidad de ver más allá de sus narices y que Calimán entra al fuego y no se quema, entra al agua y no se moja, y entra al Malena y no paga.

Como conozco el poder de los yatiris en éste y en gobiernos anteriores, preferí callar por el miedo a quedarme con la boca chueca por obra de un maleficio brujeril, oportunidad que aprovechó Calimán para decir a toda la concurrencia del naiclú Malena:

“Este Gobierno es de brujos que leemos bajo el agua, y es por ellos que el final del conflicto potosino es otra ‘mamada más’”. Como no tengo cara de teta, salí del local cubriéndome “mis pechos”.

Se llamaba Juan Trigo Arce



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 19 de agosto de 2010

Cuando un hombre pasa de los 80 años, ya no se le suman más años ni se le pregunta qué vas a hacer mañana porque puede hacer cualquier cosa: desde irse a Las Vegas para seguir jugando con la ruleta de la vida, asistir a una convención de rotarios en Sidney, Australia, hacerse el encontradizo con Shakira en África del Sur, o ir al cementerio Jardín para llorar a Delia, quien fue su Ángel de la Guarda y se murió primero.

Como yo nací algunos años después que él, no sé dónde nació Juan Trigo Arce, pero sus apellidos y algún soplón me dijeron que nació en Tarija, aunque también pudo nacer en Cochabamba, pero lo cierto es que murió en La Paz hace pocos días después de haber vivido muchos años, no importa cuántos, repartiendo amistad y amor, y colaborando en nobles instituciones como el Rotary Club y muchos clubes sociales como el Club de La Paz, el Círculo de la Unión, Club 16 de Julio, Automóvil Club Boliviano y otros.

No recuerdo dónde le conocí, pero me sorprendió saber que Juan Trigo Arce era un coronel de nuestras Fuerzas Armadas, y que con ese grado ingresó en la Universidad de San Andrés, de donde egresó como licenciado en Ciencias Económicas, llegando a ocupar posteriormente importantes cargos de empresas estatales y privadas. Sin embargo, conservó hasta sus últimos días el entusiasmo de un caballero cadete y el espíritu romántico de un capitán, aunque nunca me relató sus batallas victoriosas ni sus retiradas estratégicas.

Algunos estudiosos de la vida afirman que la suerte no existe y que ésta sólo es la combinación de la inteligencia y la oportunidad, pero yo sigo creyendo que la suerte existe y hay hombres que la tienen y otros que no la tienen. Juan Trigo Arce fue un hombre con suerte, pues jamás le vi perder en la ruleta de la vida ni en los naipes del amor, ni en los dados de la fortuna. Tal vez sea por ello que la vida fue con él una experiencia larga en la que si alguna vez hubo lágrimas, éstas fueron rápidamente enjugadas por sus hijas Martha y Amparo.

Este Juan Trigo Arce fue un amauta verdadero, pues vivió sus días aprendiendo la vida en la vida de sus seres más cercanos y en la de sus amigos que fuimos muchos y nos acercábamos a él para que nos enseñara un poco de los secretos que le habían revelado el sol, la luna y las estrellas acerca de la vida, el amor, el dolor, la lealtad y la cordura y la amistad que son asignaciones que aprenden los amautas de verdad, aquellos hombres viejos y sabios que transitan junto a nosotros por la vida simulando su vejez y cubriendo su sabiduría con un manto de humildad y sencillez.

Mi amigo Juan Trigo Arce murió y hoy estoy triste porque el humor se escondió, y hoy sólo me queda el recuerdo.

No comas tanto pan



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 18 de agosto de 2010

“No comas tanto pan porque te volverás zonzo”, así me decía mi madre cuando yo era niño pequeño, tratando de disimular la pobreza que sobrevino a todos los bolivianos luego de la Guerra del Chaco. Años después comprendí que el pan no volvía zonzos a los niños ni a los viejos, sino que el dinero no alcanzaba para comprar más pan que satisficiera el hambre.

El párrafo anterior viene a cuento de la elevación del precio del pan de 40 a 50 centavos dispuesta no por decisión de los panaderos de La Paz, sino por las leyes del mercado que fijan el precio de la harina, de la manteca y de otros productos que intervienen en la fabricación del pan nuestro de cada día.

Me enteré de este grave asunto gracias a mi comadre Macacha, quien esta mañana apareció en mi casa con una caja de crujientes marraquetas recién salidas del horno y me dijo: “Le he traído estas marraquetitas, compadre, para que se sirva en el desayuno con toda la familia porque hay amenaza de escasez de pan a raíz del precio que subió de 40 a 50 centavos la unidad”.

Le agradecí a mi comadre y pensé para mis adentros que ella tenía cara de “wawa-bizcocho”, pero que eso no sucedía todos los días, porque cuando venía a cobrarme los intereses que le debo por el préstamo que me concedió hace seis meses era una fiera que se parecía a una “coliza”.

Como a veces soy un zonzo por comer tanto pan, dije a mi comadre, que es doctora Oloris Causa de la Universidad de Chicago, que la elevación del precio del pan felizmente me había parecido moderada, y ella saltó como mordida por un periodista de lengua vespertina, mejor dicho viperina, y me dijo: “Va a saber compadre que el pan ha subido el 25 por ciento, lo cual es una barbaridad y deberíamos protestar por ello”. A continuación me contó que el asunto es muy grave, porque si el pan sube el 25 por ciento, debemos estar seguros de que el costo de la vida subirá mucho más que el pan ,y que la gente pobre sufrirá más todavía.

Al darme cuenta de que mi comadre sabía tanto o más que los Chicago's boys and girls empecé a preocuparme por la subida de precios que se adelantó a la del pan y que continuará, aunque las autoridades nos cuenten k'aukas al respecto y traten de hacernos creer que vivimos y viviremos en el mejor de los mundos.

Mi comadre cochabambina me dijo: “Nos pueden contar k'aukas en muchas cosas, pero no en asuntos que se refieran al pan, a la carne, al pollo, a la papa y a otros artículos llamados de primera necesidad”.

Antes de despedirse e irse a colocar nuevos préstamos a mis amigos del café , tan preocupados como yo, mi pariente espiritual me prometió volver mañana con un obsequio de allullas, sarnitas, cuernitos o cachitos, colizas, bizcochos, k'ichitas y k'aspitas, anunciándome que el vicepresidente García Linera y los ministros del presidente Evo nos regalarán toneladas de k'aukas para tratar de disimular este golpe gravísimo a la economía del pueblo boliviano.

Un homenaje inmerecido



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 17 de agosto de 2010

Al retornar ayer de mi peregrinación a Quillacollo, donde no bailé en honor a la Virgen de Urkupiña por encontrarme muy triste a raíz de los sucesos de Potosí y sólo me dediqué a rezar, a degustar chicharrones y a cuidar a mi comadre Macacha, que me amenazó con buscarse otro compadre más joven y más cumplido en pagar sus préstamos (extremo que no sucedió), fui objeto de un cariñoso recibimiento en mi hogar, donde se celebraba el día de San Roque.

Me esperaban todas mis tías y algunos de mis tíos, quienes habían acordado celebrar una fiesta en mi honor conmemorando el Día del Perro de acuerdo al calendario festivo nacional, aunque en la vida de aquel santo no hay ninguna referencia a que éste hubiera sentido algún afecto especial por los canes.

El acto fue presidido por mi tío Huebastián, quien recordó a mis parientes que mi esposa, temporalmente ausente en España, solía decir a mis hijos pequeños que le pedían dinero para satisfacer sus antojos infantiles: “Yo no tengo dinero, pídanle plata al ‘perro’ de su padre”. La revelación de ese incidente familiar, que yo había olvidado, causó alborozo entre mis parientes, que encontraron la justificación para el agasajo que habían preparado en mi homenaje al celebrarse el Día del Perro.

Mi tía Semáforo (llamada así porque a partir de las diez de la noche nadie la respeta) propuso con su habitual picardía que lo primero que deberían hacer mis parientes era bañarme en la pileta de lavar ropa y proceder a despulgarme porque yo acababa de retornar de la fiesta de Urkupiña, donde seguramente había bailado con cholas desconocidas y donde también había frecuentado chicharronerías poco higiénicas.

Mi tía Encarna se opuso a tal medida en nombre del pudor y que yo me bañara solo en mi baño privado, pero el clamor público de mis parientes hizo que se aprobara la propuesta de mi tía Semáforo.

Calanchito fui conducido a la pileta de lavar ropa, donde entre todos refregaron mi cuerpecito con jabón ordinario que hizo escapar a las pulgas que, posiblemente, llevaba. Luego me pusieron al sol para secarme y echarme talco perfumado.

Después me colocaron en el cuello un hermoso collar y así pude ingresar al comedor, donde me ofrecieron un agasajo. Humildemente moví mi cola en señal de felicidad.

Escuché discursos de mis tíos Pelópidas, Huebastián y Empédocles, quien —como su nombre lo indica— ya estaba borracho. Me pidieron que hablara y sólo pude decir “guau”, que es la palabra más elocuente que dicen estos humildes amigos del hombre... y de la mujer, porque también ellas aman a los perros como el caso presente.

Cuando mis parientes se marcharon, rendí un homenaje silencioso a mi perro Tolomeo, llamado así no en homenaje a ningún sabio griego o egipcio, sino porque cuando lo llevé a mi casa, como buen cachorrito, se hacía pis en todas partes.

Agradezco a mis parientes por el homenaje que me rindieron, pero lo considero inmerecido.

Turismo de alto riesgo



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 14 de agosto de 2010

En los días pasados, el cónsul de Francia, señor Frederic Laurent, consiguió evacuar de la convulsionada ciudad de Potosí a 14 turistas de diversas nacionalidades que visitaban la Villa de Carlos V, designada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, brazo cultural de las Naciones Unidas, y que fueron sorprendidos por los últimos sucesos que son de conocimiento público.

Esa noche me encontraba casualmente en la ciudad de El Alto debatiendo en el salón cultural del naiclú “Malena” con mis amigos de la intelectualidad alteña acerca de las posibilidades turísticas de nuestro Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico, antes República de Bolivia, sobre todo en esta época en la cual muchas regiones ofrecen grandes atractivos a los viajeros procedentes de países desarrollados como Francia, Alemania, Estados Unidos, Inglaterra, España e Israel, sin tomar en cuenta a los viajeros de Cuba, Venezuela y Nicaragua, que son nuestros competidores en materia de turismo emocionante.

Intervino en el debate el notable yatiri alteño Calimán para sugerir a nuestras autoridades turísticas nacionales promover a la ciudad de El Alto como otra ciudad para el turismo de riesgo, muy propicia para viajeros que buscan emociones fuertes, pues en la ciudad alteña la vida corre peligro a cada instante y no puedes recurrir a la Policía porque no los encuentras, y si hallas a alguno resulta que no es policía, sino un malhechor disfrazado que te saca la huanana. Los turistas arriesgados y valientes gozarían de muchas emociones si se publicitara a El Alto como centro turístico. También intervino en el debate una señora rubia nacida en Tiwanaku con el pelo negro, que cambió de color sólo exponiendo su blonda cabellera a los rayos del sol que tomaba en el dintel de la Puerta del Sol. Imagínense ustedes —nos decía— la cantidad de morenas y negras extranjeras que visitarían Tiwanaku en vez de estar ofreciendo monolitos y otras piedras ruinosas en el templete de Kalasasaya.

También habló el yatiri Titirico para promocionar a la zona en conflicto entre Potosí y Oruro, aquella de Coroma y Quillacas, como meta turística para los viajeros europeos, correspondiendo a nuestras autoridades organizar luchas ficticias entre potosinos y orureños publicitadas previamente en el extranjero, pudiendo los visitantes espectar esos combates pactados desde unos cerros vecinos donde existe uranio, recurso mineral apetecido por muchas potencias extranjeras.

Al final del debate, alguien propuso enviar una carta a cada uno de los turistas que lograron salir de Potosí expresando las disculpas de las autoridades potosinas por los malos momentos que pasaron en esa ciudad, de los cuales el pueblo potosino no es el culpable, sino las autoridades nacionales que no solucionaron hace mucho tiempo los problemas de esa región, ofreciéndoles otros centros turísticos en Bolivia, igualmente emocionantes, atrasados y pobres, que son muchos en nuestra variada y amplia geografía. Vengan turistas, Bolivia es un hermoso y typical país.

No tengo ganas de bailar



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 13 de agosto de 2010

Cuando llegamos a Quillacollo, mi primera intención fue invitar a mi comadre Macacha a degustar los célebres chicharrones quillacolleños, pero recapacité a tiempo y le dije: “Mi primera obligación de peregrino es presentarme ante la Virgen de Urkupiña para saludarla porque primero está la devoción y después viene la degustación”.

Al ingresar al templo pedí a mi pariente espiritual que se pusiera de rodillas junto a mí para acercarnos al altar postrados de hinojos y cantando a vuestros pies, Oh, Madre, llega un infeliz, cargado de angustias y de penas mil… mientras gruesos lagrimones rodaban por nuestras mejillas implorando a la Virgen el perdón de nuestros pecados y la conversión al Catolicismo de nuestro presidente Evo y del vicepresidente Álvaro García Linera.

Recorrí gran parte del templo acercándome al altar de rodillas y apoyando en los hombros de mi comadre hincando mis rótulas sobre una almohadilla que previsoramente llevé, mientras que mi comadre cumplió su ruta penitencial “a rodilla pelada”.

Apenas elevé mis ojos hacia la Mamita de Urkupiña, ella me dijo: “Algo te pasa, Paulino Huanca, porque tus ojos chaskañawis no te brillan como de costumbre y me parece que hay mucha tristeza en tu alma”. Traté de aguantar su mirada piadosa y al comprobar que ella había leído las profundidades de mi corazón, rompí a llorar y le conté los motivos de mi tristeza.

Le hablé de Potosí y del calvario que vive su pueblo sumido en la pobreza y en el atraso y que hoy lanza un grito desesperado que se escucha en muchos lugares de Bolivia menos en los palacios y en los sótanos del Poder repletos de burócratas enriquecidos e insensibles. No sé qué otras cosas más le dije en medio de mi llanto entrecortado, para concluir diciéndole: “He venido a bailar en tu honor, Virgencita de Urkupiña, pero no tengo ganas de bailar porque mi alma está transida de dolor”.

Ella se contagió de mi tristeza y me dijo: “No importa que no bailes, Paulino, lo que me importa es que hubieras venido a saludarme en el día de mi fiesta para contarme tus tristezas y las de muchísimos bolivianos que lloran con Potosí y su pueblo. Habrá muchos que bailarán en mi honor y me pedirán milagros, yo te concederé lo que me pidas, menos la conversión de lo soberbios porque ellos se creen dioses”.

La audiencia concluyó. Macacha y yo salimos del templo de San Idelfonso luego de hablar con la Madre de Dios y de haber llorado a sus pies después de haber cantado a vuestros pies, Oh madre, llega un infeliz, cargado de angustias y de penas mil…

Fuimos a degustar los chicharrones de Quillacollo y al salir del sórdido boliche nos encontramos con nuestra fraternidad que daba sus últimos toques a la morenada que interpretarán en la Entrada. Los miré con nostalgia y tristeza, y Macacha me dijo: Estás triste, negro, dime pues por qué estando a tu lado tu chola adoradaaaaa, aceptando bailar con ella, pero sin nadie que nos vea. Es que el Diablo nunca duerme.

Militares entrenan civiles



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 12 de agosto de 2010

Con aires de mujer misteriosa y luego de preguntarme si no había espías en mi casa, mi comadre Macacha me dijo en la oreja si podríamos hablar en mi escritorio con el mayor sigilo, pues me revelaría un importante secreto militar. Ingresamos en la habitación, la cerramos con llave, revisamos si no existían grabadoras espías y le dije: Soy todo orejas, comadre Macacha, y siempre que no me venga a cobrar los dineros que le debo.

Entonces, en voz muy baja, me reveló que su servicio de inteligencia a través de sus agentes distribuidos en el mercado Rodríguez le había informado que el actual Gobierno, a través del Ministro de Defensa, había ordenado a militares de alta graduación que dispusieran el entrenamiento militar a elementos civiles pertenecientes al Movimiento Al Socialismo y a los denominados “movimientos sociales para que éstos actuasen en defensa del Gobierno”, o de la Patria, que podría ser invadida por fuerzas extranjeras.

La grave noticia me puso a temblar y me agarré de las polleras de la chola cochabambina porque nunca fui entrenado militarmente por mi objeción de conciencia, mi breve estatura, mis pies planos y mi incontinencia urinaria, además de ser hijo único de madre viuda.

Al enterarse de mi falta de entrenamiento militar para defender al presidente Evo y al vicepresidente Álvaro, mi comadre me dijo:

“No se preocupe, compadre, porque en tiempos de guerra o de alzamientos armados cualquier agujero es trinchera y yo le protegeré para que no le suceda nada malo; además quiero decirle que gracias a la ‘muñeca’ que tengo, usted y yo podremos participar del entrenamiento que brindan los milicos a ciudadanos comunes como usted y yo para defender a la revolución socialista y katarista de cualquier grupo de descontentos”.
No pude menos que abrazar a mi comadre Macacha por su noble gesto y hasta le di un beso en la oreja con la intención de arrancarle de un mordisco unos aretes de oro que lucía, pero ella se defendió atizándome un patadón en mis dindirindongos que me hizo retroceder aullando.

Pasado el incidente, acordamos que a partir de la próxima semana acudiríamos puntualmente al entrenamiento militar que nos brindarán gratuitamente los milicos patriotas que olvidaron ese artículo de “La Constitución Chuta” que define al nuevo Estado como pacifista, aclarándome Macacha que en realidad nos entrenarían para luchar contra algunos bolivianos descontentos que nunca faltan en países de buena familia, como Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Macacha y yo estamos entusiasmados ante la idea de ser entrenados por nuestros militares en el arte de la guerra, aunque hubiéramos preferido luchar contra enemigos extranjeros y no contra nuestros propios hermanos, si el caso se diera.

Mi comadre, antes de despedirse, me dijo que ella me prepararía el uniforme adecuado para tales entrenamientos y que vendría a recogerme a las 6 de la mañana. Nuestro país es emocionante.

Progresamos en Salud Pública



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 11 de agosto de 2010

A raíz de mis múltiples achaques dejé de asistir unos días, mejor dicho algunas noches, a mis clases de tango que imparto en la ciudad de El Alto en uno de los salones del naiclú Malena y al volver a ellas obligado por mis bajos ingresos me encontré con los habitúes, nobles intelectuales alteños, admiradores del alcalde Patana, brujos andinos y bailarines que combaten el frío bebiendo “menta frapé”.

Un ciudadano atento me preguntó por mis achaques y le dije que éstos no eran graves pero sí continuos y variados, y que mi temor era que me achacaran por las manifestaciones de los gremialistas y comerciantes de la Uyustus ante la nueva Ley de Aduanas, o de embarazar a una bailarina del local a mis 83 años, cual si fuera un personaje público.

Se acercó muy solícito el yatiri (sabio en aymara) Calimán y en su afán de ayudarme me habló de la medicina tradicional impulsada por el Gobierno del presidente Evo y de su ministra de Salud, la doctora Heredia, que le cepilló el piso a su antecesora la doctora Sonia Polo con el apoyo del Partido Comunista.

Agradecí la información sobre la medicina tradicional y le manifesté francamente que yo no creo en ella porque me entero cada día de los avances de la medicina científica que da pasos agigantados en prevenir y curar a los enfermos a partir del conocimiento del genoma humano.

Vino el yatiri Titirico en apoyo de Calimán y me dijo que la máxima autoridad en Salud había dispuesto que el antiguo Hospital Juan XXIII que funcionó con aportes católicos hoy se convertiría en un hospital de medicina tradicional. Imaginé lo que sería este centro médico y cerré mis ojos: Un hospital donde flameará la wiphala en vez de la Cruz Roja Universal. Detrás de un mostrador un hechicero que me saluda en aymara y me dice kamisaki tatay (¿Como está Sr.?) y yo le respondo waliki (muy bien), doctor, y luego me presenta a la Pachamama que es un adefesio al lado de la Virgen de los Remedios, patrona de los enfermos.

Después dos enfermeras vestidas a la usanza tiwanacota me toman la presión mostrándome sus ñuñus (glándulas mamarias) y dicen “tu presión está muy baja, cawallero”. Cuando digo a una de ellas que me duele la barriga, el curandero me dice:

“Te voy a poner una lavativa con hierbas que he recogido en Chuma, pero como no usamos instrumentos extranjeros, te voy a poner el enema con un pututu que está agujereado en la punta”.
Naturalmente le digo que no y que prefiero morirme.

Al ver mi rechazo, comienzo a tocarme la barriga para indagar sobre mi mal. Entonces pregunto si tienen un tomógrafo y el curandero me dice que sí y me lleva a una sala llena de botellas, y me dice orgulloso:

“Este cuarto es nuestro tomógrafo porque aquí tomamos todo: hay alcohol, agua oxigenada, té con té para los resfriados y una botellita de whisky por si llega un gringo o un periodista”.
Después de esa visión y escenas imaginadas dije a los yatiris:
“Estamos progresando en Salud Pública. Con razón cuando el presidente Evo se enferma cura sus dolencias en una clínica exclusiva manejada por médicos cubanos”.

Urkupiña en Alemania



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 10 de agosto de 2010

Al ingresar a la semana urkupiñana, recibí una llamada telefónica desde Berlín, Alemania, donde una de mis tías me dio noticias acerca de la celebración de la fiesta en honor de la Virgen de Urkupiña no sólo en la capital de Alemania, sino en Frankfurt au Maine, Dusseldorf, Manchen (Bavaria) y Hamburgo a orillas del lago Alster.

— Comuníqueme por favog, con mi sobrino Paulino Huanca, a quien cuando era jovencito llamábamos von Paulus pogque ega gubiecito y simpático.

— Hablas con él, tía Clotilde von Karajan Quiroga, a quien respetuosa y cariñosamente llamamos “la tía del Karajo”.

— ¿Cómo estás, queguido sobrino? Estuve pensando mucho en ti dugante nuestras fechas patrias, cuéntame qué hiciste esos días. ¿Chupagte mucho como hacemos la mayor pagte de los bolivianos estando en Bolivia o fuega de Bolivia..?

— No, tía Clotilde, porque no recibí la remesa que mi esposa prometió mandarme desde España y porque en nuestro país ya no hay garantías para el trabajador que chupa.

— ¡Cómo vas a decig eso, von Paulus: Si en esta banda y en Cochabamba, la alegría es la que manda, palomitay.

— Ya no es así, tía von Karajan. La otra mañana han encontrado al senador apellidado Surco, conduciendo borracho su vagoneta y vieras el lío que se armó. El Senador tuvo que pedir licencia del Senado por quince días, demorándose 15 años la Revolución de Bolivia. Es por eso que te digo que en Bolivia no hay garantías para el trabajador que chupa.

— ¡Que bagbaguidad, sobrino von Paulus! ¿Qué hiciste dugante las fiestas patrias?

— Quise ir a Potosí, solidarizándome con mis amigos potosinos, pero mi comadre Macacha me llevó a Santa Cruz porque allí se reunió la Asamblea Legislativa por el nacimiento de nuestra patria Bolivia.

— ¿Y qué viste en Santa Cruz, sobrino von Paulus?

— Nada importante, tía von Karajan Quiroga, aunque me di cuenta de que subieron mucho los precios de los pollos y de los productos avícolas, pues un ama de casa le regaló dos huevos de gallina al Gobernador de Santa Cruz.

— ¡Qué buena esa señoga! Yo te cuento que la fiesta de Ugkupiña la celebraguemos en Berlín, Franfurt del Maine, Dusseldorf, Müchen y otras ciudades alemanas como Hambuggo.

— ¿Y qué han preparado los cochabambinos que viven en Alemania?

— Habrá una procesión con la imagen de la Virgen y luego bailaguemos pog las calles como si estuviésemos en Quillacollo.

— ¿No quisieras que te mande chicha y unos mil kilos de chicharrón quillacolleño?

— Gracias, sobrino von Paulus, pego las autoguidades sanitaguias son muy estrictas y no dejan entrar alimentos prepagados en Quillacollo. Lo que podrías mandagme pog avión sería una faldita muy cogta pogque debo bailag como china en la moguenada de Berlín.

— Te mandaré la más corta que encuentre. Aufidesen.

Habrá cambio de ministros



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La Paz - Bolivia, domingo, 08 de agosto de 2010

Mientras la mayoría del pueblo boliviano (yo entre ellos) gozaba patrióticamente de los desfiles escolares y cívicos, y de la gran Parada Militar, en el naiclú Malena de la ciudad de El Alto se debatía acerca de grandes problemas nacionales, en especial la crisis en Potosí y el descontento en varios sectores del Movimiento Al Socialismo, MAS, que exigen cambios en el gabinete ministerial del presidente Evo.

Apenas llegado de Cobija y de haber bailado cuecas junto a los bizarros soldados, cual es costumbre castrense, retorné a mi trabajo habitual de profesor de tango y de aficionado al periodismo, reencontrándome con mis amigos intelectuales alteños, prestigiosos yatiris, respetables contrabandistas y virtuosas bailarinas que “trabajan de día y se ayudan de noche”.

“La situación está que arde y hay orden de no aflojar”, dijo un fanático admirador del vicepresidente García Linera y que reconoce no haber leído 20.000 libros como su líder pero que ha leído gran parte de la colección del Reader’s Digest, y nos asegura que esta revista prestigiosa debe ser leída en el cuarto de baño porque—como su nombre lo indica— son lecturas que ayudan a la digestión.

El yatiri Calimán coincidió con las opiniones de expertos políticos que ven la conjunción de varios conflictos en diversas regiones del país y que obligarán al Presidente a cambiar a algunos de sus ministros.

Ante la posibilidad de una crisis de gabinete, el dueño de la sastrería El Falluto manifestó su decisión de comunicar esa posibilidad del alejamiento de varios ministros a los sastres de La Paz y El Alto para que inmediatamente se iniciara la operación denominada “Represión de los sastres” contra los ministros salientes; dijo también que toda crisis de gabinete es un desastre.

Otro intelectual, que es además propietario del bar La Casa del Artillero, propuso ante esta asamblea de notables que interpusiera sus buenos oficios para que el senador del MAS don Fidel Surco fuera designado ministro de Transportes en el nuevo gabinete por ser propietario de una flota de buses a Los Yungas. Otro ciudadano propuso que el señor Surco fuera nombrado ministro de Salud porque algunos bolivianos decimos “salud” al beber una copa mientras que la actual ministra, la doctora Heredia, brinda solamente en ruso.

La sesión continuó con nuevas propuestas y fue el yatiri Titirico, primo de Cocarico, quien propuso la “fumigación” inmediata del ministro de Gobierno, señor Sacha Llorenti, y su reemplazo por Gustavo Torrico, más conocido como Satuco en los círculos políticos del país y Alemania.

Otra idea interesante fue la de proponer al Presidente la designación del señor Mejillones como Amauta de Tiwanaku, como director de Ceremonial del Palacio de Gobierno y Comandante sui generis de la Lucha contra el Narcotráfico.

Al salir de la reunión dije: “El pueblo propone, el Evo dispone, viene un cholo borracho y lo descompone”.

El boliviano loco



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La Paz - Bolivia,viernes, 06 de agosto de 2010

Esta mañana desperté dando gritos de “¡Viva Bolivia, carajo!” y “¡Viva el 6 de agosto de 1825!”, y nadie me respondió. Ante el silencio, que yo interpreté como falta de patriotismo en mis vecinos de Obrajes, Calacoto y La Florida, no me quedó más remedio que saltar de mi lecho conyugal y bailar ante los retratos de Bolívar y de Sucre mi cueca preferida, cuya letra dice:

Viva mi patria Bolivia / una gran nación, / por ella doy mi vida, / también mi corazón.
Entre todos me volvieron a meter a mi lecho conyugal y descubrieron que yo dormía todas las noches con unas piedras curvilíneas de sexo femenino que pertenecieron al canciller David Choquehuanca y que le fueron robadas por sus asesores los yatiris Calimán y Titirico, quienes me las vendieron a buen precio y me dijeron:
“Estas piedras hembras lograrán que te integres en el nuevo Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico que antes se llamaba República de Bolivia”.
Cuando esperaba la llegada de mi psiquiatra de cabecera, el afamado doctor Marcelo de la Quintana, llegó muy asustada mi comadre Macacha, con quien deberíamos viajar a Sucre, capital de la República, para rendir nuestro homenaje a los Libertadores y a los insignes bolivianos que firmaron el Acta de la Independencia de Bolivia.

Mi comadre cochabambina acentuó mi dolencia cuando me contó que el Gobernador de Chuquisaca había declarado públicamente que los chuquisaqueños nada tenían que celebrar este 6 de agosto y que la verdadera fiesta patria la celebrarían el próximo 20 de enero, fecha en la que el señor Evo Morales asumió la Presidencia del Estado Plurinacional, ex República de Bolivia.

Al escuchar a Macacha me brotaron algunas lágrimas, pues me pareció que ya no tenía Patria y que ahora vivía en un Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico fundado por un sindicalista cocalero y un ex terrorista ilustrado que quieren llevar al nuevo Estado hacia el socialismo katarista.

Decidimos no ir a Sucre en protesta por las declaraciones del Gobernador chuquisaqueño de apellido Urquizu.

Macacha me juró cien veces que Bolivia existe aún y que hay millones de bolivianos que no nos sentimos desterrados en nuestra misma Patria y que deberíamos viajar a Santa Cruz para celebrar el 6 de agosto para ver flamear nuestra bandera tricolor junto a la wiphala aymara, reconocida en la Constitución chuta que fue aprobada entre gallos y medianoche.

Entonces le dije que la wiphala ya había flameado en Flandes enarbolada por los Tercios españoles, pero la buena cochabambina atribuyó mis palabras a mi insanía mental y a mi desafecto por el socialismo katarista.

Sin embargo, izamos mi bandera tricolor junto a la bandera de España, patria de mi esposa y del Campeón mundial de Fútbol. Antes de dormir por efecto de algunos sedantes, volví a gritar con ese vozarrón que Dios me ha dado: “¡Viva Bolivia, carajo!”.

Día de las Fuerzas Armadas



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La Paz - Bolivia, sábado, 07 de agosto de 2010

Sin respetar mi estado de salud a raíz del ataque surtido que sufrí en homenaje al Día de la Patria que celebramos ayer, esta mañana fui despertado con un golpe de clarín en mis orejas que me sobresaltó e inmediatamente salté de la cama y me puse en posición de firme, gritando con energía:

“Buenos días mi General, el soldado Von Paulus de la tropa en descanso saluda la alborada del día de las gloriosas Fuerzas Armadas de Bolivia”.
Quien me había despertado no era ningún general, sino mi comadre Macacha, quien me anunció que nos encontrábamos en Cobija, capital del departamento Pando, para asistir a la Gran Parada Militar que se realizaría en esta ciudad por instrucciones del Capitán General de las Fuerzas Armadas de la Nación, cabo Evo Morales, de su asistente bibliográfico don Álvaro García Linera y del mariscal del Porvenir Ramón Quintana.

Sorprendido por haber sido trasladado sin mi consentimiento a la hermosa ciudad pandina y preso aún de mis delirios, pregunté a mi comadre Macacha si el ex prefecto de Pando Leolpoldo Fernández se encontraba en esta tierra tropical, respondiendo la cochabambina:

“El señor Leolpoldo Fernández se encuentra actualmente arrestado en la cárcel de San Pedro de La Paz desde hace 20 meses y recluido preventivamente”.
Lamenté mi despiste y dije a mi comadre que los sedantes que me habían administrado durante y después de mi ataque de locura de amor a Bolivia habían alborotado mis neuronas haciéndome creer que don Leopoldo Fernández había retornado a Cobija y que la Justicia en Bolivia existía.

Pregunté a mi comadre por qué habíamos venido a Cobija y la chola me contó que las paradas militares gustan y emocionan a casi todos los bolivianos, y sobre todo a las cholitas y birlochas de todas nuestras ciudades porque ven desfilar “a paso de parada” a muchos apuestos, a tenientes y capitanes arrogantes, a coroneles que tratan de disimular que ya están barrigones y a generales que ya perdieron la ilusión de llegar a ser Presidente de la República, como sucedía en el pasado siglo.

También quise saber de labios de mi pariente espiritual si sus informantes militares le habían comunicado algo acerca del nuevo armamento ruso que debía potenciar a nuestras gloriosas Fuerzas Armadas y si en esta parada militar se mostraría al pueblo de Cobija y Bolivia toda. Mi astuta comadre me dijo en voz baja que ese asunto era un top secret y que solamente sabía que varios ministros habían viajado hace algún tiempo a Moscú para tramitar un crédito que permitiría la adquisición de hermosos tanques rusos, modernas ametralladoras, helicópteros, aviones de combate y otro avión presidencial menos sofisticado que el avión francés, pidiéndome no divulgar esta información, pero como yo no soy baúl de nadie, ni siquiera de mi comadre, hoy la publico.

Así festeja un senador



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La Paz - Bolivia, jueves, 05 de agosto de 2010

Mucha gente condena al senador Fidel Surco por el escándalo que protagonizó el día lunes en horas de la mañana, cuando “ebrio de colores” chocó en una avenida de El Alto contra una vagoneta en un día que iniciaba la Semana de la Patria.

Normalmente, no suelo comentar los accidentes de tránsito, pero como el señor Surco es un hombre famoso dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS), del cual es senador, y el accidente se produjo en la ciudad de El Alto, donde trabajo y me divierto, este suceso de tránsito ocurrido en las cercanías del naiclú Malena fue tratado en esta noble institución de sano esparcimiento, en cuyo salón principal y encima de la testera hay una bella inscripción que pertenece a mi tía Encarna y que dice: “Si es que bebes, aprende a llevar bien tus alcoholes dentro del cuerpo”.

La mayor parte de los intelectuales alteños que se congregaron anoche en el Malena condenaron al senador masista Surco por conducir su vehículo en estado de ebriedad y hubo alguno que propuso su expulsión del Senado y su reemplazo por otro masista que hubiera nacido en El Alto o fuera oriundo de la provincia Aroma, moción que no prosperó, interviniendo a continuación los yatiris Calimán y Titirico, defendiendo al señor Surco, de quien dijeron que era

“un gran valor de la revolución cultural que lideraba el presidente Morales, quien acaba de ser nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad de San Juan (Argentina) y que pronto sería designado miembro honorífico de la Academia de Corte y Confección Cristina Fernández de Kirchner, ex Academia Eva Perón”.
El yatiri Titirico hizo un panegírico del senador Fidel Surco, subrayando que éste abrió un surco hacia las provincias paceñas de los Yungas por donde pudieran correr los vehículos de la flota que él había organizado con sus ahorros. Yo debería haber permanecido neutral en este asunto, pero me incliné a favor de Fidel Surco manifestando que el senador masista, llevado por su patriotismo, había iniciado la Semana Patriótica en homenaje a la fundación de Bolivia brindando por la patria con algunas bebidas adulteradas por sus enemigos, que son muchos dentro de su mismo partido.

Como yo nunca he conducido vehículos en estado de ebriedad, no porque sea abstemio sino porque no sé conducir autos, hice votos por que el plan de festejos patrios iniciado en forma tan entusiasta por el dirigente masista continuara desarrollándose con éxito y que me encantaría verlo en el desfile de teas esta noche. He sabido que viajará a Santa Cruz para asistir a la Sesión de Honor que realizará la Asamblea Legislativa Plurinacional, Multicolor y Folklórica ante la cual el Presidente del Estado Plurinacional pronunciará un mensaje.

Mañana estaré espiritualmente en Sucre, capital de la República de Bolivia, donde en horas de la noche estaré conversando con el alma de don Joaquín Gantier, quien cuando hablaba de Bolivia y de nuestra Historia vertía lágrimas de verdad.

Se vende pegas en Sucre



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La Paz - Bolivia, miércoles, 04 de agosto de 2010

Noticias procedentes de Sucre dan cuenta de que en aquella capital un militante del Movimiento al Socialismo (MAS) fue remitido a la cárcel por haber sido sorprendido vendiendo pegas (en la jerga boliviana, puestos de trabajo) en la Gobernación y en la Alcaldía, hoy ocupadas por masistas.

La información nos sorprendió a Macacha y a mí, y aunque lamentamos el encarcelamiento del delincuente, suponemos que pronto saldrá en libertad pagando a jueces y policías siguiendo la hermenéutica boliviana en boga.

Como Eva tentó a nuestro santo padre Adán con una manzana, Macacha sacó de entre sus polleras unos fajos de dólares y pasándolos delante de mis ojos me dijo:

“Pongamos un quiosco cerca de la feria 16 de Julio en la ciudad de El Alto con un letrero que diga: ‘Aquí se vende pegas para la Gobernación y para las alcaldías de El Alto y La Paz’, tú te metes en el quiosco y cobras los dólares de acuerdo con la importancia del solicitante y yo tramito las pegas donde corresponda con mi carnet del MAS, además de otros que poseo y que me abrirán las puertas de otros sectores, como la Confederación de Campesinos de Bolivia, Consejo Nacional de Ayllus y Marcas del Qullasuyu (Conamaq), Agrupación Patriótica Los Satucos de Gustavo Torrico y la Legión Filipo que comandan Filemón Escóbar y Román Loayza”.
Quedé absorto ante la feliz iniciativa de mi comadre Macacha, pues su plan encajaba perfectamente con la contienda denominada “Espacios de Poder” que hoy se desarrolla en las esferas del Poder. Sin embargo, un poquitín de escrúpulos me impidió la inmediata realización de ese plan que nos proporcionaría dinero y poder, y tuve el valor de decirle a mi comadre que la venta de pegas me parecía ilegal y que podría dar con mis huesos en la cárcel, como ese masista de Sucre.

Entonces, amorosamente y con mucha delicadeza, mi comadre Macacha me dijo:

“Si no quieres realizar mi plan, se lo ofreceré a otro compadre que tengo en Quillacollo y que es más valiente que tú y con quien realizaré mi proyecto, mientras tú irás de todas maneras a la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro y sin derecho a indulto por haber engañado dineros a una pobre mujer viuda que te prestó muchos dólares confiada en tu caballerosidad y solvencia”.
La sola idea de que mi comadre Macacha me abandonara por otro compadre de Quillacollo más macho que yo, o menos escrupuloso, me empujó a abrazarla y a decirle: “Acepto su plan, comadre Macacha, y mañana mismo instalaremos en El Alto, a regular distancia del naiclú “Malena”, un quiosco en cuyo frontis habrá un gigantesco letrero que dirá:
'Aquí se ofrece pegas para la Gobernación de La Paz y para las alcaldías de El Alto y La Paz. Precios módicos de acuerdo a la jerarquía de la pega y su importancia económica’”.
Muchos ciudadanos en busca de ampliar “su espacio de poder” ocuparán nuestros servicios, según me aseguró mi comadre Macacha, que sabe mucho de economía, política boliviana y de compadres.

El Día del Indio



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La Paz - Bolivia, domingo, 01 de agosto de 2010

Como todos sabemos, mañana es el Día del Indio que fue instituido en homenaje a los primitivos habitantes de nuestro territorio y a sus descendientes que permanecieron fieles a sus culturas originarias, usos y costumbres.

Por la importancia de esta fecha, el directorio del naiclú “Malena” decidió celebrar este día anticipadamente con una Sesión de Honor y una recepción social que culminarían con un show de gala del elenco estable de bailarinas que pertenecen al naiclú, que presentarían su celebrado estriptís al revés, donde las danzantes se presentan completamente “calatas” y luego se van vistiendo acompasadamente hasta vestirse con abrigos de piel, ponchos de lana y sobretodos de llama o alpaca.

Para el mayor éxito del programa, los yatiris Calimán y Titirico se ofrecieron para conseguir la presencia del Jefe del Estado, el canciller Choquehuanca y algunos ministros de Estado, pero los brujos andinos no tuvieron éxito en sus gestiones, pues la secretaria del presidente Evo, la señora Hillary Mamani, disculpó al Mandatario por sus recargadas labores y sus dolencias estomacales; algunos ministros manifestaron motivos de viaje, y no faltó uno que dijo al invitador Titirico: “Discúlpeme, pero yo no soy indio, soy lecenciado”.

O sea que no tuvimos mucho éxito en las invitaciones a los indios que quisimos agasajar en su día, pero no desistimos de nuestro propósito y colamos una pizarra en la puerta principal del “Malena” con esta leyenda: “Hoy gran fiesta gran en homenaje al Día del Indio. Entradas: 100 bolivianos para masistas, cholos media entrada. Damas traje largo, Cholitas polleras cortas; birlochas entrada gratis. Caballeros abstenerse.

Lleno completo y comenzó la sesión de honor presidida por el yatiri Titirico, quien dijo en su discurso:

“Me parece fuera de lugar celebrar en este tiempo el Día del Indio, porque el indio ya no existe en nuestro país y ha sido sustituido por el cholo, porque ahora las razas sólo existen como expresiones culturales y les daré un ejemplo: En siglos pasados, el indio curaba su dolor de cabeza colocándose en la frente hojas de coca u otras yerbas. Ahora ingiere una tableta de aspirina Bayer fabricada en Alemania y su cultura ya es mestiza. Ya no tenemos indios en Bolivia, pues todos somos mestizos, somos cholos. Los que fuimos indios o descendientes de indios hablamos en castellano e inglés, y nos sonreímos cuando alguien nos habla en aymara o en quechua porque todos entendemos español y sólo hablamos idiomas nativos como lenguaje colonial...”.

Toda la concurrencia alteña y yo mismo aplaudimos las palabras del yatiri Titirico, quien nos hizo ver que “somos los cholos o mestizos quienes gobiernan nuestro país, mestizos son los militares y policías, mestizos nuestros choferes que conducen autobuses suecos de gran potencia y mestizos son nuestros comerciantes, contrabandistas y abogados”. Así nos dijo Titirico y creo que tiene la razón.

Luego vino el show, que en El Alto llamamos chou, y salí contento del “Malena” no sin antes hacer pis sobre la puerta principal, como acostumbramos todos los cholos, en prueba de amistad y confianza.

Un amauta “mamauta”



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La Paz - Bolivia, martes, 03 de agosto de 2010

Este fin de semana (viernes, sábado y domingo) fue celebrado alegremente en el naiclú Malena de la ciudad de El Alto y en todos los locales nocturnos del país la “hazaña” de un amauta de apellido Mejillones, quien, luego de investir al presidente Evo con el rito tiwanacota que inventaron los expertos en indigenismo, fue capturado con cocaína líquida valuada en 350.000 dólares.

Mi comadre cochabambina Macacha me preguntó quiénes eran los amautas en las antiguas culturas que se desarrollaron en nuestro país, respondiéndole que los amautas eran los sabios de aquellas sociedades y que gozaban del respeto del resto de los comunarios.

Ese momento llegaron al Malena los yatiris Titirico y Calimán para contarnos que ellos habían sido amigos íntimos del amauta Mejillones y que tenían fotografías con el filósofo aymara en Tiwanaku, luego de que éste coronara al presidente Evo como líder espiritual de los indígenas y sucesor de Túpac Katari.

Su revelación nos llenó de orgullo a todos los asistentes porque consideramos un privilegio contar con la amistad de un amauta y haberse sacado fotografías con un personaje tan singular. Los yatiris inflaron sus pechos con orgullo hasta el extremo de que un botón de la camisa de Calimán saltó al ojo de Titirico y casi lo deja tuerto.

En mi mesa, próxima a la de los yatiris, Macacha no admiraba tanto la hazaña del amauta Mejillones de entregar al presidente Evo un bastón de mando simbolizando al poder que le depositaban los pueblos indígenas, sino su habilidad para fabricar cocaína que en este caso se calculaba en 350.000 dólares, suponiendo ella que Mejillones habría ganado mucho más antes de ser sorprendido y capturado.

La observación de mi comadre no fue tomada en cuenta por ninguno de los brujos y Macacha tuvo que decirles: “Ahora es muy fácil para algunos ganar mucho dinero con la cocaína, mientras que yo trabajando honradamente apenas gano para vivir...”. Yo no quise meterme a opinar porque le debo plata a la buena de mi comadre.

Cuando empezaron los brindis por el amauta Mejillones se desataron algunas lenguas de eminentes ciudadanos alteños que conocieron al amauta Mejillones y así me pude enterar de que fue el propio presidente Evo quien escogió al mencionado amauta y no fueron los amautas del altiplano quienes lo delegaron, y el amauta se convirtió en “mamauta” porque lo mamó al Presidente, y nos mamó a todos los bolivianos, haciéndose rico después de ungir al Presidente electo como líder espiritual de todos los indígenas de Bolivia.

Después de haber “mamado” tanto al Presidente y a todo el país, bien merece el título de amauta “mamauta”.

Todo lo sucedido en el naiclú Malena el último fin de semana sólo nos confirma que vivimos en un país donde sólo triunfan los yatiris y unos cuantos que se llaman “amautas y mamautas”.

La plata está “escaso”



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La Paz - Bolivia, sábado, 31 de julio de 2010

Con puntualidad británica, mi comadre cochabambina Macacha se presentó en mi casa esta mañana a las 9 en punto para cobrarme los intereses mensuales por el préstamo en dólares que me hizo en febrero de este año para que los dos fuéramos a bailar en el Carnaval de Oruro. Fastidiado por tal puntualidad, quise distraer su propósito usurero recordándole lo mucho que ella se había divertido en la capital folclórica de Bolivia y la cantidad de comida y bebida que habíamos ingerido, pero ella hizo a un lado mi argumentación y me dijo, seria: “Debe usted saber, compadre, que la vida está duro y fatigoso, y la plata está escaso y no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”.

Como en materia económica la chola es la reina, bajé la cabeza y exprimiendo mis neuronas, le dije humildemente: “Es verdad lo que usted dice, comadrita guapa y sabia, pero le ruego tener en cuenta que ni las empresas más serias pagan sueldos al finalizar el mes y que las remesas que me envía mi esposa desde España cada vez son menores y espaciadas, por lo cual le ruego ser más comprensiva y esperarme unos días para abonarle los intereses por su préstamo”.

“En primer lugar, compadre —dijo Macacha— no me venga con piropos diciéndome que soy guapa y sabia, que los podría dejar para otras horas del día o de la noche y en otros escenarios más aptos para el caso, como el naiclú “Malena”, pero aquí estamos en su casa, en su escritorio, donde quiero comunicarle que la inflación ya ha comenzado, aunque el Gobierno hace todo lo posible para minimizar el hecho y controlarlo”.
Al escuchar la palabra “inflación” sentí un temblor convulsivo en mis rodillas que luego subió hasta mi barriga pasando por mis dirindongos, que se convirtieron en castañuelas que empezaron a repiquetear sin que nadie toque, y que al llegar a mi cerebro me hicieron recordar la inflación que sufrimos durante el Gobierno de la UDP.

Mi comadre, que aprendió Economía en los mercados Calatayud y Rodríguez, en La Cancha, en la Uyustus y en la Eloy Salmón, me dijo:

“Todos los precios están subiendo, compadre, desde los productos agrícolas, que se elevan por las sequías y los fríos polares, hasta los televisores de última generación pasando por los refrigeradores y las licuadoras, sin olvidarnos de la ropa en general y hasta los cosméticos que usamos las mujeres, seamos señoras de vestido o de pollera”.
Esta versión del mercado descrita por mi comadre Macacha me indujo a prometerle que en los próximos días le abonaría los intereses por su préstamo y que también le pagaría el capital, porque no me gusta deber a nadie, salvo algunas veces que uno se ve obligado a solicitar préstamos no para trabajar ni hacer negocios, sino para ir a bailar con cholas guapas y serias en el Carnaval de Oruro, o en la Entrada de Gran Poder, o en la fiesta de la Virgen de Urkupiña. No olviden mis lectores:
“La vida es duro y fatigoso y la plata está escaso, y el Banco Central se alista a imprimir billetes con motivos indígenas sacando al gran Tamayo por ser gringo”.

Juicio made in Bolivia



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La Paz - Bolivia, viernes, 30 de julio de 2010

Pende sobre la cabeza del Prefecto del Beni (ahora Gobernador) la hoja de acero de la guillotina, pues cometió el atroz delito de haber invertido fondos prefecturales para la realización del referéndum por el cual el pueblo beniano se pronunció por su autonomía. Ante la comisión de ese criminal delito, no me queda más remedio que dirigir la presente instancia al Subsecretario Nacional de Disparates.

Paulo Paulovich Voronovski, conocido en Canadá y Estados Unidos como Paul Anka, registrado en la Corte Nacional Electoral como Paulino Huanca para ser menos chinchoso ante las autoridades, me dirijo respetuosamente ante el señor Subsecretario Nacional de Disparates impetrando Justicia para el actual Gobernador del Beni que se encuentra en el exterior por motivos de salud, justicia que también podría alcanzar a otros prefectos que cometieron idénticos delitos, si así pudieran llamarse.

Incluyo en este memorial mis documentos personales que indican que, pese a mi ascendencia extranjera, soy natural y vecino de la ciudad de La Paz con carnet de identidad actualmente empeñado en el Bar Chuma por consumo de comidas y bebidas, aunque tengo otra cédula que me fue otorgada en Colcapirhua, departamento de Cochabamba. Soy casado hace 14.053 días con una noble y guapa dama española nacida en Zaragoza (España) a orillas del río Ebro. Soy el más viejo periodista de La Paz y actualmente ejerzo como profesor de Tango en la ciudad de El Alto, donde también soy socio accionista del naiclú Malena.

Mi primera solicitud es la aceptación de este ciudadano que se ofrece en calidad de testigo de descargo en el juicio penal que se anuncia contra el Prefecto del Beni por haber invertido dinero prefectural en la organización y desarrollo de un referéndum departamental para consultar a su pueblo si éste quería ser autónomo o no. Igualmente mi petición vale para juicios análogos a otros prefectos que hubieran procedido en forma tan inteligente, correcta y democrática. Por lo cual ruego indicarme día y hora para deponer ante usted mi declaración, aunque deberá perdonar que en la Justicia existan estos términos tan groseros y cochinos como “deponer” una declaración testifical.

Como he sido testigo ocular de tal referéndum por encontrarme casualmente en el Beni, me parece de justicia reclamar por los millares de benianos que participaron en esa consulta popular, pues fueron parte principal en la realización del referéndum, por lo cual si este juicio fuera justo y correcto, la acción penal debería ser ejercitada contra los votantes y no sólo contra la autoridad mencionada. El párrafo anterior vale también para juicios análogos contra otros prefectos autonómicos.

Insinúo ante su autoridad la gracia de aceptar la deposición de aclaratoria de este testigo de descargo que espera su señalamiento de día y hora. Será justicia, etcétera, etcétera.

Plan para festejos patrios



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 29 de julio de 2010

Tenemos que admitir que la flor y nata de la intelectualidad política se encuentra en la ciudad de El Alto y que nuestro admirado vicepresidente Álvaro García Linera, que ha leído veinte mil libros, es un piojo tuerto al lado de mis amigos yatiris Calimán y Titirico, que no han leído ni uno solo, pero saben más que nadie de la vida pasada, presente y futura de los diez millones de bolivianitos y bolivianitas que vivimos en este conjunto de ayllus y marcas del Qullasuyo.

Mi reunión con ellos fue con carácter de emergencia al saber que el Presidente nato de la Asamblea Legislativa del Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico (Alvarito) había decidido que los legisladores del país se reunieran este 6 de agosto en la ciudad de Santa Cruz en vez de hacerlo en Sucre, que es la capital de Bolivia, como reconoce la Constitución chuta.

Consultados los mencionados brujos en el naiclú “Malena” la noche del martes pasado y rodeados por la intelectualidad alteña, enviados del bar Chuma de La Paz y del Bar Social de Cochabamba (el Barco), Calimán nos dijo: “Nosotros prepararemos el programa de festejos en homenaje a la Independencia de Bolivia sin desconocer la capacidad del Vicepresidente, quien sabe más cosas que las contenidas en El Libro de Petete.

“Como las invitaciones ya fueron entregadas al cuerpo Diplomático, la solemne sesión en la Casa de la Libertad se realizará el día 6 de agosto, donde el Presidente del Estado leerá un mensaje a la nación, que no es un informe porque pocas cosas se han hecho en estos últimos seis meses del segundo gobierno de nuestro amado Evo. No se puede desairar a Sucre, la capital, trasladando este acto a otra ciudad estando todo listo: las alfombras limpias, los curules brillantes y los pisos lustrados con cera ‘Lorito’ y los cristales limpios adornados con finas cortinas”.

Siguió hablando Calimán: “Tampoco estaría bien suspender el banquete y baile oficial preparado por nuestro compañero Prefecto, cuando los pavos ya están listos para la guillotina y los chorizos chuquisaqueños ya son embutidos por expertas choriceras de la capital”. Estas sentidas palabras fueron aplaudidas y algunas bailarinas del naiclú derramaron unas lágrimas, no sabemos si por los pavos o por los chorizos.

Como Calimán se había extendido mucho en su discurso, tomó la palabra el yatiri Titirico y nos enunció brevemente que los visitantes serían trasladados en un avión Hércules a Santa Cruz y asistirían a un acto formal donde el vice Alvarito saludaría al gobernador Costas olvidando momentáneamente el desacato en que éste pudo haber incurrido. Después, el avión Hércules conduciría a los invitados hasta Cobija, Pando, donde el día 7 se realizaría una Parada Militar, desfilando en sitio de honor los soldados que votaron el mes de abril por el Movimiento Al Socialismo, ganando sin apelación. Desde Cobija, legisladores y diplomáticos, y el Órgano Ejecutivo del Estado serán trasladados en el mismo Hércules a Orinoca, cuna del presidente Evo. Y posteriormente todos lo verían en El Alto y La Paz, ciudades donde todos trabajamos, hasta los desocupados.

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