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Militares entrenan civiles



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La Paz - Bolivia, jueves, 12 de agosto de 2010

Con aires de mujer misteriosa y luego de preguntarme si no había espías en mi casa, mi comadre Macacha me dijo en la oreja si podríamos hablar en mi escritorio con el mayor sigilo, pues me revelaría un importante secreto militar. Ingresamos en la habitación, la cerramos con llave, revisamos si no existían grabadoras espías y le dije: Soy todo orejas, comadre Macacha, y siempre que no me venga a cobrar los dineros que le debo.

Entonces, en voz muy baja, me reveló que su servicio de inteligencia a través de sus agentes distribuidos en el mercado Rodríguez le había informado que el actual Gobierno, a través del Ministro de Defensa, había ordenado a militares de alta graduación que dispusieran el entrenamiento militar a elementos civiles pertenecientes al Movimiento Al Socialismo y a los denominados “movimientos sociales para que éstos actuasen en defensa del Gobierno”, o de la Patria, que podría ser invadida por fuerzas extranjeras.

La grave noticia me puso a temblar y me agarré de las polleras de la chola cochabambina porque nunca fui entrenado militarmente por mi objeción de conciencia, mi breve estatura, mis pies planos y mi incontinencia urinaria, además de ser hijo único de madre viuda.

Al enterarse de mi falta de entrenamiento militar para defender al presidente Evo y al vicepresidente Álvaro, mi comadre me dijo:

“No se preocupe, compadre, porque en tiempos de guerra o de alzamientos armados cualquier agujero es trinchera y yo le protegeré para que no le suceda nada malo; además quiero decirle que gracias a la ‘muñeca’ que tengo, usted y yo podremos participar del entrenamiento que brindan los milicos a ciudadanos comunes como usted y yo para defender a la revolución socialista y katarista de cualquier grupo de descontentos”.
No pude menos que abrazar a mi comadre Macacha por su noble gesto y hasta le di un beso en la oreja con la intención de arrancarle de un mordisco unos aretes de oro que lucía, pero ella se defendió atizándome un patadón en mis dindirindongos que me hizo retroceder aullando.

Pasado el incidente, acordamos que a partir de la próxima semana acudiríamos puntualmente al entrenamiento militar que nos brindarán gratuitamente los milicos patriotas que olvidaron ese artículo de “La Constitución Chuta” que define al nuevo Estado como pacifista, aclarándome Macacha que en realidad nos entrenarían para luchar contra algunos bolivianos descontentos que nunca faltan en países de buena familia, como Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Macacha y yo estamos entusiasmados ante la idea de ser entrenados por nuestros militares en el arte de la guerra, aunque hubiéramos preferido luchar contra enemigos extranjeros y no contra nuestros propios hermanos, si el caso se diera.

Mi comadre, antes de despedirse, me dijo que ella me prepararía el uniforme adecuado para tales entrenamientos y que vendría a recogerme a las 6 de la mañana. Nuestro país es emocionante.

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