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Reunión en el Titicaca Lake



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 28 de julio de 2010

Como estaba previsto, el domingo pasado se realizó una importante reunión extraordinaria de crítica y autocrítica del Presidente del Estado Plurinacional y el Vicepresidente con los ministros, vicemistros y “tucuimas” que en quechua y japonés quiere decir etcétera (asesores y directores) en la población de Huatajata, a orillas del lago Titicaca, el lago más alto y cochino del mundo no sólo por su nombre, sino porque a sus aguas van a parar todos los desperdicios de las poblaciones ribereñas de Bolivia y Perú.


¿Qué hacer para enterarnos de lo que allí sucedió..? Esperar el retorno de algunos personajes que allí estuvieron en calidad de asesores, como son los yatiris Calimán y Titirico que llegaron al naiclú “Malena” para pavonearse ante nosotros, pobres ciudadanos, de que allí estuvieron, que alternaron con las altas élites que gobiernan nuestro país, que degustaron exquisitos manjares, gozaron de la brisa lacustre, para analizar lo que fue el primer semestre del segundo periodo gubernamental del presidente Evo.


Herido de envidia, saludé a Calimán y le pregunté: “Hermanito, ¿has estado cerca del Evo, le has dado la mano...? Dime cómo está, ¿cómo ha quedado después de su desarreglo estomacal? El brujo andino me contó que había estrechado la mano del presidente Evo y que lo vio completamente restablecido de sus males estomacales.


Titirico, haciéndose el importante, nos dijo a los habitúes de la mesa:

“Fue una importante sesión de crítica y autocrítica durante la cual vimos lo poco que se había hecho en los últimos seis meses, por lo cual el presidente Evo nos dio un jalón de orejas a todos”.
Macacha me dijo en la oreja derecha, que estaba a su alcance:
“Estos marxistas farsantes dicen que ellos inventaron la crítica y la autocrítica, cuando los cristianos hacemos examen de conciencia hace dos mil años...”,
pero Titirico no escuchó nada y siguió hablando.


Después de invitar a los brujos tres warisñakis (bebida alteña de gran octanaje), Calimán nos contó que algunos ministros dijeron en la sesión que la Ley contra la Corrupción “Marcelo Quiroga Santa Cruz” era la causante de muchas demoras en el trámite de los proyectos en los ministerios, pues ahora los ministros tienen que revisar dos y tres veces los proyectos para no ser acusados de corrupción y caer bajo el peso de esa Ley.


Como algunos intelectuales alteños del naiclú “Malena”, entre ellos yo, no entendimos muy bien el problema, Calimán nos explicó que la conducta de no robar al Estado, o dejar de recibir “comisiones” perjudica más al Estado porque no se aprueba ningún proyecto.


Machaca utilizó esta vez mi oído izquierdo para decirme en la oreja que hace muchos años un político brasileño había convencido a sus electores con la frase de “yo robo, pero hago obras” y me parece que los protagonistas de la sesión de Huatajata ni roban ni hacen. Habrá que cambiar ministros “más mejores” aprovechando los festejos patrios del mes de agosto.

Los pututus están listos



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 27 de julio de 2010

Mi tía Yuca me informó desde Irupana, risueña población de Sud Yungas, que el presidente Evo dijo el sábado en un discurso que Bolivia se prepara para responder a una provocación bélica, noticia que me sorprendió y me obligó a limpiar y engrasar mi pistolita que guardo en mi colchón.

Cuando me hallaba ocupado en esta operación de limpieza y fumigado de mi instrumento bélico, apareció mi comadre Macacha, quien al ver que la ocultaba me preguntó qué hacía y qué escondía antes sus ojos, contestándole que no hacía nada malo y que sólo limpiaba y aceitaba mi pistolita que guardo hace años en mi colchón y que estaba oxidada por falta de uso. A continuación le relaté mi conversación con mi tía Yuca y con tono reflexivo dije a mi comadre cochabambina: “Parece que soplan aires de guerra y conviene tener las armas en buen estado”.

Al escuchar la palabra “guerra” ella se emocionó porque —como ustedes saben— es descendiente directa de una de las heroínas de la Coronilla y le encanta combatir contra cualquier contrincante, como dice la canción deportiva del poderoso club Bolívar.

Como la guerra es una cosa muy seria, Machaca se puso más seria que un revólver y me dijo:

“Si como dices hoy soplan vientos de guerra, sería muy peligroso para Bolivia que se junten con los aires fríos de este invierno, pues gran parte de nuestros compatriotas se hallan resfriados, lo cual tendríamos que informar al capitán general de las Fuerzas Armadas del Estado Plurinacional, el cabo Evo Morales”.
Le pedí que no hiciera bromas con el grado de cabo al que llegó el presidente Evo cuando hizo su Servicio Militar porque también Adolf Hitler llegó a ser cabo durante la Primera Guerra Mundial, pero en la Segunda Guerra llegó a ser el Führer y comandó a los ejércitos de Alemania.

Después de un diálogo muy serio acerca de una guerra que sería provocada por nuestros enemigos, Macacha y yo convinimos en que nuestro deber era contribuir a la defensa de nuestro territorio y ponernos a las órdenes de nuestro Capitán General de las FFAA y del teniente general Álvaro García Linera. Fue entonces que decidimos difundir las palabras presidenciales de estar preparados para la guerra si nos provocan algunos países belicistas y convocar desde El Alto a quienes saben tocar los pututus, que son clarines de los aymaras para combatir defendiendo a Bolivia.

La cochabambina, que no sabía de pututus, me pidió que le describiera cómo son los “pititos”, y tuve que explicarle su error porque no eran “pititos” los que llamarían a la guerra, sino pututus, porque “pititos” son los que tocan los varitas del Tránsito y los árbitros del fútbol, mientras que pututus son unos cuernos de toro que al ser soplados emiten sonidos broncos que retumban en las zonas montañosas. Pero Macacha no cesaba de reír al confundir los pututus con los “pititos” y también con los “pototos” que suelen producir ruidos.

Entonces, les pido a mis lectores no sorprenderse si en los próximos días oyen el sonar de los “pititos”, digo de los “pototos”, digo de los pututus, sin olvidarnos de los “petetes” ni de los “patatos”.

Un satélite al clédito



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, domingo, 25 de julio de 2010

El Presidente del Estado Plurinacional anunció el viaje de una comisión gubernamental a la República Popular de China para adquirir un satélite espacial que se llamará Túpac Katari, con crédito de 300 millones de dólares que concederá China a Bolivia. Nuestra delegación estará presidida por el ministro de Economía, señor Luis Arce, quien seguramente será acompañado por varios ministros y el Director de la Agencia Espacial Boliviana.

Ante esta noticia, pregunté a mi comadre Macacha si le gustaría viajar alguna vez al espacio y convertirse en la primera chola espacial boliviana que llega a la Luna para plantar allí las banderas de Cochabamba y Wilstermann, respondiendo que no le hablara de cosas boludíes, pues ella se contentaría con viajar a China con pasajes pagados por el Estado y ser alojada tisgra (gratis) en un hotel de Pekín para acompañar al ministro Luis Arce en la adquisición de un satélite al crédito. Luego comenzó a imaginar en chino, mientras yo grababa lo que decía.

“Salimos del hotel Chelatón de Pekín con el ministlo Luis Alce y el Plesidente de la Agencia Espacial Boliviana, que no ha hecho volal ni un cometa pala que jueguen los niños y ahola asesola al ministlo Alce en la compla de un satélite espacial pala Bolivia.

Ninguno de los tles sabemos papa de chino, pelo yo le dije al Ministlo: ‘El chino es muy fácil polque se plonuncia tal como se esclibe’, y nos fuimos pol las calles de Pekín en busca de una tienda que vende satélites espaciales a clédito.

Como el Ministlo llevaba toda la plata de la delegación y nuestlos pasapoltes, yo le tomé del blazo temiendo que en cualquiel momento él pudiela desapalecel en el satélite que complalíamos, a modo de plobalo, y nos tendlíamos que quedal en la China sin plata ni documentos.

Allí, en Bolivia, es fácil conseguil pasapoltes chinos, pelo en China no hay pasapoltes bolivianos y eso lo saben algunos capos del MAS que elan senadoles en el pasado. Después de pleguntal mucho dónde venden satélites, vi una casa adolnada con estlellas y dije: ‘Segulamente aquí venden satélites’, y entlamos el ministlo Arce, el capo de la Agencia Espacial Boliviana y yo, que actuaba como consejela comelcial pala asuntos espaciales.

Unas cien señolitas chinas muy bellas se hallaban sentadas a la espela de clientes extlanjelos que deseaban conocel una Casa de té. Nos invitalon a una mesa y nos oflecielon té velde, té amalillo, té losado, té con canela y té con té.

Cuando el ministlo Luis Arce pleguntó a la señolita más helmosa si ellas vendían satélites espaciales a clédito, ella no le complendió, y cuando él le explicó con señas lo que es un satélite, al que se calga de combustible por abajo y se cuenta hasta diez pala encendel motoles, y luego en el espacio ves las estlellas y das vueltas a la Tierra, la bella chinita se asustó, pues ella sólo vendía té a los tulistas estlanjelos.

Salimos de la casa de té llenos de velgüenza, pelo continuamos buscando un satélite espacial pala Bolivia y que ya tiene nombre, pues se llamará Túpac Katali Juniol”.

Ya somos cinco honestos



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 24 de julio de 2010

El alcalde de La Paz, señor Luis Revilla, ha replicado muy respetuosamente al presidente Evo Morales diciéndole que no es el único boliviano que trabaja honestamente y que él (Lucho) también lo hace de igual manera. Al conocer tal declaración, yo me encontraba en el naiclú “Malena”, local de sano esparcimiento donde se tratan los asuntos más importantes que interesan a nuestro país mucho más democráticamente que en la Asamblea Legislativa, donde dos tercios de honoratos legisladores sancionan las leyes levantando la mano, mientras que en el “Malena” las bailarinas levantan una pierna en señal de aprobación.

Pues bien, al enterarme de que el Alcalde de La Paz reconoció que en Bolivia existían dos personas que trabajan honestamente (el presidente Evo y el alcalde Lucho) abracé a mi comadre Macacha, le eché un vaso de cerveza en la cabeza y una libra de mixtura, mientras exclamaba, ebrio de colores:

“Albricias y pelillos a la mar porque los honestos en Bolivia somos tres: Evo, Lucho y Paulino Huanca, más conocido como Paul Anka en Estados Unidos y Canadá!”.
A continuación, la orquesta interpretó la música del cancán francés para que Macacha y yo bailáramos levantando nuestras piernas a la altura que lo hacían las bailarinas del “Malena”, que nada tenían que envidiar a las vedettes del Moulin Rouge de París.

Un ambiente de alegría y felicidad envolvió mágicamente al local al saber que en nuestro país habíamos tres ciudadanos que trabajamos honestamente: las autoridades mencionadas y este humilde profesor de música y canto que se gana la vida escribiendo, enseñando a bailar tango a señoras y señoritas de la sociedad alteña y gerentando su quiosco cerca de la Buenos Aires Avenue, donde ahora vendo mi curso por correspondencia Aprenda Aymara y Quechua con destino a ministros y altos funcionarios de nuestro Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico.

Pero la felicidad, cuando es sana dura poco y pronto apareció la envidia al enterarme de que sólo tres somos los trabajadores honestos en el país, reclamando también ese título los yatiris presentes en el local, representados por mis amigos los brujos andinos Calimán y Titirico, asesores en Política Exterior del canciller David Choquehuanca. Calimán dijo que a esa primera lista deberían agregarse los nombres suyos, con los que ya seríamos cinco los trabajadores honestos en Bolivia.

No me opuse a esa solicitud y pedí a las bailarinas que levantaran una pierna, mientras bailaban, en señal de aprobación, casi todas lo hicieron, menos una que levantó las dos y se cayó de poto.

Un ciudadano representante de la intelectualidad alteña propuso que a esa lista de cinco honestos trabajadores se agregara el nombre del alcalde de El Alto, el señor Patana, solicitud que fue negada en vista de su reciente posesión, pues sólo se acostumbra a robar y a recibir comisiones después de un año en el ejercicio de sus funciones.

Estoy feliz porque antes éramos tres los trabajadores honestos, ahora somos cinco. Algo es algo.

Desde ayer soy autónomo



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 23 de julio de 2010

Al saber que el presidente Evo promulgaría la Ley Marco de Autonomías a la velocidad de un rayo, me levanté muy temprano para enterarme de su contenido y, sin poder contener mi impaciencia, disqué el número de teléfono del distribuidor de diarios en mi zona para reclamarle por la demora en dejármelo en mi casa, pero lamentablemente me habían cortado la línea telefónica por falta de pago.

Contrariado, llamé a mi empleada del hogar, la Winonna, pero ésta no había llegado aún a mi casa debido a que se encontraba resfriada y la mañana estaba muy fría, por lo que tuve que esperar a que llegase para que me preparara el desayuno.

Pensando en que era una manera muy bonita para comenzar mi primer día de ser autónomo gracias al presidente Evo, a su Vicepresidente y a los honoratos que componen la Asamblea Legislativa del Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico, comencé a cantar un aire nacional cuya letra decía: Gracias a Dios soy autónomo, viditay, soy autónomo; qué les importa que me alegre, si me emborracho es con mi plata. En esta banda y en Cochabamba, la alegría es la que manda, palomitay. Pensando también en Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca, donde la gente estaría chocha de la vida porque, al fin, había llegado la autonomía.

El primer día de mi autonomía era una hermosura porque me habían cortado el servicio telefónico por exceso de pago y no pude desayunar por el atraso de la empleada, pero nada importaba, porque al fin yo era autónomo gracias a los que sabemos. Felizmente, antes de salir a la calle llegó mi comadre Macacha, con quien nos abrazamos respetuosamente gritando a dúo: “¡Viva la Autonomía!”, diciendo Macacha: “¿Qué queremos?”, y respondiendo yo: “La autonomía”. “¿Cuándo?”. “Ahora, carajo”.

Macacha, que ya era autónoma desde que murió su marido y le dejó varias propiedades urbanas, vehículos de gran tonelaje, joyas e incluso un diente de oro y muchísima plata, me dijo:

“Está bien pues que yo festeje mi autonomía, pero no tú que dependes de las remesas que te manda tu esposa y también te diviertes con los préstamos en dólares que yo te concedo, ¿cómo puedes alegrarte de ser autónomo? Autonomía sin plata no es autonomía”.
Aunque sabía que Macacha tenía la razón, le dije que las remesas de mi esposa eran como la ayuda externa que reciben los países más dignos de la tierra y que eso no era un óbice para sentirme autónomo y alegrarme por ello. Ese momento, para adherirse a mi felicidad autonómica, me llamaron del periódico para recordarme que debería entregar mi crónica del día sobre la Ley de Autonomías promulgada por don Evo, y Macacha me dijo luego de echar una risotada: “Felicidades, compadre autonómico”, queriendo significar que la única autónoma era ella porque autonomía sin plata no es autonomía, agravándose más si sobre un Gobernador habrá cinco autoridades del Gobierno sobre sus decisiones.

Insistiendo en mi felicidad autonómica y luego de escribir mi crónica, la invité al naiclú “Malena”, donde bailamos: Gracias a Dios soy autónomo, qué les importa que me alegre, si me emborracho es con mi plata...

Alimentos para la crisis



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 22 de julio de 2010

Mientras me t'ayachaba en mi cama y me abrazaba a una piedra hembra que me vendió un yatiri jurándome que pertenecía a la colección de piedras hembras que posee el canciller de la República, David Choquehuanca, recibí una llamada telefónica desde Estocolmo (Suecia), donde vive hace muchos años mi tía cochabambina Restituta viuda de Batistuta, noble viuda de un guerrero.

—Querido y recordado sobrino, hablas con tu tía Resty, la que vive en Estocolmo...

—Virtuosísima tía Restituta, qué gusto escuchar tu voz angelical que me llega desde Escandinavia.

—Aquí estamos en pleno verano lamentando los fríos que hoy castigan a los bolivianos todos, hasta a los cruceños y benianos, a mis paisanos cochabambinos, a los chaqueños, chuquisaqueños y tarijeños, para no hablarte de los potosinos y orureños.

—Así es, tía Restituta, es tal el frío en La Paz, que hasta mis tibias están heladas y también mis peronés.

—¡Pobre sobrino mío!, ¿cómo estás combatiendo el frío que te llegó desde el Polo Sur?

—Con una negra de Yungas que se llama Bartola y nació en Coripata, y es curandera especializada en viejos friolentos y reumáticos.

—¿Es que no sientes prejuicios raciales?

—Hay médicos y curanderos negros que son muy sabios, pero más sabias son las mujeres negras, como la Bartola.

—Está bien, sobrino, acabo de enterarme por la televisión sueca que el frío que azota a Bolivia ha quemado los cultivos, ha matado a miles de pollitos y también a muchas vacas y corderos ¿Es verdad la noticia?

—Acabo de saberlo, tía pudorosa, y me han dicho que dentro de poco tiempo sólo tendremos chuño para alimentarnos, porque éste es el mejor clima para que los aymaras pisen la papa y la conviertan en chuño.

—¡Qué cochinada! Yo no sabía que el chuño era pisado por los pies de los aymaras, también por los quechuas, porque éstos habitan repartidos por varias regiones del país y no tienen un territorio exclusivo y demarcado.

—Así es tiitay, pero así es Bolivia y así somos los bolivianos, ya ves que cuando timbró mi teléfono yo estaba abrazado a una piedra hembra guapísima robada de la colección de piedras hembras del canciller de Bolivia, el señor Choquehuanca.

—Yo te aseguro que no pasarás hambre en los meses venideros, sobrino Paolino, porque yo te mandaré nabos desde Suecia porque mi empresa “Nabos Escandinavos” sigue produciendo muy bien y como en mi casa no me faltan nabos, mandaré algunas toneladas a Bolivia, pues creo que los nabos son más nutritivos que el chuño.

—Gracias tía Restituta, gracias por tus próximos envíos de nabos escandinavos, creo que nos servirán aquí, porque me parece que hay muchísimas espaldas de bolivianos donde se pueden plantar nabos, como la última ley promulgada sobre las autonomías.

Progresamos: 27 narcocomunidades



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 21 de julio de 2010

Noticias publicadas en periódicos de Cochabamba y La Paz señalan que el narcotráfico ha irrumpido en más de 27 poblaciones de Cochabamba donde funcionan fábricas colombianas, por lo cual son denominadas narcocomunidades y casi todos sus habitantes, o la mayoría de éstos, se dedican a la fabricación de la cocaína y traslado a mercados internacionales.

Al conocer esta noticia sensacional y triste, busqué en mi casa un mapa departamental de Cochabamba para conocer la situación geográfica de estas poblaciones, pero no encontré un solo mapa de Cochabamba porque todos los que tuve los regalé a mis parientes españoles antes de contraer matrimonio con mi actual esposa, pues ellos no sabían dónde se encontraba Bolivia ni Cochabamba, donde nacieron mis padres y abuelos.

No me quedó más remedio que llamar por teléfono a mi comadre Macacha para preguntarle si tenía algún mapa de Cochabamba, respondiéndome que no sólo tenía uno, sino 20 que fueron de su esposo, el señor Racacha, que en paz descanse.

A los pocos minutos mi comadre llegó a mi humilde hogar, que lleva en su puerta de calle una placa de bronce que dice: “Paulino Huanca, el hombre que supo amar”, con más mapas que el Instituto Geográfico y los extendimos sobre la mesa del comedor y el suelo de mi escritorio.

A manera de prólogo le conté mi alarma y mi tristeza al saber que en Cochabamba existían 27 narcocomunidades y que las ubicaríamos en sus mapas, comenzando con Patachinga, municipio de Tarata donde existen dos fábricas de cocaína. Al encontrarla en su mapa, Macacha empezó a llorar y me dijo:

“Conozco este pueblito porque en sus alrededores conocí a mi general Barrrientos, ¡cómo pues allí estos narcotraficantes van a fabricar cocaína y negociar con ella!”.
Mi comadre recordó que algunos de sus paisanos cochalas le habían contado hace poco que el pueblito había progresado y que la gente estaba con mucha plata y lindos autos. Le pedí a Macacha que dejara de llorar y que se concretara a encontrar en el mapa a Condorpuñuma, en el municipio de Chapare, a Tumupunku, municipio de Tarata, varias narcocomunidades en Capinota, Arque, Vinto, Tunari y Ayopaya, además de los municipios de Tapacarí, Sacaba, Totora y Carrasco; todos esos pueblos y muchos más habían sido conocidos y amados por Macacha, una buena chola cochabambina que al evocarlos lloró por ellos.

Al pasar revista de todas esas narcocomunidades, ambos dijimos que era una barbaridad y que Cochabamba se había vuelto parte de un Estado cocalero, de un país cocalero donde el máximo dirigente cocalero había sido llevado a la Presidencia de la República sin dejar de ser el máximo dirigente de los cocaleros del Chapare y, por si eso fuera poco, el ministro de la Presidencia apellida Coca, el Gobernador de La Paz lleva el nombre de César Cocarico, hay un ministro de la Coca y hasta en la Constitución redactada y aprobada por ellos se establece que la coca es una hoja sagrada y un ministro se propone multar a la Coca-Cola porque le cae antipática.

La sonrisa congelada



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 20 de julio de 2010

El último fin de semana apareció en mi casa mi comadre Macacha, a quien me pareció ver más gorda que de costumbre, y así se lo dije en forma delicada y respetuosa, respondiendo la cochabambina con el desparpajo que la caracteriza:

“No estoy más gorda, sino que me he puesto cuatro polleras más, una mank’ancha adicional y dos camisetas de lana…”.
Iba a describirle mi vestimenta invernal comenzando por mis calzoncillos de manga larga que utilizo para bailar la Diablada pero mi comadre me pidió que no lo hiciera porque ella es muy pudorosa, aunque mi único afán era comparar la calidad de las lanas que vestíamos.

Cuando le solicité que me diera una frotadita en mis t’usos extensiva a todo el cuerpo, mi comadre me dijo que no había traído con ella las pomadas necesarias y que sólo posee la Bartola, una negra de Yungas que oficia de curandera y profesora del baile llamado saya–afroboliviana y a quien posiblemente encontraríamos en El Alto, en le naiclú Malena.

Así abrigados nos dirigimos a la ciudad de El Alto, no importándonos temperaturas más frías aún porque ningún frío podría impedir mi cumplimiento del deber, pues yo debería continuar con mis clases de tango a mis alumnas, las señoras y señoritas de la sociedad alteña.

Allí llegamos montados en un minibús donde el glorioso contubernio con el pueblo te hace olvidar las frías temperaturas debido a la yuxtaposición obligatoria de todos los pasajeros.

Impartí mis clases de tango mientras mi comadre se dedicaba a conversar con la negra Bartola, originaria de Coripata. Después de mis clases ingresé al salón principal del naiclú Malena donde el elenco estable del local ofrecería un “ estriptís al revés”, o sea que las bailarinas salían “en pepas” y procedían a vestirse en público hasta quedar completamente cubiertas y abrigadas para resistir la ola de frío que nos azota.

Para calentarnos, los yatiris nos contaron que los miembros de la Asamblea Legislativa del Estado Plurinacional, Multicolor y Folklórico se hallaban aprobando a cien artículos por hora la Ley Marco de Autonomías y que muchos de ellos (los dos tercios) quedaron con las manos congeladas porque cada minuto debían levantarlas para aprobar por órdenes superiores.

La novedad de la noche fue el “estriptís al revés”, cuando las bailarinas aparecieron calanchas y comenzaron a vestirse graciosa y apresuradamente comenzando con unos calzones largos de lana (parecidos a los míos y a los que utilizaban el Libertador Simón Bolívar de acuerdo con la moda de ese tiempo), luego se calzaban unas medias, después camisetas de lana y chompas de graciosos modelos, hasta concluir con finas bufandas y ch’ullus de lana de fabricación originaria y con colores de la wiphala.

Concluido el espectáculo, todos cantamos el Himno a La Paz con letra apropiada al momento y que decía: La Paz que en este día con nieves que engalana, con nieves con las que ufana recuerdan al polo Sur…

La hipótesis de un atentado



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, domingo, 18 de julio de 2010

A pocos días del desarreglo estomacal que sufrió el presidente del Estado Plurinacional circuló en medios oficialistas la hipótesis de que pudo tratarse de un atentado contra su vida, y eminentes ciudadanos afirmaron que tal posibilidad no podía descartarse, y que los cocineros y cocineras del Palacio de Gobierno y de la Residencia Presidencial serían investigados hasta dar con la verdad.

Ya recuperado el presidente Evo y yo repuesto del arrebato que sufrí cuando Macacha, al borde de una crisis nerviosa, me dijo la noticia del desarreglo estomacal que sufrió el Primer Mandatario, hoy volví a sobresaltarme cuando nuevamente ella me comunicó la hipótesis de que algún político opositor hubiera tratado de envenenar a nuestro presidente Evo utilizando a algún cocinero(a) que prepara la comida presidencial.

Mi comadre cochabambina me dijo agarrándome de las solapas:

“Debemos ir ahora mismo a consultar sobre el intento de envenenamiento con los yatiris Calimán y Titirico que son amigos nuestros y saben también acerca de pócimas venenosas para deshacerse de rivales amorosos o enemigos políticos”.
Montamos en un minibús y fuimos a la ciudad de El Alto en medio de cholas, birlochas, llokallas e imillas bendiciendo a la democracia participativa que nos hizo conocer que uno(a) de los pasajeros sufría de desarreglos estomacales en solidaridad con el Presidente que, felizmente, ya los superó.

Al encontrarnos con los yatiris en su Consultorio de Adivinaciones Políticas y Sentimentales, Macacha les preguntó sobre su conocimiento acerca de envenenamientos fatales en la Historia de Bolivia, respondiendo Calimán que no conocía ninguno, salvo el caso no comprobado de un candidato electo a la Presidencia de la República que falleció súbitamente antes de ser posesionado y que el hecho sucedió en el siglo pasado.

De puro metiche, pregunté al yatiri Titirico si conocía algunos platos indígenas o criollos que podrían llamarse “manjares póstumos”, respondiéndome que el más peligroso es el llokalla-Chupe o Chupe–llokalla, que es invento cochabambino a base de piezas de cordero cocidas en un caldo con locotos enteros, pero que no era mortal sino que te hace llorar y transpirar por lo que hay que ingerirlo con una toalla sobre el hombro derecho.

Macacha, siempre pícara, preguntó al yatiri si conocía algunos polvitos venenosos que producían la muerte. El yatiri sonrió y dijo que sabía de la existencia de esos polvitos venenosos pero que no se utilizaban aquí en Bolivia aunque fueron famosos en Europa en tiempos de Lucrecia Borgia y sus parientes.

Concluyó la conversación cuando Titirico nos dijo que creía en la inocencia de los cocineros(as) del Palacio y la residencia porque esos humildes servidores presidenciales nunca conocieron a ninguno de los Borgia y el envenenamiento no figura entre los delitos que conoce la llamada justicia comunitaria, la cual seguramente juzgará a la mayoría de los cocineros de quienes hoy se sospecha.

Este asunto deberá aclararse pronto para tranquilidad del presidente Evo, de mi comadre Macacha y del Pueblo en general.

Azkargorta salvará a Bolivia



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 17 de julio de 2010

Aunque no lo parezca, soy un periodista que vivo permanentemente buscando al hombre que salvará a Bolivia. Alguna vez he pensado en el presidente Evo Morales, pero él mismo se encargó de hacerme cambiar de idea con sus metidas de pata; entonces pensé en el vicepresidente García Linera y, al saber que ha leído 20.000 libros, me he decepcionado de él pues he pensado que en un país de analfabetos funcionales no podría ser su salvador un hombre que ha leído tanto en vez de bailar con cholas.

Y así he ido recorriendo la lista de bolivianos notables, incluidos amigos de Chuma, alcaldes de El Alto, como Patana, yatiris andinos que farrean conmigo en el naiclú Malena, el canciller Choquehuanca y otros brillosos y no brillantes ministros, sin encontrar uno que me satisficiera y pudiera decir de él que podría salvar a Bolivia, mi patria amada y “mamada” tantas veces.

Hasta que una cochabambina inteligente vino a mi casa y poniendo ante mis ojos un periódico me enseñó una fotografía a colores a toda página del presidente Morales junto al señor Xabier Azkargorta en una sala privada del Palacio de Gobierno y me dice con voz segura y resuelta: “He aquí el hombre que salvará a Bolivia”.

Como estoy bastante ciego, cogí mi lupa gigantesca y pregunté a mi comadre Macacha a quién se refería, si al bigotón o al lampiño, contestando la chola:

“Me refiero al bigotón vasco que hace 16 años logró la clasificación de Bolivia para jugar en el Mundial de Fútbol en EEUU”.
Yo había olvidado esa hazaña futbolística cumplida por buenos futbolistas, aunque no pudimos ganar un solo partido, pero no había olvidado al señor Azkargorta, que me había caído en gracia, por su bigotón, por ser buen técnico e inteligente médico psicólogo, y también por ser vasco como Unamuno y mi amigo José Juan Ubarrechena Marticorena de Olazábal y Urriolagoita Ormaechea.

Como me pareció exagerada la afirmación de mi comadre cochabambina, de que Azkargorta será el salvador de Bolivia, le pregunté en qué se basaba para decir aquello, respondiendo mi comadre:
“Es que Xabier acaba de entregar un plan al presidente Evo para reestructurar el fútbol boliviano con el propósito de conseguir nuestra participación en el próximo campeonato mundial de fútbol, que será en el Brasil, y también poder llegar a las competencias mundiales subsiguientes."
El propósito y el plan del señor Azkargorta me parecieron estupendos aunque están ligados a disposiciones no sólo de la Federación Boliviana de Fútbol, sino a disposiciones gubernamentales en materia de financiamiento estatal.

Mi comadre, entusiasmada, elogió al señor Azkargorta que ya fue condecorado con el Cóndor de Los Andes hace 16 años y me contó confidencialmente que le solicitará al presidente Evo que se haga crecer un bigotazo para parecerse más al vasco que podría salvar a Bolivia. Quise decir a mi comadre que los bolivianos somos siempre exagerados en el elogio y en la diatriba, pero ya se había marchado feliz y contenta.

Entrevista al señor Murillo



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 16 de julio de 2010

Ayer, cuando me aprestaba a cumplir mi deber cívico de asistir al tradicional desfile de teas acompañado de mi comadre cochabambina, fui llamado al despacho del Director del periódico y fui con el miedo natural de ser despedido por escribir tonterías; ingresé a su oficina temblando y el Director me dijo:

“Esta noche debe usted entrevistar al señor Pedro Domingo Murillo, jefe de los revolucionarios del 16 de julio de 1809, y no me venga con excusas de ninguna clase porque será usted despedido y a ver quién le da trabajo en las oficinas del Estado después de todas las críticas burlonas que ha publicado contra el señor Evo y sus ministros".
Me atreví a decirle que el señor Murillo había sido ahorcado en 1810 y que yo no conocía a ninguna de sus tías, y él respondió que no le importaba; con mis ojos al borde del llanto, le conté que tenía un compromiso con mi comadre Macacha para ir al desfile de teas y luego llevarla a bailar al mercado 16 de Julio (en la zona de Obrajes), pero el Director no se conmovió y me dijo que le importaba un pito mis problemas sentimentales y que volviera al periódico con la entrevista a don Pedro o que me dedicara a yatiri.

Cuando le conté a Macacha la orden que había recibido de mi Director, mi comadre me consoló diciendo:
“No se preocupe, compadre, haremos todo lo que habíamos previsto y después, cuando no haya nadie en la plaza Murillo, yo me trepo al monumento al protomártir y le digo a don Pedro que le conceda la entrevista”.
De esa manera pudimos asistir al desfile de teas, ir a bailar con las vendedoras del mercado 16 de Julio en Obrajes, tomar unos ponches, para luego dirigirnos a la plaza Murillo, donde Macacha se trepó como mono hasta la estatua, consiguiéndome la entrevista con el famosísimo don Pedro Domingo Murillo.

Desde abajo le pregunté si la capa que le cubría la espalda era de torero o de caballero español, contestando don Pedro que no era capa de torero ni de caballero español, porque él tenía conocimientos avanzados de Derecho y nunca había tenido afición por los toros, ya que él se consideraba un mestizo paceño de ascendencia española. Don Pedro me dijo:
“Soy un verdadero cholo a quien le dolía mucho la servidumbre que imponían los españoles a los hijos de esta tierra. Por eso conspiré contra ese mal gobierno y nos levantamos en armas”.
La indiscreta Macacha le dijo en la oreja a don Pedro que yo estoy casado con una española de Zaragoza y don Pedro le dijo:
“Las mujeres de esa tierra son valientes y lucharon bravíamente con los invasores franceses, dile a tu compadre que lo felicito”.
Cuando Macacha repitió el mensaje de don Pedro, grité desde abajo despertando a muchísimas palomas:
“Perdóneme, don Pedro, porque usted y otros patriotas murieron para liberarnos del yugo español, este periodista se casó con una española”.
La entrevista con Pedro Domingo Murillo había sido hecha y usted acaba de leerla.

Le salieron tías a Murillo



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La Paz - Bolivia,jueves, 15 de julio de 2010

Como buen paceño, ayer le dije a mi comadre cochabambina: “Hoy me acompañará usted a la Intendencia Municipal para recoger nuestras teas y asistir al tradicional desfile nocturno por las calles de La Paz y gritar con los chucutas ¡viva La Paz y nadie más!”, aunque ella me advirtió que gritaría: ¡viva La Paz y Cochabamba más!

En el camino a esa dependencia municipal, mi comadre me preguntó acerca del grito libertario del 16 de Julio de 1809 y le expliqué brevemente que en esa fecha algunos patriotas paceños comandados por don Pedro Domingo Murillo (Peter Sunday Litle Wall, en inglés) se levantaron en armas contra las autoridades españolas aprovechando que todas ellas estarían juntas en la Procesión de la Virgen del Carmen, tomándolas presas y constituyendo la llamada Junta Tuitiva presidida por Murillo.

La cholita cochabambina quedó asombrada de mis conocimientos históricos, lo que me halagó, respondiéndole modestamente que todo eso lo aprendí en la escuela y que mi profundización en esos estudios fue posible gracias a la vieja amistad que sostengo con el notable historiador paceño el Dr. Teodosio Imaña Castro, descendiente del protomártir Basilio Catacora, compañero de Murillo.

Macacha me preguntó cuándo apareció la tea de Murillo, respondiéndole que varios meses después cuando don Pedro Domingo Murillo fue condenado a muerte por los españoles, luego de vencer a los revolucionarios y le ahorcaron, pronunciando Murillo ante el cadalso su frase inmortal de “Compatriotas, yo muero, pero la tea que dejo encendida nadie la podrá apagar”. Sin ánimo de burlarse del héroe paceño, Macacha me contó que en la escuela, allá en un pueblo de Cochabamba, le habían enseñado que don Pedro había dicho al pie de la horca: “Yo muero, pero la deuda que le dejo a mi tía nadie la podrá pagar”, versión irrespetuosa de un profesor rural cochabambino.

Cuando llegamos a la Alcaldía de La Paz, ahora en manos de un potosino, el señor Revilla, ahijado político del anterior Alcalde de La Paz, el cochabambino Juan Del Granado, pedimos nuestras teas para desfilar esta noche; un señor nos dijo que las teas de la Alcaldía de La Paz no alumbraba y que eran mejores las que repartía el gobernador del departamento de La Paz, el señor César Cocarico, quien contaba con la bendición del presidente Evo Morales, y que el único desfile de teas que valía era el organizado por la Gobernación, al igual que los otros desfiles y el Banquete Oficial.

Quedamos perplejos ante este nuevo hecho de protagonismo político que nunca se vio anteriormente pues los festejos del 16 de Julio siempre correspondieron a la Alcladía de La Paz y era la Prefectura (hoy Gobernación) la que se encargaba de organizar y realzar la Fundación de la ciudad de La Paz, sucedida el 20 de octubre de 1548.

Mi comadre, confundida al igual que yo, me dijo: “Ya le dije, compadre, ahora aparecieron las tías de Murillo que se llaman Eva Morales y Cesárea Cocarico…”.

Planes para comprar armamento



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La Paz - Bolivia, miércoles, 14 de julio de 2010

Después de mucho tiempo me llamó desde Berlín mi tía Clotilde von Karajan Quiroga, la única tía teutona-cochabambina que tengo y que sigue por la televisión europea los acontecimientos más importantes que ocurren en nuestro país, mientras nosotros aquí, en Bolivia, sólo nos enteramos de los hechos más anecdóticos, como los desarreglos estomacales de nuestro amado Presidente.

—¿Me comunica, por favog, con mi queguido sobrino Von Paulus Huanca?

— ¡A la orden, tía Von Karajan Quiroga!

—Pegdona, sobrino, que no te hubiega llamado este último mes, pues estuve muy ocupada alentando al equipo alemán en el campeonato mundial de fútbol en Sudáfrica, en vista de que no integvino en él el seleccionado cochabambino.

—Así es, tía Clothilde, y por eso España salió campeón mundial luciendo la camiseta del poderoso Wilstermann.

—Estoy muy preocupada, sobrino Von Paulus, pogque he gecibido folleteguía de una fábrica de agmamentos, segugamente clandestina, ofreciéndome agmamento bélico para Bolivia. ¿No quisiegas seg mi representante en Bolivia? Podrías convegtigte en rico.

—No, tía Clothilde, soy pacifista y en toda mi larga vida sólo he tenido una pistolita chiquita, aunque envíame algo de esa folletería, pues tengo conocimiento de que Bolivia anda en trámites para adquirir material bélico de Rusia, China, Corea del Norte e Irán, pero “al fío”.

—¿Qué quiegue decir “al fío”?

—¡Al fiado, pues, tía Von Karajan! ¿Te acuerdas de ese letrero que había en la tienda de esa chola gorda a la que llamábamos la “Pompacañón” y que decía: “Hoy no se fía, mañana sí; trampas afuera, menos aquí”?

—Sí, guecuerdo a la “Pompacañón”. Ahoga nuestro país quiegue endeudagse mucho más de lo que está comprando material bélico paga potenciag a las Fuegzas Agmadas, ¿no es así?

—Así parece, tía Clothilde. Lo ininteligible es que los trabajadores hubieran recibido un aumento salarial del 5 por ciento y que el Gobierno quiera prestarse muchos millones de dólares para adquirir armamento para las Fuerzas Armadas, ahora dedicadas a luchar contra los contrabandistas y no para resguardar nuestra integridad territorial.

—¡Qué bagbaguidad, sobrino! En la folleteguía que yo te mandagué hay tanques, ametralladogas modegnas y también helicóptegos para uso en tareas de paz y también de guerra.

—Todo esto quiere comprar nuestro Gobiegno y no estamos en guerra con nadie. ¿No servirían esas armas para mantenerse en el poder per sécula seculorum, amén?

—Todo podría ser, sobrino, en estos tiempos de confusión, sobegbia y ambición sin límites.

—No me preocupa tanto el armamento ruso o chino, lo que me inquieta es el armamento iraní o coreano.

—No seas malpensado, sobrino, que nada malo te podrá pasar, pogue ya cumpliste con tu debeg de avisag lo que se está negociando.

Un yatiri mejor que un pulpo



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La Paz - Bolivia, martes, 13 de julio de 2010

Seguí todo el desarrollo del Campeonato Mundial de Fútbol desde el naiclú “Malena", donde los entusiastas Japa Ibargüen y Gonzalo Artieda instalaron una pantalla gigante que nos permitió a los espectadores apreciar y valorar todas las jugadas del torneo.

Como les dije, hace un mes asistí al espectáculo mundial con la camiseta roja de España acompañado de mi comadre Macacha, que vistió la camiseta de Holanda, como una premonición de lo que sería en la última fecha; yo lucía los colores de España por imposición conyugal, mientras mi comadre lucía la camiseta naranja en recuerdo de las vacas lecheras que admiró hace años en Pairumani (Cochabamba).

Después del encuentro final, la conversación giró en torno al famoso pulpo llamado Paul, que si hubiera nacido en el lago Titicaca se habría llamado Paulino Huanca, y si nacía en el Mar Báltico tal vez se hubiera llamado Paulovich. El brujo Calimán, que ahora funciona como yatiri-profesor doctor PHD graduado en la Universidad de la Life del Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico, se refirió con desdén al pulpo Paul declarándolo un bicho inferior en comparación con los yatiris, brujos andinos que anuncian el porvenir consultando con la coca, que es considerada como hoja sagrada por los originarios y también por los fabricantes y traficantes de la cocaína.

Aprovechando de su euforia, le pregunté al yatiri Calimán quién ganaría en el debate de la Asamblea Legislativa sobre la Ley Marco de las Autonomías. El yatiri se puso en trance luego de beber un buen “taco” de alcoholato y absorber por la nariz un polvillo blanco que —según él— era bicarbonato. Luego, con mucha habilidad tomó hojas de coca en sus manos y las dejó caer en dos porciones separadas, una mucho más grande que la otra, diciéndonos con voz misteriosa: “Ganará la propuesta gubernamental por dos tercios”. Muchos aplaudieron y algunos protestamos, prometiendo llevar la consulta al pulpo Paul.

Aprovechando otra vez de la cualidad profética de nuestro yatiri Calimán sobre la suerte que correrían los comunarios de los ayllus de Uncía que asesinaron a cuatro policías hace un mes, Calimán repitió la dosis que lo puso en trance y dejó caer libremente las hojas de coca sobre la pista de baile del naiclú “Malena” y con voz de tabernícola, que es parecida a la voz cavernícola, dijo: “La sagrada coca dice que los cuatro policías murieron de infarto testicular y que los victimarios pasarán misteriosamente a desaparecer en el Mar del Olvido...”

Macacha, luciendo aún su camiseta color naranja, me codeó y me dijo en la oreja: “El yatiri Calimán ya está mameid y no le preguntes más porque los yatiris, al igual que el pulpo Paul, no adivinan ni pronostican nada. Calimán escuchó a Macacha y le dijo: “Pregúntame tú y te diré mi verdad”. Macacha le preguntó al yatiri: “Quisiera saber si mi compadre me pagará el préstamo que le hice en el mes de febrero”, y el yatiri le respondió, mirando su camiseta holandesa y mi camiseta roja: “España ganó por un gol contra cero”.

Urkupiña, fiesta mundial



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La Paz - Bolivia, domingo, 11 de julio de 2010

Aunque faltan 34 días, 10 horas y 15 minutos para bailar en honor a la Virgen de Urkupiña, me encuentro ultimando detalles de mi peregrinación al santuario famoso que está en Quillacollo, capital de los chicharrones, el baile, la chicha y la fe mariana. Mientras preparaba ya mis atuendos folklóricos y estudiaba al mismo tiempo las artimañas del Gobierno para aprobar la autonomía sin soltar la sartén por el mango, recibí una urgente llamada telefónica procedente de Cochabamba, reconociendo inmediatamente la voz de mi amigo el pensador greco-cochabambino Aristóteles Giorgiadis Quiroga, convocándome a una sesión extraordinaria de la Academia de Altos Estudios Cochabambinos Pericles, que se realizaría en las instalaciones del Bar Comercio (El Barco).

Saludé a todos los pensadores, filósofos y doctores de la benemérita entidad y a continuación apareció milagrosamente un chop de la famosa cerveza Taquiña.

El pensador Aristóteles Giorgiadis Quiroga, quien cuenta entre sus ascendientes a un famoso entrenador de fútbol que tuvo el club Bolívar, Dan Giorgiadis, informó a los académicos asistentes acerca de importantes problemas que se presentan en Quillacollo, faltando 34 días para la fiesta de Urkupiña, siendo el mayor el desconocimiento del alcalde de Quillacollo, doctor Cartagena, quien triunfó en las últimas elecciones de abril, ocupando su cargo un militante del Movimiento Al Socialismo. Todos los miembros de la Academia de Altos Estudios Cochabambinos Pericles nos solidarizamos con el doctor Cartagena. Luego fuimos informados del malestar social que reina en Quillacollo, que perjudicaría la celebración de la fiesta de la Mamitay de Urkupiña que está muy próxima. Todos los pensadores nos pusimos de pie para luego jurar que ninguna autoridad socialista y marxista se meterá con la Virgen de Urkupiña, porque ella es la madre y patrona no sólo de los cochabambinos que viven en Quillacollo, sino de todos los cochalas que viven repartidos en los cinco continentes, razón por la cual la fiesta de Urkupiña es mundial.

Uno de los pensadores dijo: “He realizado profundas investigaciones históricas y os puedo asegurar que la canción del campeonato mundial que finaliza cantada por Shakira y cuya letra menciona a Waca waca, fue escrita en la waca playa”.

Este aporte histórico fue muy aplaudido y nos emocionó, pasando a tratar el punto más importante de la sesión que se refiere a la intromisión de ciertas autoridades municipales de Quillacollo que tratan de dictar una ordenanza llamada “ley seca” para impedir que los bailarines que participaremos en la Entrada de Urkupiña bebamos la riquísima cerveza, auspiciadora de la fiesta.

El tema denunciado fue rechazado por unanimidad y alguien propuso la formación de una comisión que debería viajar a La Paz para entrevistarse con el presidente Evo para tramitar la autonomía de Urkupiña y exigir que las autoridades de Quillacollo no se inmiscuyan en los usos y costumbres de los bailarines que ofrendamos nuestras danzas a la Virgen y bebemos cervecita para rezar mejor y con más sentimiento.

Desarreglo estomacal de Evo



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La Paz - Bolivia, sábado, 10 de julio de 2010

La tarde del miércoles sufrí un arrebato que casi paraliza mi corazón cuando apareció en mi casa mi comadre Macacha toda pálida, lívida y bruta para decirme llorando: “¡Acaban de avisarme que el presidente Evo se está muriendo con k'echalera!”. La gravedad de la noticia me movió a tranquilizarla y le dije que no fuera tan alarmista, recomendándole al mismo tiempo que por tratarse del Presidente del Estado Plurinacional, ella no debería utilizar palabras tan vulgares como k'echalera para identificar el mal presidencial, existiendo términos más delicados como diarrea o colitis.

Macacha hizo caso omiso de mi observación y me dijo que su informante era una chola que le comunicó por teléfono que el Primer Mandatario se hallaba sufriendo de k'echalera y guardaba reposo en la residencia presidencial de San Jorge, donde había más cuartos de baño que en el Palacio de Gobierno y que por ese motivo había suspendido un encuentro con las Bartolinas, una entidad femenina y revolucionaria.

Sin contener su ansiedad ante un hecho tan grave para la República, Macacha me pidió que prendiera la radio para conocer mayores detalles del mal presidencial. Como siempre lo hago, puse la radio Panamericana, que en ese preciso momento transmitía una conferencia de prensa ofrecida por el vocero de la Presidencia de la República, el señor Iván Canelas. El importante funcionario comunicó a los periodistas palaciegos que el Presidente del Estado Plurinacional sufrió desde la mañana de ese día (miércoles) “un desarreglo estomacal que le obligó a suspender o postergar importantes reuniones con dirigentes de la Confederación de Trabajadores Campesinos y la entidad femenina y revolucionaria como las Bartolinas”.

Después de escuchar al señor Canelas, le dije a mi comadre alarmista y exagerada: “Ya ve usted, comadre Macacha, que el Vocero gubernamental no ha mencionado la palabra k'echalera y sólo nos ha dicho que el presidente Evo sufrió en horas de la mañana un “desarreglo estomacal”.

Mi comadre cochabambina no se dio por vencida y me dijo: “Va usted a saber, compadre, que la k'echalera es un mal muy grave y he visto en Cochabamba y en otras regiones morir a varias personas por deshidratación. Es por eso que ahora me preocupa tanto el mal estomacal que sufre nuestro Presidente, un hombre tan cargado de responsabilidades, y justo en este momento en que los parlamentarios están estudiando la Ley Marco de las Autonomías.

Felicité a mi comadre por su preocupación por la salud del presidente Evo, y cuando me aprestaba a aconsejarle que no utilizara la palabra k'echalera al referirse al presidente Evo, Macacha me venció cuando antes de retirarse de mi casa me dijo: “Sigo preocupada por la k'echalera del Presidente, pero permítame, compadre, hacerle una última pregunta: ¿la k’echalera es contagiosa? Porque si así fuera, se contagiarían sus ministros Romero, Arce, Llorenti, Choquehuanca y otros. También los legisladores del MAS y todo nuestro país olería mal”.

Serenata a la Argentina



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 09 de julio de 2010

Hoy se celebra la fiesta nacional de la Argentina y el yatiri Calimán me llamó ayer por teléfono para decirme:

“Ché pibe, no te olvidés que mañana (hoy) es el día de la Argentina y también el aniversario del naiclú ‘Malena', donde realizaremos una serenata al país del sur que es nuestro amigo; será una fiesta con ‘maletas’, así que podés venir con tu comadre”.
Cuando le pregunté a mi comadre Macacha si podría acompañarme a esta fiesta, ella aceptó inmediatamente para disipar nuestras penas ante el sombrío panorama que presenta el país, y se fue a empilchar lo mejor que pudo, pues llegaron a sus oídos las noticias acerca de la elegancia que siempre luce la presidenta Kirchner.

El naiclú “Malena” se hallaba iluminado totalmente, pues también celebraríamos el primer aniversario de funcionamiento clandestino durante el cual asistieron al local muchas autoridades alteñas que nunca pensaron clausurarlo porque nunca fue autorizado su funcionamiento.

Un maestro de ceremonias vestido con un pantalón de esmoquin y chaqueta de aguayo multicolor iba anunciando la llegada de los invitados, quien dijo cuando llegamos:

“En este momento ingresa el Profesor de Tango que dirige la Academia ‘Carlos Gardel' y enseña los compases del dos por cuatro a señoras y señoritas de la alta sociedad alteña, que es la más alta del mundo; viene acompañado de la señora Macacha viuda de Racacha, representante de las Heroínas de la Coronilla de San Sebastián, Cochabamba”.
Hubo aplausos y silbidos al ser anunciado nuestro ingreso. Fuimos acomodados en la mesa principal junto a dirigentes de la Junta de Vecinos de El Alto, representantes de autoridades de la Junta de Vecinos, representantes de autoridades alteñas y los famosos asesores del canciller Choquehuanca, los yatiris doctores Titirico y Calimán.

A pedido de los concurrentes (aunque nadie me lo pidió) dije las palabras en homenaje a la gran nación Argentina:

“A nombre de mi Gobierno y el mío propio brindo por la Argentina, un gran país al que deseo una creciente prosperidad, y desde mi modesto cargo de profesor de tango en la Academia Carlos Gardel elevo mi copa de vino para decir: ‘Al gran pueblo argentino, salud’”.
Cuando los yatiris Calimán y Titirico quisieron hablar en nombre del canciller Choquehuanca, quien había viajado al exterior, los invitados y coladores ya habían ingresado a la pista de baile del “Malena" para bailar cumbias villeras, que nacieron en Buenos Aires, y algunos tangos como el famoso “9 de Julio”.

Al salir del “Malena”, un periodista alteño me preguntó qué opinaba acerca de la famosa Ley Marco de Autonomías que se trataba en la Asamblea Legislativa Plurinacional, respondiéndole:

“Es la prueba de fuego para el Gobierno y para el país, si es buena nos salvaremos todos, si es una trampa nos hundiremos todos”.
Macacha me jaló hacia la motocicleta y me dijo en quechua:
“Mejor será que te recojas a tu casa porque mucho hemos bailado en honor a la Argentina”.

Brujos recuperarán el mar



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La Paz - Bolivia, jueves, 08 de julio de 2010

La otra noche me encontraba muy triste luego de leer la nota editorial de La Prensa, donde su Director nos habla de “un mar cada vez más lejano”, y nos dice a los bolivianos que “ha llegado la hora de hablar claro y de explicar los avances (si los hubo) en el tema marítimo, como también la profundidad de las dificultades”.


Mi tristeza marina no pasó desapercibida para mi comadre Macacha, quien respetuosamente me dijo:

“Estás triste, compadre, dime pues por qué, estando a tu lado tu comadre cochala”.
Le expliqué mis razones y ella me dijo:
“Vamos a El Alto para hablar con los amigos que viven sufriendo tantas tristezas y frustraciones, y las sacuden de sus cuerpos bailando cumbias villeras”.
Como yo resisto todo, menos las tentaciones, nos dirigimos a la mencionada ciudad tomando un minibús donde el calor humano y la mezcla de olores te elevan el espíritu.


Llegados al naiclú “Malena” preguntamos por nuestros amigos brujos Calimán y Titirico, diciéndonos una cholita graciosa que los “doctores” llegarían un poco tarde porque tenían una importante reunión en la Cancillería de la República, perdón, la Cancillería del Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico.


A la media hora llegaron los yatiris mencionados, que luego de saludarnos continuaron hablando de cosas enigmáticas:
“¿Te acuerdas, hermanito, de ésa que era blanquísima y tenía unas curvas como las de Shakira?”.

“No, hermanito —decía Titirico—, no era una piedra femenina, ésa era una piedra masculina...”.

Al cabo de diez minutos de discutir acerca del sexo de las piedras que les habían sido presentadas por el canciller Choquehuanca, los yatiris recién nos dieron pelota e intervinieron en nuestra charla.


Mi comadre Macacha le contó a Calimán mi preocupación por las negociaciones marítimas con Chile y éste le respondió:
“Justamente acabamos de conversar con el canciller Choquehuanca (Choky para los íntimos) acerca de ese importantísimo asunto, sobre el cual Choky nos pidió asesoramiento y consejos...
Todos paramos las orejas y Titirico nos dijo:
“Todos ustedes y todos los bolivianos podemos estar tranquilos acerca de la recuperación marítima porque inmediatamente después de oír el pedido del canciller Choquehuanca (Choky para los íntimos) instalamos una mesilla de ofrenda a la Pachamama donde quemamos algunas hierbas aromáticas de la provincia Aroma e incienso que le compramos al sacristán de Ayo Ayo, elevándose el humo hasta el alto techo de la oficina de Choky...”
Tomó la palabra Calimán:
“Entonces yo saqué hojas sagradas de coca, preguntándoles si las negociaciones dirigidas por Evo y Choky iniciadas con la señora Bachelet y continuadas con el presidente Piñera nos conducirán a la recuperación de nuestra condición marítima con soberanía, respondiendo las hojas de coca afirmativamente, aunque no precisaron la fecha ni el año ni el siglo”.
Algunos felicitaron a los yatiris que asesoran al Canciller, mientras Macacha y yo hicimos mutis por el foro, más tristes que nunca.

¡Agarrarse contrabandistas!



© by Paulovich



Bolivia,miércoles, 07 de julio de 2010

El titular completo de esta crónica debería decir:

“¡Agarrarse contrabandistas que aquí vienen las Fuerzas Armadas del Estado Plurinacional Multicolor y Folclórico de Bolivia!”
y deberían ser dichas por la señora Marlene Ardaya, presidenta de la Aduana Nacional, luego de la declaratoria de guerra que formuló el presidente Evo contra los que viven de esa actividad ilícita.


Lo primero que hice al saber que las FFAA de la Nación serán utilizadas en esta guerra de verdad fue temblar como lo hace un buen combatiente que prefiere luchar en primera línea y no emboscarse en las ciudades con cualquier pretexto aduciendo vejez prematura o la crianza de wawas inexistentes. Impelido por mi reconocido valor, grité, golpeándome el pecho con las manos: “Yo quiero ir a luchar en las fronteras!”. Ese momento llegó mi comadre Macacha, quien, luego de elogiar mi peludo tórax, me preguntó qué había sucedido.


Le conté lo que había sucedido, las palabras del Jefe de Estado anunciando la guerra contra los contrabandistas en la que intervendrían la Policía y las FFAA, aconsejándome la cochabambina que me tranquilizara y que en esta guerra ella me protegería, como se había comprometido cuando viajaba a España mi esposa y comadre suya.


Analizamos la situación militar colocando varios mapas de nuestro país sobre la mesa del comedor para ir marcando las posibles zonas de guerra en las extensas fronteras que tenemos con Brasil, Argentina, Paraguay, Chile y Perú. Todas reunidas sumaban miles y miles de kilómetros donde supuestamente tendríamos que marchar para combatir a los contrabandistas y ni un genial estratega como Napoleón habría podido salir victorioso en frentes tan separados y tan distintos.


Concluido el estudio de los posibles campos de batalla, Macacha me dijo: “La situación está jodido, perdón, fregado, perdón, kodac”.


Luego analizamos el número de combatientes con los que cuenta cada uno de los bandos en guerra. Macacha me preguntó por el número de combatientes del lado de la Policía y de las FFAA, le respondí que eso era top secret, pero que los contrabandistas eran unos 500 mil, no siendo raro que por el incremento en el desempleo podrían llegar a 600 mil, sin contar con sus aliados compradores que llenan la calle Uyustus y otros centros en La Paz y en todas las ciudades y pueblos importantes del país, con los cuales podrían pasar de un millón de efectivos o más.


Llegó el momento de las decisiones y mi comadre Macacha me preguntó en cuál de los bandos nos alistaríamos, ¿en el de los contrabandistas o en los contra contrabandistas...? Como conservo la cabeza fría, cual buen descendiente de cochabambinos, dije a mi comadre:
“Siempre es preferible alistarse en un ejército vencedor y es por ello que debemos enrolarnos al lado de los contrabandistas, porque alguna vez hicimos contrabandos pequeñitos y ellos nos son más simpáticos que las fuerzas represoras de la Policía y el Ejército”.

Macacha me dijo: “No soy enemiga de las fuerzas del orden, pero soy más amiga de los contrabandistas”.

La nacionalización de la leche



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 06 de julio de 2010

La semana pasada se conoció la intención del presidente Evo de nacionalizar la leche actualmente en manos de industrias Gloria, empresa peruana que abastece al país con los productos PIL. Esta medida “revolucionaria” se asemejaría a la nacionalización de las minas en 1952, según algunos técnicos lecheros del actual Gobierno. Muy alarmada me llamó por teléfono desde Cochabamba mi tía Encarna, ya que la primera planta de PIL funciona en Cochabamba.


—Querido sobrinituy, hablas con tu tía Encarnitay. ¿Cómo estás waway?


—Con mucho frío, tiitay.


—En cambio yo estoy caliente porque me han dicho que el presidente Evo tiene la intención de nacionalizar la leche PIL y yo estoy a punto de declararme en huelga de tetas caídas en señal de protesta en solidaridad con las vacas de Cochabamba que producen leche que es industrializada por la PIL.


—Sería la primera vez que se produciría una huelga de tetas caídas no sólo en Bolivia sino en todo el mundo, peor si el rumor dice que Evo nacionalizará la leche. Lo más probable es que lo haga porque le encanta nacionalizar, ya ves lo que hizo con Entel y con la electricidad, aunque hasta el momento no ha pagado un centavo por ellas.


—Con razón la leche que puse a hervir para mi desayuno de esta mañana se ha cortado ante ese rumor que ha crecido como leche hervida. ¿Tú consumes leche PIL, sobrino Paulino?


—Claro que sí, tiitay, siempre tomo lechecita y sobre todo mantequilla PIL que es riquísima y mis parientes me la piden desde Estados Unidos y España.


—Dime, sobrino, ¿ consultarán a las vacas cochabambinas para nacionalizar sus ubres...?


—No creo que lo haga, tía Encarna, por eso me parece muy significativa tu huelga de tetas caídas. ¿Crees que muchas señoras cochabambinas se adhieran a tu medida de presión?


—No sólo las señoras cochabambinas, sino también las paceñas, las cruceñas y de otras ciudades porque con esa leche PIL alimentan a sus wawas y algunas a sus maridos...


—¡Qué bien, tía Encarnitay!, adelante con los faroles, digo, con las tetas en defensa de los productos PIL que son estupendos y que al ser nacionalizados perderán su calidad porque todas las empresas estatales son mal manejadas, arrojan pérdidas y nos dan productos de mala calidad y precios más altos. Con la PIL nacionalizada, los únicos que mamarán y engordarán serán los mamones que la manejarán.


—Así sería, querido mamoncillo, digo, sobrino. Y si la Comibol nació cuando nacionalizaron las minas, ¿qué se llamaría la nueva empresa estatal que administraría la leche PIL?


—Todavía no lo sabemos, tía Encarnitay, pero podría llamarse Mamaderabol, o tal vez Lechebol.


—Mientras tanto yo seguiré con mi huelga de tetas caídas para tratar de evitar la nacionalización de la leche.

Una alianza Bolivia–USA



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La Paz - Bolivia, domingo, 04 de julio de 2010

Después de un urgente y enérgico tratamiento al que me sometió mi psiquiatra de cabecera, el afamado doctor Marcelo de La Quintana, quedé muy entusiasta y casi exultante, preguntándole si me autorizaba asistir anoche al naiclú Malena para festejar con mis amigos yatiris y algunas autoridades alteñas el Día de la Independencia de los Estados Unidos de América.


El doctor me respondió afirmativamente, aunque no se hacía responsable de las consecuencias que tal hecho podría acarrearme, prometiéndole divertirme sanamente, y allí me dirigí anoche, protegido por mi comadre Macacha, cochabambina fortachona, y dejando en mi casa y en sitio visible un mensaje que decía: “No se culpe nadie de mi muerte...”.


Allí me esperaban mis amigos los yatiris Titirico y Calimán, unos parientes del alcalde Patana que buscan trabajo en el municipio, ciudadanos alteños y algunos intelectuales del lugar, además de las chicas del estriptís que ahora, por el intenso frío, sólo se desnudan de la cintura para arriba.


Pedí champaña nacional para todos y brindé por la felicidad y la prosperidad de ese gran país que se llama Estados Unidos de América, o como se dice en inglés Yunaited Esteits of America. Los brujos andinos palidecieron, las chicas del varieté sonrieron tímidamente, pero todos sorbieron sus copas, escuchando que alguno murmuraba: “Este nuestro periodista está cada día más loco...”. La fiesta continuó y se bailaba con ferza, como dicen los indigentes, que son las gentes indígenas. En mi mesa donde se congregaba la intelectualidad alrededor de mi comadre, ella dijo a Titirico: “Esta noche feliz no me llamen Macacha porque en honor de los Estados Unidos mi nombre será Maccachusets, porque de allí eran los Kennedy, antecesores de los Canedo de Cochabamba”.


Luego conversé con los brujos Calimán y Titirico y les dije que siendo asesores del canciller Choquehuanca deberían aconsejarle una alianza entre Bolivia y Estados Unidos para fines políticos y militares. ¿Se imaginan gobernando juntos Obama y nuestro amado Evo? Los yatiris reconocieron que sería fantástico.


Para avivar la llama de su entusiasmo, dije a los yatiris:

“Imagínense ustedes la dupla formidable que podrían formar Choquy Choquehuanca y la señora Hillary Clinton para solucionar los problemas internacionales que hoy afronta el mundo y que podrían desencadenar la guerra final.

Vi que Calimán y Titirico derramaron algunas lágrimas de emoción al imaginar la dupla Choquehuanca-Clinton.


Titirico, casi convencido, agregó a mi propuesta:
“Esa alianza que propone Paulino Huanca juntaría a las dos grandes potencias mundiales, pues tendríamos las armas y los dólares norteamericanos aliados con el genio de Evo, García Linera y el ministro Arce”.
Intervino mi comadre Maccachusets y dijo con su genio cochabambino y oportuno:
“Evo hasta podría prestarle al presidente Obama su avión que acaba de comprarse y Obama podría prestarle una de sus naves espaciales para que Evo viaje a la Luna o a Marte”.

El avión evidencial



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 3 de julio de 2010

La noticia de la llegada del nuevo avión Presidencial al Aeropuerto de la Paz, causó un revuelo entre los clientes habituales del naiclú “Malena”, y el yatiri Titirico en persona se dio a la tarea de organizar un Comité de recepción que marcharía desde nuestras instalaciones al Aeropuerto, del que tratan de apoderarse los “hermanos alteños”.


En efecto, ayer en horas muy tempranas acudió a mi casa mi comadre Macacha para acompañarme al ceremonial que estaba previsto con motivo de la llegada al país del antojo más caro que pudo tener un Presidente de la República en toda nuestra Historia, porque los anteriores se antojaban de caballitos, y el más antojadizo, de un automóvil blindado o una chola con patines.


La presumida de mi comadre quiso lucirse ante la multitud conduciendo mi motocicleta Hardley Davidson y le dije que ésta se encontraba resfriada y que iríamos a El Alto en minibús, que es el vehículo que usamos los pobres, decisión que aceptó a regañadientes diciéndome que los minibuses están siempre llenos de cholas e indigentes, término que ella utiliza para referirse a la gente indígena; cuando le enseñé sus polleras, la cochabambina me dijo: “Yo soy chola superada y pronto seré banquera y colega del Pato Bedoya”.


Todos los minibuses que pasaban por mi casa pasaban veloces y llenos de pasajeros que seguramente también se dirigían a El Alto para ver aterrizar al nuevo avión Presidencial, que podría llamarse avión evidencial porque pone en evidencia al Presidente de un país rico al que es necesario promoverlo en el mundo para que vengan extranjeros a explotar nuestras riquezas como socios y no como amos imperialistas.


Hasta que al fin llegó un minibús casi completo, donde mi comadre pudo sentarse al lado del chofer cubriendo con sus polleras la palanca de la caja de cambios, y yo en una fila detrás, al lado de una cholita que me sentó sobre una de sus piernas. Así viajamos los pobres.


La conversación en el minibús giraba en torno al avión, pues todos se referían admirativamente al avión Presidencial que verían aterrizar dentro de poco tiempo, unos hablaban de su velocidad, otros de su elegancia, también alabaron su comodidad y algún experto se refirió al precio de 38 millones de dólares que a todos nos pareció una “pichincha”.


Mi comadre Macacha no decía nada, pues estaba ocupada con la palanca de la caja de cambios que manipulaba el chofer, yo tampoco dije nada durante el viaje sentado sobre una pierna de una cholita con la que intercambiamos sonrisas cada vez que el minibús pasaba sobre los baches callejeros. Al fin llegamos al Aeropuerto, pero llegamos tarde porque no vimos aterrizar al mágico avión al que deseábamos ver descender del cielo como una nave casi divina, la verdadera “nave del Estado” al lado de la cual todos los otros aviones presidenciales no son más que taparacus. Felicidades, presidente Evo.


Retornamos a La Paz en el mismo minibús.

Promulgada otra ley wistt’u



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, Viernes, 2 de julio de 2010

A cien por hora, a cien artículos e incisos por hora, los veloces y eficientes parlamentarios de la Asamblea Legislativa del Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico aprobaron la Ley Electoral sufriendo muchos de ellos el efecto de la mak’urka en sus manos y brazos.


Agradeciendo ese sacrificio muscular, el presidente Evo Morales promulgó inmediatamente la mencionada ley que permitirá su reelección per secula seculorum, amén, con lo que no nos queda a los indígenas y a los periodistas ir a quejarnos a Gardel o ir a filosofar a los yuyos.


¿A quién me podré quejar…? Mi único paño de lágrimas es mi comadre Macacha y hasta ella llegué para contarle mi infortunio, llorando sobre sus hombros hasta que ella sacó una mank’ancha limpia de un armario y me dijo: “Limpie sus mejillas con esta mi enagua que está impoluta”, agradeciéndole por su solidaridad con mi desgracia.


Cuando concluyó provisionalmente mi llanto, me aclaró que ella no era Gardel, ni pariente del cantor argentino para quejarme de manera tan copiosa, y que me quejara al periódico para denunciar los atropellos a la libertad de expresión que contenía la mencionada Ley Electoral, como la prohibición a los periodistas de entrevistar a los candidatos electorales sin autorización del Órgano Electoral Plurinacional.


¿Cómo podrá nuestro pueblo conocer lo que piensen y propongan los futuros candidatos? Y al hacer esta pregunta volvieron a romperse las compuertas de mis diques lacrimales y un chorro de lágrimas más amargas que el olvido mojó otra vez el hombro derecho de mi comadre Macacha, quien me trasladó al wing izquierdo para repartir mejor mi Misisipí de lágrimas.


El consejo de mi comadre cochabambina de quejarme al periódico por esta ley promulgada me pareció inteligente, y antes de sufrir otra inundación lacrimal, dije a mi paño de lágrimas ad interim que esta ley masista también nos prohibía a los periodistas y analistas políticos intervenir en diálogos o debates periodísticos antes de una elección, y también prohíbe la contratación de empresas encuestadoras que pudieran auscultar el pensamiento o el sentimiento de los electores.


¿Te das cuenta, Macacha?, le dije al retornar a su hombro izquierdo, que ya se había secado, para mojarlo nuevamente con mis reservas lacrimales.


Mi comadre me aconsejó que los periodistas recurriéramos al Tribunal Constitucional para impugnar esta ley, pero eso tampoco vale porque de acuerdo con la nueva ley masista sobre el Tribunal Constitucional, dispone que los fallos de éste serán interpretados por la Asamblea Legislativa, donde hay dos tercios de legisladores masistas.


Así concluyó mi doloroso diálogo con la llorona de mi comadre Macacha, que hoy amaneció resfriada y con dolores reumáticos en sus dos hombros.

Machaca tiene tres flotas



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, Jueves, 1 de julio de 2010

Poco a poco me voy enterando de la cuantiosa fortuna que posee mi comadre Macacha porque no soy una persona interesada en evaluar la riqueza de mis amigos, en este caso de una pariente espiritual como la mencionada, quien apareció esta mañana en mi casa para anunciarme que hoy es 1 de julio y que por lo tanto debería pagarle los intereses correspondientes a los meses pasados por el préstamo que me concedió para el pasado Carnaval.


Al conocer sus requerimientos, me puse a silbar mirando al techo y luego pasé a decirle cómo pasa el tiempo tan de prisa, hablándole luego de mis penas para hacer frente al coste de la vida ante la indiferencia del presidente Evo, quien acaba de regalar dos millones de dólares en arroz a la hermana república comunista de Cuba.


Cansada de escuchar mis argumentos dilatorios, Macacha me preguntó con fastidio y energía: “Bueno, compadre, ¿me va a pagar o no los intereses a cuatro meses por el préstamo que le hice para que pudiera usted viajar al Carnaval de Oruro?”


Al ver tanta frialdad capitalista, reaccioné como varón macho y masculino y le dije: “Mire, comadre, a mí no me va a venir con paradas de chola rica, pues si hoy no le puedo pagar, pero prometo hacerlo el próximo mes. ¿Es que no confía en mi palabra de hombre?”.


Al encontrarse con una contestación tan viril y honesta, Macacha bajó el tono y me dijo que esperaría un mes siempre que la colaborara en la organización y manejo de una empresa de transportes sobre la base de tres “flotas” marca Volvo que posee y que pertenecieron a su difunto marido, el señor Epifanio Racacha, que en paz descansa.


Como no sé conducir auto y menos camión, dije a mi comadre que el transporte público era un negocio muy desprestigiado porque la mayoría de los choferes eran indisciplinados y no existe autoridad capaz de controlarlos.


Mi comadre, que trata de ayudarme económicamente para que le pague las sumas de dinero que le debo, me dijo que yo sólo organizaría su empresa, su flota Tiraque–Sacaba compuesta de tres unidades. Le respondí que el trayecto me parecía muy interesante, pero que en materia de flotas el panorama era pavoroso porque cada día aumentaban los accidentes y el número de víctimas.


Mi comadre, argumentando en su favor me dijo que esta mala racha pasaría, mientras que yo mantenía mi negativa asegurándole que es imposible cambiar la mentalidad de un ciudadano que maneja buses consumiendo coca y alcohol al mismo tiempo, sabiendo que ambos elementos embrutecen y adormecen.


Aproveché de la oportunidad para aconsejarle que venda sus tres buses marca “Volvo” que posee y que ese dinero podría servirle para fines más nobles y menos peligrosos, porque entregar la conducción de un vehículo de tanta potencia a ciudadanos que hasta hace poco sólo conducían llamas y ovejas me parece un experimento muy peligroso.

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