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Feliz Navidad, hermanito



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, domingo, 26 de diciembre de 2010

Ayer salí por las calles de La Paz y El Alto con esta carita de gilipollas que Dios me ha dado y que engaña a muchos que me creen periodista y a veces caballero. En realidad no salí de paseo para felicitar a mis congéneres por la Pascua de Navidad sino para mostrar a mis conocidos la camisa y la corbata nueva que me obsequió el Niño Dios, guardando las otras para próximas oportunidades.

Para encender nuevas murmuraciones en el barrio de San Miguel inicié mi paseo luciendo a mi lado a mi comadre Macacha, que ayer estrenó unos pantalones vaqueros que yo le regalé en la Nochebuena y tuve que ayudarla para que pudiera meterse dentro de ellos, una hazaña que demandó varios calzadores y medio kilo de vaselina. Después de mucho afán ella entró en los pantalones vaqueros Made in USA o éstos le entraron.

Dejamos mi motocicleta Harley Davidson lejos del Ministerio de Transparencia para que ningún buen funcionario se aficionase de mi motorizado, y Macacha acompañada de este humilde profesor de música y canto nos lanzamos a desear una feliz pascua de Navidad a nuestras numerosas amistades.

La frase cabalística “feliz Navidad, hermanito” la dije a un hermoso cholo que conocí en el Bar Chuma. Me miró chueco y me contestó: “¡Qué feliz navidad ni qué narices si no tengo un solo peso para llegar al año nuevo!”.

Macacha me explicó que hay mucha gente en nuestro país que mira con terror los próximos días porque todo ha subido de precio y seguirá subiendo mientras algunos gobernantes creen que los bolivianos vivimos en el mejor de los mundos.

Al encontrarme con otro amigo a quien suponía rico le repetí mi feliz estribillo de “feliz Navidad, hermanito”, encontrándome con su mirada profunda y triste y estas palabras que deberían movernos a la reflexión:

“Gracias por tus buenos deseos, pero es muy difícil ser feliz cuando las autoridades van anotando en sus registros cuántas casas tienes, cuántos automóviles guardas en tu garaje y cuántas cuentas corrientes tienes en los bancos…
Macacha y yo seguimos abrazando a todo pinche que se nos cruzaba repitiéndoles nuestra muletilla de “feliz Navidad, hermanito”, porque ambos creemos en Dios y en su Iglesia y no nos atemoriza el porvenir que algunos ven amenazante.

Macacha le dijo a una señora que temblaba ante la reforma educativa porque ya veía a los bolchevique quemando los colegios católicos:

“No tenga miedo, señora, porque en esos colegios ya estarán inscritos los hijos de los actuales ministros y viceministros y también los hijos de quienes hoy dirigen los ayllus y las marcas del Kollasuyo y de todos los SS (Sectores Sociales)”.
Ante ese panorama, decidimos seguir deseando a todos nuestros conocidos y también a los desconocidos que encontrábamos:
“Feliz Navidad, hermanito; feliz Año Nuevo, hermanita, aunque pasen por tu puerta los farsantes bolcheviques montados en briosos corceles. Y es que Dios está con nosotros”.

Hablando con el Niño Dios



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 25 de diciembre de 2010

Mientras yo me estaba alistando para recibir a mis amigos y parientes que acudirían a festejar en mi casa la Nochebuena y fumigaba mis orejas y mi cuello con una loción riquísima apareció mi comadre Macacha y luego de decirme: ¡Qué bien huele usted, compadre!”, pasó a decirme con aire malicioso: “Le propongo escaparnos una hora, antes de que lleguen los invitados”. La miré sorprendido y estuve a punto de decirle que yo no me escapo con ninguna chola, y menos con una chola que es mi comadre y menos aún durante la Nochebuena. Pero la pícara cochabambina me aclaró todo a tiempo: “No piense mal de mí, compadre, no quiero escaparme con usted al motel Devórame Otra Vez (que sólo conozco de nombre), sino que quiero escaparme con usted al templo del Señor de la Exaltación, nuestra parroquia de Obrajes, para que asistamos a la Misa de Gallo que se oficiará a las nueve de la noche y de allí volvemos a la casa para alegrarnos en la fiesta de la Nochebuena”.

Montamos en mi motocicleta Harley Davidson conducida por ella, yo abrazado a su cintura, y cumplimos en pocos minutos el raid que esta noche excepcional se llamó “Polleras en la Nochebuena”.

Macacha me llevó a un banco cercano al Nacimiento que habían preparado los devotos en la nave derecha del templo. Seguimos con devoción las diferentes partes de la Eucaristía que se celebraba y en silencio Macacha y yo le pedimos al Niño Dios milagros diferentes y cruzados, pues mientras ella en su plegaria le pedía al Niño Dios que yo le pagase (a la comadre) los dineros que me prestó, yo le rogaba al mismo Niño Dios que le concediera conformidad a mi comadre en caso de no poder pagarle los dineros que ella me prestó. ¿Qué habría resuelto el Niño Dios ante estos milagros contrapuestos que le solicitaron dos de sus fieles devotos?

Como soy más confianzudo que mi comadre, me dirigí al hermoso Nacimiento que habían arreglado los padres de la Parroquia, las señoras de Obrajes y los jóvenes catequistas y hablé con el Niño Dios en forma reservada y cariñosa. En pocas palabras le conté que mi alma se hallaba muy preocupada por todas las leyes y decretos que había dictado el Gobierno este último tiempo y que todas ellas estaban destinadas a la construcción de un Estado Socialista como la Unión Soviética en Europa y Cuba en América Latina y algunos imitadores como Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

El Niño Dios sonrió ante mis temores y me dijo que no me preocupara porque el socialismo boliviano es un socialismo hualaycho y no llegará nunca a ninguna parte porque el verdadero socialismo es serio y fue conducido por filósofos, economistas y políticos muy importantes, mientras que los nuestros no han llegado siquiera a la secundaria, aunque hay una que otra excepción que ha leído mucho y ha entendido poco. Yo quería que el Niño Dios me continuara hablando, pero vino Macacha para contarle en una fecha tan solemne que hay caballeros tramposos que le deben plata.

Volvimos a la casa en mi motocicleta cuando mis parientes y amigos ya llegaban con muchas ganas de chupar y de comer.

Esta noche es Nochebuena



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 24 de diciembre de 2010

Esta noche es Nochebuena y mañana es Navidad, saca la bota, María, que me voy a emborrachar, esta copla española me la enseñó mi esposa en nuestra primera Navidad que celebramos en Cochabamba luego de casarnos en Madrid para repetirla siempre en un día tan especial como éste. Sin embargo, las circunstancias especiales que hoy rodean mi vida me obligaron a cambiar un poco la copla y decir cantando a mi comadre que acudió a mi casa para preparar la fiesta navideña, teniéndole que cantar acompañado de mis castañuelas: Esta noche es Nochebuena y mañana es Navidad, saca la chicha, Macacha, que me voy a emborrachar. Y una tinaja de chicha punateña llegó para ocupar un sitio fresco del jardín donde fue colocado el zumo del maíz cochabambino.

Para mantener la alegría y la paz en nuestra reunión familiar acordamos con mi pariente espiritual que sólo beberíamos una tutuma de chicha al iniciarse la fiesta de Nochebuena e igual cantidad de la punateña sería invitada a cada uno de los asistentes al llegar éstos a la reunión, como hacen los rusos cuando llegan sus convidados: te saludan afectuosamente y te invitan a beber un vodka puro servido en una pequeña copa helada.

Mi comadre me dijo en la oreja que se aprestaba a preparar una picana para esta noche, algo que me asustó porque también lleva el nombre de “picana eléctrica” un sistema de tortura tradicional en nuestra policía política desde hace varias décadas y que seguramente sigue funcionando para obtener declaraciones políticas, como sucedió en el caso célebre del señor Olorio, quien murió en una oficina policial por “infarto testicular”.

Vi la destreza de mi comadre Macacha para cortar magistralmente las carnes de res, de chancho y de pollo que luego echaría a cocer para darle sustancia y sabor a nuestra picana de Nochebuena y al advertir su pericia en el manejo de los cuchillos preferí retirarme del lugar sin decirle que, dada la cantidad de grasas y de aderezos picantes que lleva la picana boliviana, alguna vez me atreví a calificar a este manjar como “plato póstumo”; sin embargo hoy quiero prevenir a mis lectores que sufren de algunas deficiencias hepáticas.

Alisté música navideña con villancicos españoles que ya cantaron mis hijos en otras noches buenas y que ahora lo cantan mis nietos, algunos de los cuales ya son “k’aspotes” y tienen gruesas sus voces.

También he invitado para esta Nochebuena a algunos niños que viven en las cercanías de mi casa para que con sus instrumentos navideños vengan también a adorar a “mi Niño Dios” que traje de Madrid y que renace cada año en el pesebre de Belén que armamos en su honor.

Vendrán mis tíos Pelópidas, Huevastián Empédocles y también estarán mis tías Encarna y Purita, y también estará mi tía Semáforo, llamada así porque nadie la respeta después de las diez de la noche.

No hablaremos de política porque no se debe hablar de cochinadas en una noche tan limpia y tan pura.

La Navidad engorda



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 23 de diciembre de 2010

Después del ataque surtido que sufrí cuando perdí la razón por algunas horas y se produjo un cortocircuito en mi sistema nervioso, fui condenado por mi psiquiatra de cabecera a 24 horas de incomunicación y encierro en mi santa alcoba conyugal, impedido de movimiento por una camisa de fuerza donada por la Asociación de Chuquisaqueños Residentes en La Paz, presidida por el Dr. Julio Zamora.

La única persona autorizada para ingresar en mi alcoba fue mi comadre cochabambina Macacha viuda de Racacha, quien recibió desde Zaragoza (España) un permiso telefónico que en su parte principal decía: “Autorizo exclusivamente a mi comadre a ingresar en mi alcoba conyugal sólo con el fin de cuidar la salud deteriorada de mi esposo a causa de sus excesivas preocupaciones navideñas”.

Con mis ojos chaskañawis mirando al techo de mi habitación, escuché de mi comadre que en mi ataque de locura navideña me hice pis en el árbol navideño, lo cual produjo un cortocircuito en todo el sistema eléctrico de la casa, y arremetí a trompadas con un tal Papá Noel que adquirí en Francia hace muchos años. Dice mi comadre que en medio de mi insania emprendí a patadas con los pequeños pastores que cuidaban la imagen del Niño Dios que nacerá en mi pesebre navideño mandando a los pastorcillos de Belén que se fueran a Achacachi, célebre centro ovejuno, o a Orinoca, donde nació el presidente Evo, quien acababa de promulgar la nueva Ley Educativa, que destierra a Dios de todas las escuelas fiscales. Realmente estuve loco de atar.

Mientras mi comadre me colocaba unas compresas de vinagre en mi afiebrada frente, aprecié por vez primera unos rollos en su región torácica y con mucho respeto me atreví a decirle: “Comadre, acabo de apreciar por vez primera unos rollos en su región ombliguera, y con todo respeto le pregunto si son rollos que siempre los tuvo o son rollos que aparecen en la época navideña…”.

La cochala se calentó y me dijo: “Y a usted qué le importa, viejo libidinoso que siempre se fija en los rollos de las mujeres casadas o viudas como yo. Acaba usted de salvar la vida después de un ataque surtido navideño que lo enloqueció, y lo primero que hace es fijarse en mis rollos abdominales. Sí, son de verdad y me aparecen todos los años en estas fechas porque todos los ciudadanos del mundo comemos más para olvidarnos de los hambrientos que hay en el mundo. ¿Es que no ha visto a esas pobres mujeres del Norte de Potosí cargadas de sus wawachas?

“Mientras tanto, usted ya me ha regalado tres panetones riquísimos y hemos comido pollos Copacabana y hamburguesas Doria Medina, y hemos ido a cenar al restaurante italiano Bravísimo y también me ha llevado a almorzar al restaurante Chabuca. Es que la Navidad enloquece a algunos como usted y nos engorda a todos. Ahora mismo estoy pesando 70 kilos sin polleras y 85 con polleras”.

De manera tan casual llegué a enterarme de que los excesos navideños enloquecen a algunas personas como yo y engordan a las cholitas cochabambinas como Macacha.

La Navidad enloquece



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La Paz - Bolivia, miércoles, 22 de diciembre de 2010

Al comprobar la desaparición de mi aguinaldo navideño y los obsequios en dinero que recibí de mi esposa residente en España y de mis tías que viven en Europa después de que mi comadre Macacha me ayudara a comprar cuatro pilchas locas y cuatro juguetes adefesiosos en la calle Huyustus y en el barrio de San Miguel, sentí extrañas calenturas en el cuerpo y unas punzadas en la nuca al mismo tiempo que un desarreglo estomacal que me obligó a buscar corriendo el cuarto de baño.

Como me puse a temblar y a transpirar como huminta en olla y mis dientes a castañetear, alcancé a llegar al teléfono y llamé a mi comadre Macacha porque me sentí morir, rogándole que acudiera a mi domicilio inmediatamente para dictarle mis últimas disposiciones.

Ella acudió montada en mi motocicleta Harley Davidson y luego de apearse, llegó a tiempo para evitar que me desplomara.

Me tocó todo lo que quiso para dar con mi mal y luego diagnosticó: “Compadre, tiene usted un ataque surtido en todo el cuerpo y lo mejor sería que llamáramos a un médico forense porque veo en su mal una mano criminal”.

Le pedí que no fuera tan alarmista y llamamos a mi psiquiatra de cabecera, el afamado doctor Marcelo de la Quintana, quien ya me ha tratado de ataques surtidos similares en anteriores navidades.

Al llegar el insigne facultativo, dijo como los toreros españoles en el ruedo: “¡Dejadme solo frente a la bestia!”, y con hábiles preguntas supo de mi mal, pues me dijo: “Sufres de angustia navideña como millones de bolivianos que tratan de vivir una Navidad humilde y cristiana y se sienten devorados por la publicidad que los empuja a actividades sin límites, llegando a la locura y al desequilibrio”.

Llevado de mi desequilibrio nervioso y mental, yo permanecía en brazos de mi comadre que me cubría con una manta de lana de vicuña que atenuaba mis temblores, mientras me decía con su dulce habla de cochabambina: “Ya no tiembles, wawitay, compadre mío, porque el doctor te salvará de tu ataque surtido y tampoco llores porque no vas a morir atacado de ‘naviditis’. Ya verás que pronto llegará la Navidad y pasará y los pastores se irán y llegará el Año Nuevo. No morirás, compadrito mío, porque todavía me debes bastante dinero y no podrás irte al otro mundo dejándome colgada y sin honrar tu deuda como un caballero…”.

El famoso doctor me puso una inyección de Pinchaculina que tranquilizó mi sistema nervioso y logró que me durmiera en brazos de mi comadre, a quien le dijo mi psiquiatra de cabecera: “Déjelo usted dormir, señora, y no lo despierte hasta la Nochebuena y llévelo a la Misa de Gallo en la parroquia de Obrajes que se celebrará a las nueve de la noche. Pero, sobre todo no le hable usted de dinero ni lo haga bailar hasta la noche del Año Nuevo, cuando podrá hacerlo bailar lo que quiera y hasta cualquier hora”.

Así pasé mi ataque surtido que sufrí por culpa de la Navidad.

Metamorfosis del Aguinaldo



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 21 de diciembre de 2010

Ayer recibí mi aguinaldo como todos los trabajadores del país y me puse contento besando a los billetes nuevecitos recién emitidos por el Banco Central de Bolivia, luego los deposité en mi colchón por algunas horas porque sé que estaban condenados a morir en poco tiempo. A las pocas horas llegó a mi casa mi comadre Macacha preguntándome: “¿Ya cobró su aguinaldo, compadre, o quiere usted que le acompañe al Ministerio del Trabajo para presentar su reclamo y que el viceministro Rojas obligue a sus patronos a escupir la plata en el acto…?”. Como yo no puedo mentirle a mi comadre ni a mujer alguna, le señalé con mi dedo mi lecho conyugal, entendiendo ella que mi aguinaldo ya había sido depositado en el First National Colchón Bank.

Mi comadre se ofreció desinteresadamente para administrar los dineros de mi aguinaldo en vista de su experiencia financiera que, comparada con la mía, es muy superior pues yo tengo los bolsillos de mi pantalón rotos y por esos agujeros se escurren mis billetes y mis monedas.

Abrí el cierre de seguridad de mi colchón, saqué el dinero que estaba allí depositado y lo puse sobre la cama en alucinante espectáculo. Macacha quedó boquiabierta y me dijo estupefacta: “¿De dónde tiene usted tanta plata junta y monedas extranjeras tan diversas?…”. Le expliqué sin aspavientos que se trataba de regalos de mis mujeres que viven en el exterior. Para que no pensara mal de mí le expliqué que los euros españoles procedían de mi esposa que vive en España (Zaragoza) y de mi tía Conchita, que vive en Torrelodonos; que las coronas suecas son obsequio navideño de mi tía Restituta viuda de Batistuta que vive en Estocolmo y que los euros alemanes vienen de mi tía teutona Clothilde von Karajan Quiroga, que vive en Berlín.

Mi comadre cochabambina me dijo que con tanto dinero yo podría pagarle el dinero que le adeudo por el préstamo que ella me concedió, pero como no soy ningún crudo en materia administrativa le dije que ese hecho podría ser considerado malversación de fondos, daño económico al Estado, abuso de poder y otros delitos peores aunque parecidos para cambiar autoridades opositoras al Gobierno actual.

Mi comadre sacó debajo de sus polleras una computadora y convirtió todos mis dineros en pesos bolivianos, puso mis dineros extranjeros en otra bolsa que también desapareció entre los pliegues ya mencionados y salimos a la Uyustus y después al barrio de San Miguel para adquirir regalos navideños para mis parientes más cercanos y mis amigos más queridos.

Los dineros que recibí por concepto de aguinaldos de Navidad desaparecieron en cuestión de pocas horas como por arte de Birlibirloque.

Cuando miré sorprendido a mi comadre Macacha, ella me dijo: “No se sorprenda, compadre, gran parte de la magia de la Navidad reside en eso: en la aparición de la plata, en la desaparición de la misma y en la ilusión de haber sido felices por unas horas…”. Esto de la Navidad me parece cada vez más un cuento, un cuento de ladrones.

Un pesebre sin Niño Dios



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, domingo, 19 de diciembre de 2010

Con la alegría y el entusiasmo de todos los años, mis wawachas y yo, colaborados artística y financieramente por mi comadre Macacha, levantamos un pesebre navideño en el living de mi casa buscando el mayor parecido con aquel de Belén donde nació el Niño Dios, hijo de María y José.

Con fotografías que traje de Belén, pequeña ciudad que visité hace muchos años, reconstruimos la aldea judía y en el frontis de algunas casitas se ven letreros que dicen “Familia Salzman”, “Familia Jarmusz”, “Familia Grinstein”, “Familia Iceberg” y otras familias amigas; no faltó nuestro río Jordán ni nuestro lago Tiberíadis y tampoco nuestro monte Calvario.

En cuanto a los animalitos de granja que rodeaban al Niño Jesús, no faltaron las ovejitas blancas, negras y mestizas, ni una vaquita, aunque no pudimos hallar burritos y tuvieron que ser reemplazados con algunas fotografías de ciertos asambleístas legislativos que muestran sus manos levantadas.

Cuando concluimos el arreglo navideño, mi comadre Macacha y yo nos dirigimos al naiclú Malena donde los yatiris Calimán y Titirico nos convocaron para colaborar en los arreglos navideños de la institución y allí nos dirigimos en mi motocicleta Hardley Davidson conducida por la cholita cochabambina, arribando a El Alto en pocos minutos.

El yatiri Calimán nos recibió con un abrazo al grito de “Shalom y Jallalla”, voces judía y aymara mezcladas en un pintoresco cóctel mestizo que trata de unir la estrella de Belén con las estrellas de Tiwanaku. El yatiri Titirico nos anunció que montaríamos un tinglado de acuerdo con el nuevo Estado Plurinacional aprobado por una Constitución “Chuta”, aprobada entre gallos y medianoche, circunstancia que no deberíamos olvidar porque ahora formamos un Estado Laico nacido en un lugar frío y desnudo como el cerro de Laikacota.

Afanosamente nos integramos en este equipo que construiría “el pesebre navideño dentro de un Estado plurinacional multicolor y folclórico donde para algunas cosas somos cristianos, para otras somos judíos y para otras somos musulmanes, sin olvidar nuestros ancestros aymaras, quechuas y guaraníes”.

Como la ocasión no era muy propicia para burlarnos de esta mezcolanza cultural, pedí al yatiri Calimán que me mostrara al Niño Dios que nacería dentro de pocos días en el pesebre alteño, enseñándome tres niños de yeso de diferente color y tamaño, explicándome que vivíamos en un Estado plurinacional y por lo tanto deberíamos honrar a un Niño Dios de raza aymara, a otro Niño Dios de raza afroboliviana y a un tercer Niño Dios de raza judía, al que adoramos quienes fuimos civilizados por los españoles.

Colaboré con mis amigos alteños en la construcción de su pesebre y llegué a la conclusión de que el Belén armado en mi casa es más auténtico que el levantado en el “Malena” bajo la égida plurinacional. Cuando le comuniqué mi opinión, la sabiduría de mi comadre Macacha me dijo en la oreja: “El mejor y más auténtico pesebre para que allí nazca el Dios del Amor estará en el corazón de las personas buenas humildes”.

Prohibido ser rico



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 18 de diciembre de 2010

Ante el atropello que sufrió el ciudadano cruceño Humberto Roca Leigue cuando un fiscal le embargó 47 vehículos de colección que guardaba en los garajes de AeroSur, mi comadre Macacha irrumpió nuevamente en mi casa y la inundó de llanto; al verme rodeado de lágrimas por todas partes, quise llamar a las oficinas de emergencia de la Alcaldía para salvar por lo menos mi cama, pero ella me lo impidió asegurándome que sólo eran sus lágrimas.

A punto de sufrir un soponcio al decirle que de nada valía llorar, ella me dijo entre sollozos y gimoteos: “Es que sólo podemos llorar ante tanta prepotencia de algunas autoridades y tanta impotencia para defender lo que es nuestro...”.

Traté de consolarla y me acerqué a la comadre para enjugar sus lágrimas, pero ella me rechazó diciéndome: “No se me acerque, compadre, porque acabo de darme cuenta de que en nuestro desgraciado país pareciera que ahora está prohibido ser rico, aunque tu plata la hubieras hecho trabajando...”, y la pobre continúo llorando copiosamente.

Le pregunté si conocía personalmente al empresario Roca, principal propietario de AeroSur, respondiendo la cholita cochabambina: “Le conozco desde hace muchos años, cuando aún vivía mi finado esposo don Teófilo Racacha (Q.E.P.D.) y que tenía carnet de prócer en esa línea aérea, lo que le valió viajar gratis a Miami varias veces para ser atendido médicamente. ¿Cómo no estarle agradecida a don Humberto Roca?”. También me contó Macacha que ella y muchos gremialistas fueron ayudados por el señor Roca facilitándoles condiciones para viajar al exterior, echándome en cara que yo, por ser mayor de 80 años, podría viajar gratis en AeroSur, verdad que reconocí.

Cuando mi comadre se tranquilizó, me reveló que ella no tiene 46 automóviles de colección, pero posee tres flotas marca Volvo que cubren tres rutas camineras y que también posee diez automóviles “chutos” que son trabajados como radiotaxis por choferes contratistas. Al conocer su fortuna vehicular hábilmente mimetizadas entre sus polleras y sus actividades financieras, la felicité y le dije que no se preocupase por sus pertenencias porque tiene muchos amigos y conocidos entre gente rica adepta al régimen actual, ministros de Estado, viceministros, capos sindicales y otros; otra cosa es ser Humberto Roca Leigue, cruceño y empresario privado.

Cuando volvió a llorar mi comadre Macacha, le pregunté si aún así consideraba ella su fortuna en peligro, explicándome: “Es que me siento inquieta porque ahora guardo en mi garaje su motocicleta Hardley Davidson y los expertos me han dicho que se trata de un vehículo de colección y que cuesta mucho dinero; al saber esas cosas se me ha quitado el sueño y no duermo pensando en que cualquier momento se presenta en mi garaje cualquier Fiscal nombrado por el Gobierno y se aficiona de su motocicleta que yo guardo en prenda por lo que usted me debe. Además ese Fiscal vendría apoyado por la Policía y con gases lacrimógenos que harían llorar a todo mi barrio”.

¡Pobre comadre Macacha, cuánto sufre por mi culpa de ser rico!

Una hostilidad innecesaria



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 17 de diciembre de 2010

El Gobierno del Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico (antes República de Bolivia) ha decidido negar la extensión de pasaportes diplomáticos al Cardenal Primado de Bolivia, monseñor Julio Terrazas, y a los arzobispos y obispos de la Iglesia Católica en un gesto de hostilidad y descortesía contra la Jerarquía Eclesiástica Católica que dirige espiritualmente a la gran mayoría del pueblo boliviano.

Disgustado por tal medida, me presté una fotografía del Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de un yatiri que le asesora y la coloqué de cabeza prendiéndole una vela para lograr la conversión de los idólatras que adoran a las piedras y no a la verdadera Religión, que es la católica. Luego recé mis tres Avemarías y dormí como si no debiera un centavo a mi comadre.

Empecé a soñar en tecnicolor y me vi en el Santo Cielo jugando a los cowboys entre nubes de algodón y ángeles que me hacían cosquillas en las plantas de los pies con sus suaves alas mientras conversaba amablemente con mis parientes y amigos.

De pronto alguien me dijo: “Te cuento que acaba de morir el que fue Canciller del presidente Evo Morales en sus dos primeras presidencias… yo no recordaba su apellido, hasta que mi informante me dijo: ‘Un morenito que aconsejó el mate de coca para el desayuno de nuestros niños… uno que dijo que no leía libros y que sólo leía en los ojos de otros hombres… el David Choquehuanca, pues’”. Entonces me acerqué a la puerta del cielo que es mucho más grande que la puerta del Sol en Tiwanaku y vi al que fue ministro Choquehuanca hablando con San Pedro.

—Buenos días, señor San Pedrito, soy David Choquehuanca, he sido ministro de Relaciones Exteriores del Evo Morales.

—No me importa lo que hubieras sido, sino lo que has hecho cuando vivías.

—Aquí traigo periódicos, San Pedrito, he viajado por casi todos los países de la Tierra y he comido sentado a la mesa de muchos presidentes.

—Ésas son tonterías, al Cielo no se ingresa por esas banalidades sino por el amor que sentiste por Dios y por tus prójimos. ¿Has adorado a nuestro Dios verdadero, creador del Universo?

—No, San Pedrito, yo sólo he adorado a la Pachamama y a nuestro Padre, el Sol, a quien llamamos Inti.

— ¿Y a quién adorabas en días nublados, cuando no salía Sol?

—Sólo a la Pachamama, San Pedrito, aunque también he querido a las piedras, sobre todo a las piedras de sexo femenino porque son hermosas, sobre todo cuando están bien pulidas.

—Eres un tipo muy raro y no encuentro tu nombre en mis registros de idólatras… ¿Tienes algún documento que acredite tu identidad…?

—Sólo tengo este pasaporte diplomático que me ha servido para viajar gratis por casi todo el mundo…

—Ah, ya te recuerdo. Tú no entrarás en el Cielo, ni tus colegas ministros, ni tu Presidente, tampoco tu Vicepresidente…

(Quise ayudar a Choquehuanca pero ese momento desperté y no pude hacer nada por él).

Nadie controla a los yatiris



© by Paulovich



La Paz - Bolivia,jueves, 16 de diciembre de 2010

Cuando me encontraba dando los últimos toques al pesebre de Belén en el que rememoraré el nacimiento del Niño Dios colocando unas ovejitas blancas y negras para no ser acusado de racista, llegó a mi casa mi comadre Macacha nadando en un mar de llanto para comunicarme un hecho trágico acaecido en la población de Viacha.

Entre sollozos me relató la muerte de toda una familia por la falla de un yatiri que puso a hervir una olla de agua, carne y cenizas sobre un brasero con carbón ardiente, cuyas emanaciones de gas carbónico durmieron a los circunstantes produciéndoles la muerte. El llanto y la desesperación de la cochabambina aumentaron de volumen cuando me refirió que en el hecho murió una mujer parturienta que había llamado al yatiri, la recién nacida y todos los circunstantes.

Como soy sensible y más aún en épocas navideñas, también me puse a llorar abrazado a mi comadre, pero reaccioné a tiempo para protestar contra los malos yatiris que no sólo se dedican a atender a las parturientas de nuestros pueblos, sino que ahora intervienen en la política del actual Gobierno en materias tan serias como las Relaciones Exteriores, Economía y Finanzas, Minería y Alimentación Pública, además de la Salud Pública, que amplía la actividad de la medicina tradicional hoy ejercida por ilustrados curanderos kallawayas y charlatanes que funcionan como yatiris.

Mi comadre demoró una hora en salir de su berrinche y recuperándose un poco reconoció la sabiduría y la buena praxis de algunos yatiris como nuestros amigos Calimán y Titirico, y como cochabambina inteligente, me manifestó: “Tenemos que reconocer que hay buenas intenciones en algunos masistas gobernantes, pero existe falta de formación profesional y académica en la mayoría de quienes ocupan cargos de importancia...”, palabras que me encantaron, pero no quise volver a abrazarla por temor a ser mal interpretado por ella y mis lectores, y sobre todo porque soy un convencido de que el Diablo nunca duerme.

Mientras continuamos levantando en mi living un pesebre parecido al de Belén, en Judá, Macacha siguió condenando al yatiri por cuya culpa había fallecido la wawita que sólo alcanzó a respirar óxido de carbono, lamentando también la muerte de los padres de la criatura faltando pocos días para la Navidad.

Al concluir la tarea del pesebre contemplamos felices la obra y cuando nos proponíamos ir a festejar, mi pariente espiritual me dijo: “Qué bueno sería que alguna autoridad reglamentase la actividad de los yatiris y que se abriera un Registro Nacional de Yatiris, previo examen de competencia y demostración de estudios y prácticas...”. Como soy algo k’onana, dije a mi comadre: “Ojalá le hiciera caso el Ministerio de Salud para el caso de los curanderos y también sería bueno que el Presidente no se dejara engañar por algunos yatiris que manejan ministerios técnicos en los que sólo vemos planes, publicidad, reuniones y congresos, sin resultados prácticos”.

“Estoy pensando en que usted es un buen yatiri, compadre, porque estoy a punto de ser embrujada”, dijo Macacha.

Algunos yatiris en Cancún



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 15 de diciembre de 2010

La prensa mundial informó acerca del desarrollo del evento mundial que se realizó en el balneario de Cancún (México) sobre el calentamiento global y por aquélla nos enteramos del permanente esfuerzo de la humanidad para reducir los efectos perniciosos sobre el planeta que habitamos.

Así fue también que nos enteramos de la presencia de 300 delegados bolivianos y en especial de representantes del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Quellasuyo (Conamaq) y tal vez de otras organizaciones, preocupándome personalmente de cómo consiguieron recursos para pagar sus pasajes de ida y vuelta a balneario tan lejano y tan caro, y en qué hoteles se alojaron.

Tuve que recurrir a mis amigos Calimán y Titirico, que, según dicen ellos, asesoran al canciller David Choquehuanca en asuntos de política internacional, para preguntarles si sabían algo sobre el viaje, la actuación y el retorno de los nuestros al país para saber cómo les fue, cómo los trataron y hospedaron, porque soy boliviano y me interesa cómo son tratados mis compatriotas no sólo en el exterior, sino también dentro de nuestra geografía.

Mis amigos yatiris me dijeron que en el Ministerio de Relaciones Exteriores existía un mutismo pétreo, parecido al de las piedras que atesora en su despacho el Canciller. Sin embargo, como buenos yatiris, hicieron sus indagaciones entre otros brujos andinos y pudieron saber que efectivamente no sólo el Conamaq, sino que otras entidades que ahora roncan fuerte en nuestro país asistieron a Cancún para que en dicha reunión se tomaran en cuenta las resoluciones de la reunión cuasi mundial de Tiquipaya (Cochabamba), a la que habían sido invitados hinchas de la Pachamama que decidieron luchar por ella, por ser la Madre Tierra.

Los delegados a Cancún no consiguieron que las resoluciones de Tiquipaya fueran consideradas, y ni siquiera la presencia del carismático presidente Evo pudo lograr nada, por lo que dio un portazo a Cancún, abordó su hermoso avión y retornó al país.

Mis amigos yatiris me dijeron que en la delegación de nativos bolivianos hubo muchos falsos yatiris a los cuales denunciarán públicamente, y que mientras tanto para demostrar su auténtico amor a la Pachamama o Madre Tierra, iniciarán una campaña que incluye los siguientes puntos:

1º- Pedirán a nuestro Gobierno que prohíba la importación de bolsas de plástico, en vista de que ese material degrada la tierra.

2 º- Pedirán la eliminación paulatina de los sembradíos de coca porque ese arbusto empobrece el rendimiento de la tierra.

3.º- Prohibir la fabricación de cocaína porque para eso se utilizan ácidos que se echan a la tierra y la inutilizan para cualquier otro cultivo.

4.º- Se exigirá a todas las empresas mineras estatales, privadas, medianas, chicas, grandes y cooperativas no echar en nuestras tierras y ríos los residuos ácidos que provienen de las minas.

5.º- Prohibir a los agricultores el chaqueo de tierras y bosques.

6.º- Prohibir las fogatas de San Juan y otros santos.

La propuesta es de mis amigos yatiris que también son amigos del Canciller, del presidente Evo, del ministro Arce y otros ministros blindados.

El color del Niño Dios



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La Paz - Bolivia, martes, 14 de diciembre de 2010

El pasado domingo comenzó mi angustia navideña cuando mi comadre Macacha acudió a mi casa muy temprano y me preguntó con su habitual naturalidad:

“¿De qué color prefiere usted, compadre, que sea nuestro niño que nacerá en Navidad...?”.
Casi me desmayo al escuchar semejante pregunta y, sin comprender su verdadero significado, le respondí con mi habitual severidad:
“Debe usted saber, comadre, que tengo más de 80 años y no espero tener alguna wawa con usted ni para esta Navidad ni para las siguientes”.
Macacha se santiguó en el nombre de Jesús, María y Pepe y me dijo con expresión de espanto:
“Usted no me ha entendido, compadre, yo no he venido a preguntarle sobre ninguna wawa que yo tendré para usted en esta Navidad, sino para saber de qué color quisiera usted que sea el Niño Dios que nacerá dentro de dos semanas, viejo malicioso y falto de entendederas...”.
Pedí disculpas a mi comadre cochabambina por no haber sabido comprender el significado de su pregunta y eché la culpa de mi error interpretativo a la exigüidad de mi aguinaldo que no me permite una justa distribución de mis incrementos navideños con mis excrementos salariales como gremialista vendedor de juguetes navideños, profesor de tango en El Alto y periodista aficionado. Ella se compadeció de mi situación y con voz suave me dijo:
“No se preocupe, compadre, porque como todos los años su esposa le enviará una remesa extra de Navidad y lo mismo hará su tía Restituta que vive en Suecia, su tía Conchita que vive en Torrelodones (España), su tía Encarna que vive en Cochabamba, y por si eso fuera poco, siempre me tendrá a su lado para protegerle y ayudarle económicamente”.
Volviendo al tema del Niño que Macacha hará nacer en mi casa en Navidad, mi comadre me reiteró que me regalaría un niño nuevo porque el que tengo en casa es muy antiguo que lo adquirí en España hacía mucho tiempo y que nuestros artesanos nativos habían fabricado en estuco unas imágenes nuevas que están de acuerdo con los cambios que impulsa el presidente Evo, y que ya no son blanquitos y rubiecitos como antaño, sino ahora fabrican niños morenos con ojos chaskañawis como en Cochabamba, niños pícaros con ojitos de diablos para Oruro y especialmente en Orinoca, y hasta imágenes de niños afrobolivianos de cabellos ch'iris y negros como la crema Nuguet negra porque —según mi comadre— la ley antirracista sólo consiguió aumentar el racismo en el país.

Fuimos a una feria de productos navideños y comprobamos que nos ofrecían nacimientos con figuras que me parecieron exóticas y hasta irreverentes, pues vi imágenes de San José, morenas como las de algunos cholos carpinteros. La Virgen María vestida de cholita y un Niño Dios, igual a nuestros llokallitas.

Tradicionalista como soy, busqué a un Niño Dios judío, pues tendrá que nacer en el Belén que levantaremos en mi casa, pero un comerciante me dijo:

“Bolivia ha roto relaciones con Israel hace bastante tiempo, no tenemos niños rubiecitos”.
Tendré que inventar un Niño Dios en mi corazón para adorarlo íntimamente.

Aprendió a leer en Cochabamba



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La Paz - Bolivia, domingo, 12 de diciembre de 2010

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura, dijo en su discurso pronunciado ante la Academia Sueca uno de los mejores elogios a Cochabamba al revelar ante el mundo que “aprendió a leer a los cinco años en el colegio La Salle de Cochabamba”.

Tal mención causó alborozo en la ciudad del Rocha River y cochabambinos de todas las edades se proclamaron compañeros de curso del famoso escritor y hasta mi tía Encarna que podría ser su abuela confesó haber sido condiscípula del premiado y haber compartido con él una miskibola también conocida como “bolas de Melgarejo”.

Como no podía ser de otra manera, el Ateneo Pericles, dirigido por mi amigo el pensador greco–cochabambino Aristóteles Giorgiadis Quiroga, convocó a una solemne sesión de honor en el Bar Comercio de Cochabamba (el Barco) que se llenó de público, manifestándome uno de los organizadores que cerca de 800 cochalas aseguraron haber sido condiscípulos de Varguitas y que pasaron de mil quienes se ufanaron de haber jugado “oculta-oculta” con ese niño que vivió temporalmente en esa ciudad privilegiada.

Me dijo el insigne pensador ya mencionado que no es fantasioso afirmar que los cochabambinos lean mucho más que los ciudadanos de otras latitudes y me puso como ejemplo al vicepresidente de la República, el señor García Linera, que hasta el momento ha leído 23.891 libros y apenas sobrepasa los 50 años de vida, según el Instituto Nacional de Estadística, entidad que se equivoca mucho en materia de inflación y otras que perjudican la imagen del Gobierno.

Aristóteles Giorgiadis Quiroga me aseguró que Alvarín García Linera nació en Cochabamba y fue allí donde nació su amor por la lectura. “Ha leído tanto —me dijo— que acaba de declarar que Mario Vargas Llosa, ganador del Premio Nobel de Literatura, es un ignorante y un fracasado”, lo que produjo sonrisas entre quienes escuchaban nuestra conversación.

Volviendo al tema tan importante de que hubiera sido Cochabamba la ciudad donde el actual premio Nobel de Literatura aprendió a leer, Aristóteles Giorgiadis Quiroga reconoció que los cochabambinos leen y lo hacen no sólo en sus casas y bibliotecas públicas, sino en las plazas y paseos públicos donde jóvenes cochabambinos leen a la luz del alumbrado público durante las noches y las madrugadas.

Fue una reunión solemne y emotiva la que realizamos en el Bar Comercio de Cochabamba al saber que el insigne escritor recordó en Suecia que fue en Cochabamba donde aprendió a leer, que es la aventura más fascinante del mundo, y así lo reconoció el escritor justamente premiado y quien también dijo al mundo que Bolivia es una “pseudo democracia payasa”, algo que yo sospechaba y sobre lo cual meditaré, luego de vender en las ferias callejeras mis productos navideños traídos de contrabando.

Evo for ever and ever



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La Paz - Bolivia, sábado, 11 de diciembre de 2010

Después de haber vivido intensas jornadas en Cotoca donde rezamos y bailamos a los pies de la famosa Virgencita cruceña, tuve que decirle a mi comadre Macacha:

“Me parece que ya deberías despojarte de tu vestido rojo porque ya está algo desteñido y tirar al basurero esa flor que te pusiste en el cabello para enamorar porque ya está mustia y me parece que nos excedimos bailando y llegó la hora de trabajar por nuestro país”.
Alarmada al escucharme hablar de esa manera, la cochabambina creyó que me había vuelto masista y seguidor de Evo, quien trabaja hasta los domingos y feriados, como lo hizo en el Japón y en Cancún. Es por ello que me dijo:
“Seguiremos castigando a nuestros cuerpecitos y vamos a bailar al naiclú Malena aprovechando la noche de este viernes, con todas sus consecuencias…”.
Yo que resisto todo, absolutamente todo, menos las tentaciones, tuve que decirle:
“¡Meta cumbia, comadre, que para siete días locos que vamos a vivir y una noche, serios para siempre en el velorio, mejor será que lo hagamos al ritmo de la música de esos mulatos libidinosos!”.
Y nos dirigimos a El Alto, no sin antes prometernos respeto mutuo cual cuadra a una cholita cochabambina decente pero bravía y un caballero paceño, casado hace más de 14.000 días con una noble dama española. Antes de ingresar al salón del Malena, dije a mi comadre:
“Usted que tiene buena vista, mire qué tal está la fiesta de los ‘viernes vernaculares' mientras yo me arreglo la corbata”.
Macacha miró por el agujerito y me dijo: “La cosa está que arde, compadre y hay orden de no aflojar”, y entramos bailando con más aire tropical que venezolanos chavistas.

Al poco tiempo, nos llamó a su mesa al yatiri Calimán, quien nos explicó que en su mesa ya había comenzado la próxima campaña electoral y que unos seguidores del señor Juan sin Miedo querían proclamar como candidato presidencial para el próximo período al ex alcalde de La Paz, el señor Juan Del Granado. Macacha, que es mi comadre sin miedo y admiradora de los hombres sin miedo como yo, empezó a dar gritos de “viva el doctor Del Granado que sucederá a Evo Morales en las próximas elecciones”.

Se armó una trifulca de la gran seven donde se dijo que el presidente Evo no había cumplido su primer periodo Presidencial y ésa era la razón para afirmar que la actual Presidencia es la primera del Evo porque ya se borró la anterior, y que en 2015 podría ser reelegido, mientras el otro bando sostenían que todo era una artimaña para eternizarse en el Gobierno, al igual que Castro en Cuba, Chávez en Venezuela y Ortega en Nicaragua.

Mientras tanto, yo bailaba con Frufrú y nos burlábamos de esos políticos que hablan de elecciones con un adelanto de cuatro o cinco años, y entre ellos mi comadre Macacha, que por ser cochabambina apoyaba al señor Del Granado, y yo apoyo a Macacha.

Los yatiris y yo consultamos la controversia con Frufrú, quien nos respondió en inglés para que no comprendiéramos. Recuerdo que nos dijo: “Yo votaré por Evo for ever and ever”, que no sabemos lo que significa.

Tratado de paz en Cochabamba



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La Paz - Bolivia,viernes, 10 de diciembre de 2010

En días pasados se firmó un tratado de paz en Cochabamba entre la Iglesia católica y los trabajadores cocaleros del Chapare que estuvieron a punto de librar una guerra de globos de consecuencias imprevisibles pues los ejércitos católicos llenaron sus globos con agua bendita mientras que sus adversarios llenaron sus proyectiles con mate de coca, arbusto muy conocido en la región bélica.

De acuerdo con la versión periodística que me envió mi tía Encarna que reside en la ciudad del Rocha River, las primeras escaramuzas bélicas fueron suspendidas cuando en un fortín cercano a la población de Ivirgarzama comenzaron a aparecer banderas blancas que fueron interpretadas como signos de rendición por los combatientes católicos del regimiento Cristo Rey, cuyos soldados avanzaron cayendo en la trampa montada por el destacamento “Pichicateros”, Primero de aficionados. Cuenta mi tía Encarna que, al ver levantarse banderas blancas en la trinchera enemiga, ella saltó seguida por unos valientes del destacamento “Los monaguillos”, Primero de campanillas.

La banderas blancas que había levantado el enemigo no habían sido signos de rendición, sino indicativas de que había llegado chicha buena procedente de Punata.

Mi tía Encarna, que también es descendiente de las Heroínas de la Coronilla, tomó por asalto las chicherías recientemente inauguradas vertiendo las tinajas de la deliciosa chicha punateña a un pozo en el cual se zambulleron combatientes de ambos bandos.

Luego de ese importante hecho bélico, mi tía Encarna —según su propia versión—retornó a la ciudad de Cochabamba para continuar sus tareas de protección al Arzobispo de Cochabamba, a quien dio parte de su victoria sobre el enemigo y en vez de ser felicitada por su comandante eclesiástico fue reprendida por éste, quien le comunicó que como pastor católico su deseo era acercarse al enemigo en son de paz para trabajar todos juntos en una misión de mejoramiento espiritual que llevaría a los cochabambinos de buena voluntad a luchar contra la proliferación de las drogas derivadas de la coca.

Mi tía Encarna, como católica ejemplar, agachó la cabeza en señal de acatamiento al jefe, y se ofreció para acompañar a monseñor Solari a la firma de un tratado de paz. El prelado agradeció el gesto de mi pariente pero lo rechazó anunciándole que iría sin guardias personales ni patrullas de protección.

Al informarme sobre tales hechos, mi tía me preguntó qué podría hacer con cien mil globos que los católicos cochabambinos habían llenado con agua bendita para liquidar a los cocaleros incrédulos, aconsejándole que me los mandara a La Paz para utilizarlos en los carnavales pues el agua bendita no tiene fecha de caducidad.

Concluido el acuerdo entre católicos y cocaleros, no me queda otro camino que felicitar a las partes en conflicto, aunque debo recordar a algunos cocaleros socialistas que la Iglesia es invencible y si algunos no me creen que pregunten a los bolcheviques que trataron de hacerla desaparecer de la Unión Soviética, qué les sucedió.

Batalla campal navideña



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La Paz - Bolivia, jueves, 09 de diciembre de 2010

El otro día buscaba en mi ropero los ch’ullu-ch’ullus que guardo desde mi niñez para adorar al Niño Dios que pronto nacerá, cuando mi labor fue interrumpida por la llegada de mi comadre Macacha, quien al verme se echó en mis brazos, para luego mostrarme su ojo derecho amoratado, mientras el izquierdo parecía pinchado, pues un chorro de lágrimas brotaba de sus pupilas.

Al verla en estado tan lamentable, mi espíritu varonil se puso de pie y con voz indignada pregunté a mi pariente espiritual: “¿Quién ha osado levantarle la mano sin respetar su condición de mujer? ¡Dígame el nombre de su agresor y yo le borraré hasta el apellido!”.

La pobre comadre apenas podía hablar porque la rabia y el dolor se lo impedían, hasta que farfullando me pidió que sacara del refrigerador un poco de carne cruda para colocarla sobre su ojo hinchado y desinflamarle el párpado que a ratos era morado y a ratos negro. Le curé provisionalmente con la aplicación de unos hielos que pasé por todo su rostro, e insistí en que me condujera hasta el sitio donde fue agredida salvajemente para hallar a su atacante y sacarle su contumelia, que no sé dónde se encuentra, y así vengar la cobarde agresión a mi comadre cochabambina.

Le pregunté si se hallaba en condiciones de conducir mi motocicleta Hardley Davidson hasta el sitio de la vil agresión, respondiendo la valerosa valluna: “Todavía puedo ver bien con el otro ojo, así que monte en la moto, compadre, pero no lleve su arma de fuego ni tampoco armas blancas porque podría usted desgraciarse por toda la vida”. Macacha me condujo hasta la Feria de Navidad, donde algunos funcionarios municipales trataban de asignar puestos a millares de gremiales pertenecientes a diversas federaciones, quienes al verme con el ceño fruncido me saludaron amablemente, preguntándome si ya me habían asignado los sitios para colocar mi mercadería navideña.

Sediento de venganza por la agresión que había sufrido mi comadre Macacha por mi culpa, pues yo le había encargado que asistiera al acto de distribución de los espacios de venta en la feria, pregunté en voz alta quién le había pegado a mi comadre. Sólo el silencio respondió a mi enfurecida pregunta. Mientras tanto, Macacha ya había colocado a un sobrino y a dos de sus acreedores cuidando los espacios que nos correspondían y marcamos nuestros espacios concedidos con pintura roja y una inscripción que dice: “Área concedida a Macacha y Paulino”.

Para imponer mayor respeto a nuestro territorio, saqué mi revólver Colt y disparé tres tiros al aire, luego de lo cual dije a mis colegas contrabandistas navideños: “Viva el Niño Jesús en cuyo honor contrabandeamos algunas cositas. Mueran los aduaneros que se incautan de nuestra mercadería. ¡Viva el espíritu navideño de paz y amor!

Y salí llevando del brazo a mi comadre Macacha que casi perdió un ojo por colaborarme cuando se repartieron espacios en la feria navideña. Ella sonriendo y con su ojo que ya se había vuelto verde y yo orgulloso de tener una comadre cochala que protege mis intereses.

El Presidente viajó a Tokio



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La Paz - Bolivia, miércoles, 08 de diciembre de 2010

Mientras yo me encuentro en Cotoca implorando a la Virgencita cruceña algunos milagros para pasar regularmente la Navidad y alegremente el Año Nuevo, nuestro presidente Evo emprendió vuelo a Japón, donde será recibido por el emperador Akihito y luego viajará a Cancún, la ciudad-balneario de México, donde se desarrolla una reunión mundial sobre el calentamiento global.

La noticia de este periplo me puso verde de envidia, pues tenía la esperanza de viajar como “colador” en medio de la comitiva presidencial que incluyó a técnicos financieros, médicos expertos en rodillas, curanderos de Curva y Chuma y un falso yatiri llamado Wayruru que hoy goza del favor oficial y ha desplazado a mis amigos Calimán y Titirico, quienes se quedaron en El Alto con los crespos hechos. Gracias a mis amigos yatiris mencionados, me enteré de que la nave presidencial Túpac Katari Junior salió del aeropuerto el día lunes, pues ellos me llamaron telefónicamente a Cotoca para anoticiarme de un hecho tan importante como el encuentro entre el Emperador del Sol Naciente y el Apu Mallku de Tiwanaku, dueño de la Puerta del Sol.

Calimán me dijo: “Titirico y yo estábamos seguros de formar parte de la comitiva presidencial como asesores del Ministro de Relaciones Exteriores, pero apareció a último momento el falso yatiri llamado Wayruru, asesor del Ministro de Economía y Finanzas, quien se hizo cargo de la milluchada del avión francés que fue vendido al Gobierno por unos ingleses. Tú habrías viajado a Japón y México como nuestro ayudante”.

Al conocer la noticia llamé a mis amigos de la Toyota en Tokio, quienes me confirmaron que la nave presidencial boliviana se hallaba en pleno vuelo y que aterrizaría al cabo de una hora en el aeropuerto de Tokio.

Me comuniqué inmediatamente con la nave que perteneció al Manchester United y me comunicaron con el yatiri Wayruru, quien me aseguró que el presidente Evo se encontraba bien de salud y que él (Wayruru) acababa de darle un masaje en su rodilla izquierda con una pomada hecha de manzanilla, perejil y vaselina analgésica, después de lo cual se sintió más aliviado, paseó por el avión y le dio unas leves pataditas a uno de los pilotos venezolanos.

El yatiri Wayruru también me informó acerca del estado de ánimo del presidente Morales y manifestó: “El Evo se encuentra muy nervioso porque no sabe una sola palabra del idioma japonés y tampoco del inglés, pero alguien le ha dicho que lo mejor que podría decir al saludar al Emperador era la palabra aymara kamisaki que seguramente es de origen japonés y que los originarios de Bolivia usamos para expresar ‘cómo estás’”.

También me dijo Wayruru que el Presidente se halla muy preocupado por su próximo viaje a Cancún, donde tendrá que lidiar con los representantes de los países más industrializados, entre los que se encuentra Japón, aunque Evo confía en que podrá organizar algunas manifestaciones callejeras recordando sus tiempos de joven opositor. Wayruru prometió continuar con su información. Como no creo en yatiris, a lo mejor todo lo que me dice son sólo mentiras, producto de su imaginación.

La Mamita de Cotoca, pue



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La Paz - Bolivia, martes, 07 de diciembre de 2010

Después de debatir y solucionar con mis amigos del bar Comercio de Cochabamba importantes asuntos como la posibilidad de instalar una sucursal clandestina del infierno para entrenar a los conjuntos de la Diablada de Oruro, que funcionaría en las cercanías de Punata, y protestar contra el espionaje norteamericano en la nariz del presidente Evo, pensé en retornar a La Paz para vender mis artículos navideños que interné al país con mucho sacrificio, pero ya sabemos que un proverbio nos dice: “El hombre propone, Dios dispone, viene una chola cochabambina y lo descompone…”.

“No, compadre, no retornaremos aún a La Paz porque mañana se celebra el día de la Inmaculada Concepción, es la fiesta de la Virgen de Cotoca y allí debemos estar para rezar ante la Mamita, bailando o sin bailar”.

Recordando viejos tiempos, dije a mi pariente espiritual que deberíamos ir en carretón, pero ella lanzó una carcajada ante mis palabras y me dijo: “Ya no hay carretones en este tiempo, y ahora realizaremos nuestra peregrinación en su motocicleta Hardley Davidson que me entregó usted como ‘prenda’ del préstamo en dólares que le concedí”. Ella se despejó en mi delante de su vestimenta y se vistió como la peregrina de aquella canción que dice: Pongase el vestido rojo para ir a bailar, y una flor en el cabello para enamorar…

Llegamos a Santa Cruz en menos que canta un gallo y de allí a Cotoca, en medio de un tránsito de vehículos impresionante, mientras la motocicleta que conducía Macacha se abría paso alentada por mis gritos en su oreja que le decían: “¡Dale, comadre, métele sin miedo y enséñales a correr para que sepan cómo vuela una chola cochabambina cuando tiene que ir a bailar con su compadre!”.

Lo primero que hicimos al llegar a Cotoca fue visitar a la Madre de Dios, la virgencita de Cotoca, para darle gracias por los milagros que nos hizo este año y por los que realizó a nuestros gobernantes que en esta gestión endeudaron al país con créditos que llegaron de muchos países y que tendrán que ser pagados por nuestros nietos y bisnietos dentro de 30 años, cuando el presidente Evo tenga 80 y ya no recuerde que él fue quien contrajo esos préstamos.

Mi comadre me contó que había hablado con la Virgen de Cotoca en privado y que le había contado a la Madre de Dios que este Gobierno suprimirá a partir de 2011 la enseñanza de la religión católica en las escuelas y colegios fiscales de la ciudad y el campo, y que la Virgen de Cotoca le había dicho: “No te preocupes, Macacha, también en Rusia hicieron lo mismo los bolcheviques y después de 60 años de experiencia atea y revolucionaria, el pueblo ruso seguía siendo cristiano y la ciudad de Leningrado volvió a recobrar su antiguo nombre de San Petersburgo”.

Macacha estaba caliente contra los socialistas kataristas por lo que la Mamita de Cotoca le contó y me preguntó qué podríamos hacer; mi respuesta fue: “Nuestro jefe de la Iglesia Católica, el cardenal Terrazas, ha dicho en su última homilía que oremos por la concordia y la armonía entre todos los bolivianos”; Macacha dijo: “Amén”.

Espían nuestras narices



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La Paz - Bolivia,domingo, 05 de diciembre de 2010

Protundamente alarmado ante la revelación de documentos diplomáticos norteamericanos que han desatado justas voces de protesta de nuestras autoridades al saber que fueron objeto de espionaje por parte de la primera potencia mundial, llamé a mi comadre Macacha para que me examinase las narices.

La cholita cochabambina me dijo que no era ornitorrinco para hacerlo, lo que me obligó a corregirla suavemente: “No se dice ornitorrinco a los especialistas en narices, sino otorrinolaringólogos”. Disculpándose mi comadre y pidiéndome que yo no metiera las narices en su poca cultura médica.

Sin embargo, mi comadre obedeció mis órdenes y me examinó las narices que son parte importante del cuerpo de un periodista, diciendo mi comadre: “Por lo que veo, usted tiene una nariz un poco ancha, lo cual indicaría que tiene un buen olfato periodístico, lo cual no siempre es cierto porque muchas veces mete usted las narices en cosas que no le importan”, lo cual me preocupó un poco.

Aprovechando de mi estadía en Cochabamba, sugerí a mi amigo Aristóteles Giorgiadis Quiroga que incluyera el tema de “Las Narices del presidente Evo y su importancia en el avance del Socialismo Katarista del Siglo XXI” en la agenda de estudios del Ateneo Pericles que agrupa a pensadores y filósofos cochabambinos que asisten al Bar Comercio. Sugestión que él aceptó de inmediato y que fue discutida en los senos de dicha entidad pues tiene dos senos y no es ch'ulla teta como otras instituciones.

El asunto fue tratado en forma breve pero sustanciosa, respondiendo a la pregunta que hoy se formulan los bolivianos al saber que la diplomacia norteamericana y las agencias de inteligencia de dicha potencia se ocuparon de la nariz del presidente Evo en vez de averiguar nuestro verdadero potencial de uranio que podría favorecer a Irán y a Venezuela.

Los informes revelados últimamente sugieren que nuestro Presidente pudo haber sufrido de un tumor en la nariz que le habría sido extirpado por médicos cubanos en un centro quirúrgico exclusivo montado por expertos médicos de ese país, noticia que fue negada por las autoridades, las que aseguran que el Mandatario boliviano sólo sufrió de un desvío de su tabique nasal que le fue corregido. Un intelectual del Bar Comercio comentó: “Desde entonces y gracias a los cirujanos cubanos nuestro Presidente huele en forma correcta y nadie podrá acusarlo de ningún desvío nasal ni doctrinal, ni siquiera el Vicepresidente que sabe mucho de teorías políticas”.

La intervención de pensadores dirigidos por el greco–cochabambino Aristóteles Giorgiadis Quiroga nos hizo comprender que el espionaje es parte de todo accionar diplomático, y alguien definió al verdadero diplomático de ser un espía vestido de esmoquin unas noches y otras disfrazado de Matahari. Menos mal que hasta ahora no conocemos ningún informe diplomático que nos revele el verdadero accionar diplomático de cubanos, venezolanos, nicaragüenses y bolivianos y sólo nos revelan problemas relativos a las narices de nuestro presidente Evo.

El Diablo anda suelto en Cochabamba



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La Paz - Bolivia, sábado, 04 de diciembre de 2010

Una noticia escalofriante me llegó desde Cochabamba cuando la voz trémula de mi tía Encarna me dijo a través del hilo telefónico:

“Ven inmediatamente a la Llajta porque ha comenzado a brotar fuego del interior de la tierra y me parece que algunos cocaleros ricos están por inaugurar una sucursal clandestina del infierno cerca de Villa Riveros, en la provincia Punata”.
Inmediatamente llamé a mi amigo el pensador greco–cochabambino Aristóteles Giorgiadis Quiroga para consultarle acerca de este fenómeno geológico sucedido en aquellas tierras, y con voz profunda y grave me confirmó la terrorífica noticia, pidiéndome que me constituyera inmediatamente en el Bar Comercio (el Barco), donde los hombres más inteligentes se encontraban debatiendo sobre el extraño fenómeno.

Comuniqué mi decisión de viajar a la capital gastronómica del país y llamé a mi transportadora oficial, mi comadre Macacha, y ésta se presentó en mi domicilio en mi motocicleta Hardley Davidson para iniciar en ese instante un raid que se llamaría “Polleras al viento en busca del Diablo”. Llegados a nuestro destino, mi comadre Macacha se dirigió al Bar Comercio luego de rociarme con agua bendita para que nada malo me sucediera, y ella se marchó en busca de unas partidas de maíz que en breve costarán en Bolivia más que el oro.

Cuando llegué a las deliberaciones profundas, un orador moreno, al que todos llamaban “negrito”, decía que la aparición de fuego en Villa Riveros no era otra cosa que la protesta de la Pachamama por el inminente descenso del famoso club cochabambino Wilstermann a divisiones inferiores, culpando del desastre deportivo a los cocaleros del Chapare.

Se conformó una comisión para investigar esa posibilidad y continué con el debate para averiguar el por qué del extraño fenómeno, y tuve que intervenir para decir que la aparición de fuego en Villa Riveros no era más que un aviso divino contra los malos cochabambinos que declararon “persona no grata” a monseñor Tito Solari, arzobispo de Cochabamba, quien no hizo otra cosa que manifestar su preocupación apostólica por el auge de la coca y la cocaína ante la mirada despreocupada de las autoridades y el regocijo de los barones de la coca que hoy conforman un Superestado dentro del Estado Plurinacional. Luego de muchas intervenciones se acordó formar una delegación que visitaría Villa Riveros para constatar el fenómeno geológico in situ, invitándome para que yo sea parte de ese grupo que partiría mañana al lugar de los hechos.

Al concluir la sesión en el Bar Comercio, donde consumimos una apreciable cantidad de chops, consulté con Macacha mi viaje al pequeño infierno clandestino aparecido en la zona de Punata, y Macacha me dijo:

“No vaya usted, compadre, porque sólo se trata de la combustión de materias orgánicas vegetales y humanas, como si alguien hubiera decidido quemar un cenizal”.
Sin creer mucho en las palabras de mi comadre, visitaré mañana ese aviso de pequeño infierno que podría aparecer en estas tierras que siempre me parecieron una sucursal del paraíso terrenal antes de que apareciera la coca y su derivado.

Zapatero y los yatiris



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La Paz - Bolivia, viernes, 3 de diciembre de 2010

Al saber que el presidente de España, señor José Luis Rodríguez Zapatero, llegaría a nuestro país en una visita oficial, la Confederación Nacional de Yatiris (brujos andinos), Curanderos; Internacionalistas, Financistas, Perforistas y Expertos en Recursos Evaporíticos decidió constituirse en el Aeropuerto de La Paz para dar la bienvenida al gobernante hispánico. El yatiri Titirico nos reunió en el naiclú Malena y nos dijo: “Los yatiris somos el grupo más auténtico y representativo de la bolivianidad pues dirigimos de una u otra manera los asuntos más importantes del Estado. Si alguien quiere conocer Bolivia, tiene que conocer primero a los yatiris”.

Le pregunté si él contaba conmigo para ir a recibir al presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el brujo me dijo con voz sincera: “Tú eres mi amigo calumnista, perdón, columnista, y tienes alguna aptitud para ser aprendiz de brujo, por lo tanto tienes que venir con nosotros al aeropuerto”.

Allí estuve con mi comadre Macacha, quien no había conocido nunca a ningún caballero español, preguntándome si vendría vestido como don Quijote de La Mancha y si bajaría del avión con su lanza y su caballo. Le expliqué con paciencia que el Presidente español no era ningún Quijote y que venía a firmar acuerdos para favorecer los intereses de ambos países, palabras que le causaron una sonrisa escéptica porque ella es una cholita que sabe mucho de negocios y por eso tiene mucho dinero, y juega con mi libertad porque le debo mucho dinero. Para presumir delante de mi comadre, le conté que mi esposa, su comadre Pilar lleva el mismo apellido del Presidente español y que no sería raro que fueran parientes pues ambos son Rodríguez. Macacha se rió de mi presunción aunque me dijo: “A lo mejor su esposa la hispanoparlante le manda su remesa mensual con el Presidente que hoy recibiremos”. Lo cual me llenó de alegría.

De repente, el yatiri Calimán me dijo en la oreja: “Te cuento que acabo de ver en coca que el presidente Zapatero no llegará a Bolivia porque tiene muchos problemas en España que le obligaron a desistir de su viaje a La Paz y Argentina”. Le miré con asombro y desconfianza, pero él me dijo: “¿Crees en el yatiri Calimán o no crees en mis poderes sobrenaturales? Agaché la cabeza y le dije avergonzado: “Creo en el yatiri Calimán y también en el yatiri Titirico, en los que no creo es en los falsos yatiris que dirigen nuestra política exterior, en los que dirigen nuestra economía y finanzas y otros que —como el falso yatiri Wayruru— asesora al Comandante en Jefe del Ejército Socialista Boliviano”.

Calimán me abrazó, me besó en la frente y me dijo: “Recurre a mis conocimientos metafísicos cada vez que tengas dudas sobre el futuro y pregúntame antes de salir si lloverá o no para sacar tu paraguas”.

Agradecí a Calimán por su aviso de que el presidente Rodríguez Zapatero no llegaría a Bolivia y salimos del aeropuerto rumbo al naiclú Malena para disipar nuestra desilusión y pensando en que nuestro presidente Evo era y es un tipo muy macanudo porque nunca suspendió sus viajes al exterior por tener graves problemas internos en nuestro país.

Evo tendría que casarse



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La Paz - Bolivia, jueves, 2 de diciembre de 2010

En mi primera visita al naiclú “Malena” de la ciudad de El Alto reinicié mis clases de tango a las señoras y señoritas de la alta sociedad de Seco River, Río Seco, que tipifica las extravagancias más notables de esta urbe a la que muchas autoridades pasadas y actuales la llaman “ubre” porque “mamaron” de ella cual ávidos terneros.

Luego de recibir mis honorarios por el pasado mes de noviembre llegué a la sala principal, donde encontré a mis amigos los yatiris Calimán y Titirico, algunos intelectuales alteños y uno procedente de Chuma al que conocí por su chompa roja, además de algunas chicas del elenco estable encabezadas por Frufrú. El tema de la charla fue la exigencia originaria de que los suyos deberían casarse para ocupar cargos públicos de importancia, siendo el más significativo de todos el señor Evo Morales, actual presidente del Estado Plurinacional, Multicolor y Folclórico.

Al escuchar esa noticia no pude evitar algunos lagrimones, como siempre sucede al saber que algún amigo se casa, aclarando que no son lágrimas de tristeza, sino de felicidad al enterarme que uno más sabrá lo que es canela dentro de la hermosa vida conyugal.

Frufrú enjugó mis lagrimillas y el yatiri Calimán me explicó que su jefe Evo tendría que casarse de acuerdo con lo dispuesto por el Conamaq, misteriosa sigla cuyo significado tuvieron que explicarme para no olvidarlo por las siglas de las siglas amén.

Conamaq había sido el Concejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyo, país que identifiqué como el antiguo Kollasuyo.

Pues bien, el Conamaq está dirigido por un jiliri apu mallku de apellido Hinojosa, que en algún poema clásico de la lengua castellana aparece como la bella dama de la Fijonojosa. En cuanto a lo de jiliri nadie me pudo explicar, por lo que me quedé intuyendo que era un atributo de un cóndor jefazo, título que también ostenta nuestro Presidente originario, que así fue llamado por un yatiri que lo coronó en Tiwanaku y que al final resultó un traficante de cocaína. Frufrú me preguntó si nuestro presidente Evo aceptará la decisión de los mallkus del Conamaq y se casará para continuar gobernando este nuestro Estado Plurinacional y Folclórico, además de Multicolor.

Me atreví a decirle que Evo no se casaría muy pronto porque está de mala pata, aclarándole a la bailarina de varieté que me refería a la lesión que sufre nuestro Presidente en la rodilla izquierda, aunque Frufrú me dijo que la rodilla izquierda lesionada nada tenía que ver con un buen desempeño matrimonial y que ella conocía a miles de maridos con mala pata, pero muy felices en la singular aventura matrimonial.

En una parte de la reunión alteña, el yatiri Calimán me preguntó en forma reservada si yo compartía el criterio del jiliri apu mallku Hinojosa de que las autoridades originarias deberían casarse para desempeñar altos cargos. Pidiéndole confidencialidad, le respondí con la sinceridad que me caracteriza:

“Me parecería muy bien que nuestro Presidente, si es verdaderamente originario, respete la decisión del Conamaq y se case, pero que lo haga cuando se le pase este tiempo de mala pata”
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Diciembre, mes de la Vanidad



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 01 de diciembre de 2010

Quise escribir “Diciembre, mes de la Navidad”, pero mi máquina de escribir, que es juguetona, me cambió el título de esta crónica y salió “Diciembre, mes de la Vanidad”. Por algo será. Es que Navidad y Vanidad se escriben con las mismas letras aunque éstas conforman dos palabras que nada tendrían que ver entre sí. Quien siempre me anuncia la llegada de un nuevo mes es mi comadre Macacha y no lo hace por buena ni puntual, sino para recordarme que llegó el 1º de un nuevo mes y, por lo tanto, debería abonarle los intereses por el préstamo que me otorgó en febrero, y sobre el cual no le pagué hasta ahora un centavo a cuenta de capital e intereses.

Esta mañana llegó muy temprano a mi casa y me dijo: “Buenos días, compadre, hoy comienza el mes más hermoso del año, el mes de los aguinaldos, del árbol de Navidad, de los pastores, del nacimiento del Niño Dios, de la cancelación de impuestos a la propiedad urbana y el balance anual de 2010”.

Con el ceño fruncido y sin asomo de sonrisa, respondí a su saludo con un sobrio “buenos días” y me dirigí al cuarto de baño, de donde salí a los 45 minutos luego de haber hecho un balance diario de mi situación económica, que culminó con un desagüe ruidoso del tanque de mi inodoro que significa “la situación está fregada, pero venceremos”. Al salir del baño, mi comadre Macacha me esperaba en el pasillo y al verme pasar recién bañadito y perfumado me dijo: “Qué bien huele usted compadre, y cada día está usted más joven”, piropo mentiroso que agradecí dirigiéndome al comedor, donde desayunamos api con buñuelos y probamos un delicioso panetón que me había traído de regalo.

Para tranquilizarla le mentí afirmando que acababa de recibir una remesa de España de mi esposa y que alcanzaría para pagarle los intereses del crédito que me concedió en febrero, palabras que consiguieron una amplia sonrisa de mi pariente espiritual, quien volvió a ponderar las fiestas de Navidad. Cuando me prometió que me ayudaría a levantar un hermoso árbol de Navidad, le dije que ese afán era muy fatigante, replicándome que yo no tendría que hacer ningún esfuerzo, sino sólo colaborar con algunas luces de colores y con mis bolas de adorno.

Cuando me propuso que construyéramos un hermoso Belén para que naciera el Niño Dios, le dije que la situación en Medio Oriente era muy preocupante y que en cualquier momento Israel podría ser atacado por misiles de Irán, que es ahora aliado de Bolivia, pero Macacha me aseguró que los misiles iraníes no llegarán jamás a territorio boliviano. Al conocer esa noticia, dije a mi comadre que en el Belén que armaremos colocaríamos ovejitas blancas y negras, una vaquita y un burrito, sugiriéndome Macacha que también pusiéramos allí fotografías del canciller Choquehuanca, del ministro de Economía y Finanzas, el señor Arce, y del Presidente de Irán.

Cuando me habló de hacer una lista de regalos navideños que deberíamos adquirir para obsequiar, le dije que el horno no estaba para bollos y que mi aguinaldo no alcanzaría para regalos porque yo debía mucho dinero, y prefería pagar mis deudas pendientes, gesto que agradeció.
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Epístola de Paulino Huanca



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 30 de noviembre de 2010

Carta de Paulino Huanca a los Chapareños. Hermanos y colegas pecadores: Con motivo de la Primera Dominica de Adviento, les envío un cariñoso aunque severo abrazo porque acabo de enterarme de que nuestro enemigo el Diablo se ha posesionado del alma de algunos dirigentes de sindicatos y federaciones de Cocaleros, quienes han declarado persona non grata al arzobispo de Cochabamba monseñor Tito Solari, amenazándolo con expulsarlo del país por espaguetti, ravioli y tenore italiano.

En esta época litúrgica del Adviento cuando celebramos el anuncio de una luz que llega y que se transformará en sol cuando nazca el Redentor que iluminará el Universo, Bolivia, Cochabamba, el Chapare y también Sinahota e Ivirgarzama, no es posible que algunos dirigentes sindicales que obedecen a designios políticos socialistas y kataristas manchen nuestra historia queriendo separar al Pastor de sus ovejas.

Un Pastor nunca podría ser declarado persona non grata por algunas ovejas negras, no de piel, sino de lana, para que no me digan racista, porque el verdadero pastor es el que da la vida por sus ovejas, sean éstas de lana blanca o de lana negra, sean ovejas fieles e inocentes, u ovejas descarriadas como algunas que conocemos.

Acaba de ser promulgada una ley contra el racismo y ahora resulta que algunos tratan de echar del Chapare, de Cochabamba y de Bolivia a monseñor Tito Solari, un italiano vero que el único pecado que ha cometido es mostrar su preocupación por el crecimiento del tráfico de las drogas en el país, algo que sabemos todos los bolivianos y en especial aquellos que viven en el Chapare, que ahora se hacen los ofendidos, como si ellos no lo supieran. Tuti le mondi sabe que el cultivo de la coca en Bolivia sube cada vez más y con él se incrementa la fabricación de la cocaína, su tráfico ilegal y también el consumo de la droga porque es axiomático que los países que producen droga también la consumen. He ahí el peligro, hermanos del Chapare y no se los dice un obispo boliviano que nació en Italia, sino un pecador muy parecido a ustedes, hermanos chapareños, aunque muy diferente de los políticos y de los magnates ahora conocidos como los barones de la Coca.

Mientras toda la cristiandad se prepara en las témporas de Adviento a recibir a nuestro Salvador Jesús, algunos dirigentes socialistas y kataristas se ocupan de declarar persona non grata a monseñor Tito Solari, arzobispo de Cochabamba. Ése es el motivo para que este hermano paceño y cochabambino les dirija esta epístola que no es una parodia de las epístolas de San Pablo, sino una carta angustiada y severa de un gremialista, contrabandista (sólo en épocas prenavideñas) y periodista durante las noches.

No caigan, hermanos del Chapare, en las iniciativas para atacar a las autoridades de la Iglesia que siempre se opondrán al materialismo ateo de los socialistas–kataristas a quienes no les preocupa la propagación de los cultivos de coca en todo el país y del tráfico de drogas que aumenta cada día, como sabemos todos, ustedes los chapareños y la mayoría del pueblo boliviano.

Chapareños: “Todos los que en ti esperamos no seremos confundidos”.

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