La Noticia de Perfil™ •

Verde, verde verbenita


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 30 de junio de 2011

Pareciera que el presidente Evo domina el arte teatral y desde cualquier escenario interpreta diversos papeles, unas veces para entretenernos, otras para amenazarnos y otras para emocionarnos, como sucedió el otro día conmigo que apreciaba su espectáculo desde la galería, también llamada popularmente “gallinero”.

Espectábamos la obra que esta vez se trataba de un monólogo, cuando de pronto mi comadre Macacha se estremeció agarrándome de una pierna, y pudimos escuchar al celebrado actor que decía: “…estoy para prohibir las verbenas populares que se realizan en las vísperas de los aniversarios cívicos de nuestras ciudades y pueblos, porque cuando llego para solemnizar el acto cívico, los pobladores ya no asisten o llegan borrachos, ignorando que el alcohol hace daño a nuestro pueblo…”.

Así recitó una parte de su monólogo nuestro presidente Evo, y cuando concluyó su actuación, mi comadre cochabambina me dijo: “Creo que el Presidente está desvariando al pensar que un decreto suyo podría terminar con las verbenas populares que se realizan en nuestros pueblos y ciudades…”.

A continuación, nos fuimos a bailar unas cumbias en el naiclú Malena, alternadas con rock andino y amazónico, pues no sería nada raro que cualquier día de estos nuestro gobernante y sus ministros aprobaran un proyecto de ley suprimiendo las verbenas populares y éste fuera a parar a la Cámara de Diputados, donde sería aprobado sin siquiera ser leído por los dóciles parlamentarios masistas que aprueban todo lo que les envía el presidente Evo sin modificar ni una coma ni un punto. Felizmente apareció en nuestra mesa el yatiri Huayruru, llamado así porque siendo muy moreno lleva siempre camisa roja, rouge et noir como diría un tal Sthendal. Huayruru fue recibido cordialmente y le preguntamos qué le sucede al presidente Evo que anuncia estar dispuesto a prohibir las verbenas populares en nuestros pueblos y ciudades.

Huayruru, que estaba de buen talante, al escuchar tal despropósito, comenzó a cantar para nosotros, acompañado de su guitarra, el aire nativo cuya letra dice: Verde, verde verbenita, por qué no has venido a verme, como los primeros días, no hallabas modo de verme…, un huayño contagioso que levantó de sus mesas a todos los concurrentes al “Malena”.

Después de un buen ejercicio rítmico, volvimos a nuestras mesas y allí Huayruru, que dice conocer mucho a nuestro presidente Evo, nos contó que en una de sus últimas visitas a cierta población, el Mandatario constató que había asistido poca gente a rendirle honores y a recibir sus cheques venezolanos por culpa de la verbena popular que se realizó la víspera, hecho que le molestó muchísimo, anunciando que podría prohibir las verbenas. Es por ello que el yatiri nos cantó esa noche eso de: Verde, verde verbenita, por qué no viniste a verme, como los primeros días no hallabas modo de verme…

Así me lo explicó Huayruru y algunas veces creo en lo que dicen los yatiris.

Día de San Pedro y San Pablo


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 29 de junio de 2011

Hoy es un día de mucha significación para los católicos de todo el mundo, pues está dedicado a honrar a San Pedro, quien fue primer pontífice de la Iglesia, y a San Pablo, el genial converso que dio universalidad a la doctrina predicada por nuestro Señor Jesucristo, muriendo los tres crucificados, como enseña la historia de la Iglesia.

Cuando le hablé de Pietro et Paulus a mi comadre cochabambina, ella se mostró sorprendida y me preguntó si yo sabía latín y si había un curita en mi lejana juventud, respondiéndole que ni lo uno ni lo otro, pues todo el latín que conozco es el que aprendí asistiendo a misa, que durante mi niñez se rezaba en esa lengua que parecía universal y misteriosa, y que nunca fui curita ni en La Paz ni en Cochabamba. Sin embargo, mi comadre Macacha continuó escuchando reverencialmente mis pocos conocimientos acerca de la fiesta de Pietro et Paulus.

Aprovechando de la humildad con que me escuchaba, le dije que hoy es también la fiesta del Papado y del Estado Vaticano y que, por ese motivo, hoy izaríamos en mi pequeño jardín la bandera amarilla y blanca que es el emblema internacional del Estado Vaticano, esta enseña la izaremos junto a nuestra tricolor rojo, amarillo y verde. Macacha me preguntó si no izaríamos también la wiphala, respondiéndole sin enfadarme que es muy colorinche y no me gusta porque me han dicho que es un invento reciente de los socialistas kataristas.

Luego, ingresamos en mi living y colocamos en la mesilla central una fotografía del papa Benedicto XVI en lugar de la fotografía de Álvaro García Linera, que estaba allí para advertir a mis visitantes que se abstengan de expresiones racistas contra el Gobierno, cual manda la ley.

Enviamos un ramo de flores al Nuncio Apostólico por ser el día de la Iglesia y del pontificado, y dije a mi comadre Macacha: “Como eres cochabambina, ahora te haré conocer el barrio de San Pedro, donde hay fiesta y donde tengo muchos amigos, no sólo en la cárcel, que también lleva el simpático nombre de San Peter, sino en otros lugares de imborrables recuerdos paceñistas.

Mi transportadora oficial condujo mi motocicleta Harley Davidson hasta la plaza de San Pedro y nuestra primera visita fue al templo, donde, luego de rezar al patrono del barrio, conté a mi comadre que mis amigos monseñor Armando Gutiérrez Granier y monseñor Jorge Manrique regentaron la parroquia. Al salir le mostré dónde funcionaba la secretaría del club Atlético La Paz, en el que brillaron muchos futbolistas sampedreños, llevando luego a Macacha al sitio inolvidable donde sorbí inolvidables helados de canela.

Luego la llevé a la cancha del Olimpic, donde también funcionó la plaza de toros, propiedad de la familia Palazuelos, contando a mi comadre las proezas deportivas de algunos de ellos, como el recordado Paco Palazuelos. El paseo se nos hizo corto y no pudimos ingresar en el panóptico, aunque desde la puerta Macacha envió un beso a nuestro amigo Guillermo Fortún.

Así fue el día de Pietro et Paulus, per sécula seculorumun. Amén.

La coca quita el hambre


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 28 de junio de 2011

Después de mucho tiempo, mi tía Conchita, que vive en Torrelodones, España, y que es la única pariente que se opuso al matrimonio de su sobrina Pilar con un indiano periodista que aseguraba poseer varias “minas” en Bolivia, me llamó por teléfono pues se encontraba algo alarmada por ciertas noticias producidas en Bolivia.

—Hola, sobrino, hablas con tu tía Conchita, la de Torrelodones…

—Tía Conchita, me alegra saber de ti después de muchos meses de silencio.

—Es que es muy difícil hablar contigo porque unas veces estás en Cochabamba, otras en El Alto, otras veces bailando en honor de tus dioses, y también porque has cambiado de nombre, pues me dicen que ahora te llamas Paulino Huanca. ¡Qué costumbres tan extrañas tenéis en ese país tan folklórico!

—España también es folklórica, tía Conchita, ¡mira que tener un presidente Zapatero hace tantos años!

—Bueno, te llamo porque la televisión informó que tu país desconocerá temporalmente los acuerdos con la Convención de Viena porque éstos mantienen que la coca es un estupefaciente, mientras vuestro Gobierno por un cacique de apellido Choquehuanca sostiene que es una hoja sagrada y que la mayoría de los bolivianos la mastica.

—En primer lugar, tía Conchita, el canciller Choquehuanca no es ningún cacique, y luego, no es verdad que la mayoría de los bolivianos acullica coca. Yo te juro por Dios que nos mira que jamás he acullicado coca y millones de mis paisanos tampoco lo han hecho.

—¿Cómo es eso de a-cu-lli-car, un verbo que no figura en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua…?

—Es un verbo muy difícil de pronunciar para los españoles de Torrelodones y mucho peor para los delegados de las Naciones Unidas que trabajan en Viena.

—Pero dime, ¿en qué consiste eso de a-cu-lli-car?

—Por lo que he observado alguna vez, los campesinos y mineros bolivianos, éstos se llevan a la boca una buena porción de hojas de coca y la mastican hasta formar un bolo que guardan dentro del paladar, y luego introducen en la misma cavidad bucal un preparado duro que contiene carbonato de sodio y algunas sustancias más, que al mezclarse con la coca les adormece la región bucal y les quita el hambre.

—Basta, no me cuentes más, porque eso significa drogarse permanentemente para no sentir dolores, ni fatigas, ni hambre.

—Te lo cuento a ti, tía Conchita, porque eres mi pariente, pero no lo cuentes a tus amigos de NNUU en Viena porque a mi Gobierno le conviene que sigan creyendo que el a-cu-lli-car es algo inocente y que lo practicamos todos los bolivianos o la inmensa mayoría, lo cual no es cierto. ¿Algo más deseabas decirme, tía Conchita…?

—Bueno, querido sobrino indiano, saludos al cacique Choquehuanca, que menudos problemas tendrá que resolver explicando que el a-cu-lli-co es inocente, que la coca no es estupefaciente y además es sagrada para todos los bolivianos.

La cultura en retro


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, domingo, 26 de junio de 2011

No repuestos de tales emociones, recibimos una invitación del Ateneo Pericles de selectos pensadores greco–cochabambinos dirigidos por Aristóteles Giorgiadis Quiroga, comunicándonos la realización de un foro–debate con el título de “Atahuallpa ha muerto, ¿quién vive ahora…?”, que emocionó a mi protectora number one, la señora Margarita viuda de Racacha, más conocida como la señora Macacha, de profesión prestamista al por menor.

Mi pariente espiritual se mostró desconcertada al saber que los sabios cochabambinos nos ilustrarían mejor que nadies acerca de un viaje en retro al plácido mundo del Tawantinsuyo, donde imperaba un socialismo plagiado muchos siglos después por tipos como Marx, Engels, Lenín, Trotsky y Stalin, quienes no soñaron tener un seguidor tan inteligente como Álvaro García Linera.

Dije que Macacha estaba desconcertada al iniciar un viaje en retro a Cochabamba en mi motocicleta Harley Davidson cuya caja de cambios no tiene retro. Sin embargo de esa duda metafísica, llegamos, dirigiéndonos ansiosos al Bar Comercio, cuyos habituales clientes son las personas más inquietas e inteligentes de Cochabamba y todas sus provincias.

A manera de saludo, Aristóteles Giorgiadis Quiroga dijo al vernos ingresar en el Bar Comercio: “He aquí un periodista de sangre cochabambina que estudió periodismo en España, vivió algunos años cerca de la Sorbona en París, ascendió en Grecia hasta el Partenón, y sin embargo estuvo hace unos días en Tiwanaku para recibir los primeros rayos del sol en el amanecer del primer día del año 5519. Viene acompañado de una paisana nuestra que protege al periodista y le conduce en motocicleta por los caminos del mundo.

Hubo algunos aplausos para mí, mientras los pensadores greco-cochabambinos se preguntaban: “¿Y quién es esa chola tan macanuda que acompaña al periodista…?”.

Varios oradores intervinieron en el foro-debate y coincidieron en que nuestros gobernantes están empeñados en retroceder las agujas del reloj de la Historia y nos llevan a adorar al dios Inti, pidiéndole energía cósmica cuando sabemos que el sol produce el cáncer de piel. Un quillacolleño ilustrado comunicó que él había visto por televisión cómo hombres del siglo XXI inmolaban llamas y vicuñas, ofreciendo al dios Inti los corazones de estos animalitos, como si viviéramos en tiempos del incario.

Un pensador tarateño reveló que en el diálogo entre Ollanta y Evo no se había tratado acerca de la nueva Confederación Perú–Boliviana, y que él había escuchado que uno de los dos gritó: “Atahuallpa ha muerto, ¿quién vive ahora…?”, sin poder precisar cuál de los dos dio la respuesta.

Un orador capinoteño nos pidió luchar para no volver a las épocas del incario, recordándonos que América fue descubierta en 1492 después de Cristo y la Divina Comedia ya había sido escrita por Dante.

Fue una sesión muy ilustrativa que concluyó con mueras al dios Inti y vítores a Laboratorios Inti.

No cabe duda de que en días pasados vivimos intensamente la insólita experiencia de haber realizado un viaje en retro a los tiempos del incario, cuando nuestros antepasados adoraban al dios Sol, al igual que otros hombres primitivos.

Los sueños del señor Humala


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 25 de junio de 2011

Quedé gratamente sorprendido al leer en los periódicos que el presidente electo del Perú, señor Ollanta Humala, sueña con revivir la Confederación Perú Boliviana luego de almorzar con su antiguo amigo, el presidente Evo Morales. Seguramente, intelectuales de ambos países se pronunciarán sobre esa posibilidad histórica.

Yo preferí conversar con mi amigo el yatiri Huayruru, quien me aseguró que sabe interpretar los sueños, conocimiento adquirido en la feria 16 de Julio, donde abundan los pajpacus sabios parlantes que nos venden desde jabones perfumados para atraer amores hasta culebras que te curan del mal de ojo.

Cuenta Huayruru que allí adquirió un libro sobre “Interpretaciones de los Sueños”, escrito por un curandero chumeño, cuya lectura lo llevó al prestigio cuasi universal, andino y amazónico. Puse ante sus ojos los periódicos en cuya primera plana figura el sueño revelado por el presidente electo del Perú, el señor Humala, quien visitó Bolivia por algunas horas, almorzando en un hotel céntrico de La Paz con su viejo cuate Evo Morales.

El yatiri Huayruru me preguntó si yo conocía el menú que le había ofrecido Evo a su ilustre visitante Ollanta, dato que yo desconocía, pero lo inventé siguiéndole la corriente al parlanchín yatiri.

Con seriedad y cerrando los ojos, le dije al brujo andino que le ofrecieron a Ollanta un pisco sour muy bien preparado, que el ilustre peruano sorbió con placer, aunque mis informantes me dijeron que Evo no probó tan exquisito coktail de origen peruano que también lo bebemos los bolivianos, aunque los chilenos fueron más pícaros e inscribieron al pisco como bebida chilena en los registros comerciales del mundo.

Después del pisco sour, que es un coctelito de limón vulgar y corriente, aunque guarda algunos secretos su hábil preparación, le invitaron al señor Humala papas a la Huancaína y luego unos deliciosos anticuchos preparados por una cholita.

Huayruru meditó unos instantes y dijo en tono magistral: “Después de tal almuerzo, el señor Humala no pudo otra cosa que cerrar los ojos instantáneamente y soñar con ser el Presidente y Protector de la nueva Confederación Perú–Boliviana, como lo había sido en el siglo XIX el ilustre mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana. La interpretación del yatiri Huayruru me pareció correcta y fue él mismo quien se encargó de enseñarme que los sueños sueños son, como nos enseñó hace varios siglos el poeta español Calderón de la Barca.

El yatiri también me dijo que hoy el Perú es un país muy grande y desarrollado, y que nuestros gobernantes han decidido volver a las épocas del Incario llenando nuestro país de autos chutos para reemplazar a las llamas.

Por último, me dijo: “Los grandes estadistas, como el mariscal Andrés de Santa Cruz, no se repiten y en este momento no tenemos una sola figura que pudiera compararse con el genial conductor, ni en el Perú ni tampoco en nuestro país. Además, yo no creo en los sueños, aunque me gusta interpretarlos”.

Algunas leyes que no sirven


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 24 de junio de 2011

Al saber que anoche “supichiríamos” de frío porque así lo anunciaba la voz del pueblo, todos nos pusimos a temblar de frío y a buscar algunas maneras de evitar el congelamiento. De forma aparentemente irracional, mi protectora interina y estufa espiritual me dijo: “Hace mucho frío en La Paz y la autoridad municipal ha prohibido el encendido de fogatas durante la noche de San Juan, vámonos a la ciudad de El Alto, donde la autoridad es más comprensiva e inteligente”.

Allí nos dirigimos en busca de calor, aunque la temperatura oficial era más baja. Llegamos al naiclú “Malena”, que no visitábamos hace un mes por nuestras recargadas ocupaciones folklóricas en honor al Señor del Gran Poder, y nos encontramos con sus salones profusamente iluminados, un público entusiasta y deseoso de matar al frío y una hermosa fogata encendida en el canchón, patio interior que a veces utilizan algunos socios urgidos por menesteres biológicos.

Nos encontramos en el “Malena” con toda la masa societaria del más puro criollismo alteño: intelectuales que honran a la nueva urbe también llamada “ubre” por inquietos funcionarios municipales que cuando llegamos ofrecían una película titulada “Visita del alcalde Patana a Roma”. Macacha me confesó que el tema fílmico no le interesaba y que ella había subido a El Alto en busca de una buena fogata para calentar a nuestros cuerpecitos.

Alrededor de la picha (que así llaman los originarios a la fogata) se hallaban conocidos yatiris como Calimán, Titirico y Wayruru, que en los últimos tiempos estuvieron ocupadísimos asesorando —según nos dijeron— a importantes personajes gubernamentales, como ser el presidente Evo; el canciller Choquehuanca y la ministra de Defensa, la señora Chacón, que hace sus primeras armas en territorio chileno.

Wayruru me aseguró que había asistido al encuentro presidencial de Evo Morales con el presidente electo de Perú, señor Ollanta Humala, asesorando a nuestro Evo, quien no sabe hablar en aymara aún.

Volviendo al asunto de las fogatas prohibidas en La Paz y encendidas en El Alto y otras circunscripciones municipales. Macacha les dijo: “Hay gente en el Gobierno que cree que Bolivia cambiará por efecto de las leyes que se van dictando, lo cual no es verdad; siempre hemos tenido leyes buenas adecuadas para las etapas que vive el país, pero el problema está en que esas leyes no se cumplen y tampoco se cumplirán. El pueblo sólo cumple una ley que le parece justa. No necesitamos más leyes, sólo necesitamos que las leyes se cumplan”. Me encantó el discurso que mi comadre pronunció ante los friolentos que bailábamos ante las llamas de nuestra fogata encendida en el canchón del “Malena”.

Alguien nos contó que la Alcaldía de La Paz invitaba a los paceños a denunciar a sus vecinos que osaran encender fogatas durante la noche de San Juan. Macacha dijo al respecto: “Ni los paceños ni los cochabambinos seremos delatores de nuestros vecinos”.

La fogata del “Malena” fue todo un éxito para mí, porque pude calentar un poco mi cuerpecito y porque no me di cuenta de que mi comadre Macacha había pagado su cuota y la mía.

La fiesta del Corpus Christi


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 23 de junio de 2011

Anoche me habló mi Ángel de la Guarda y me dijo: “Ya está bien de tanto baile, de tanto jolgorio y de tanto coqueteo con el Dios Sol y la Pachamama, tiene que llegar el momento de la reflexión y me parece ésta una fecha oportuna porque mañana se celebra en todo el mundo católico el día de Corpus Christi”.

Mi Ángel calló y esta mañana, cuando vino mi comadre Macacha para preguntarme qué parte de mi cuerpo me dolía para llamar a un especialista, le respondí que no me dolía nada y ella se asustó creyendo que yo había entregado la herramienta para siempre; cuando comprobó que estaba vivito y coleando, se alegró y me pidió que alistara mis mejores galas porque hoy es Corpus Christi e iríamos juntos a la Procesión del Santísimo Sacramento.

Pregunté a mi pariente espiritual qué relación tenía el vestir buenas pilchas con la procesión que se realizaría en todas nuestras ciudades y en todos nuestros barrios, respondiendo Macacha que desde que era niña había escuchado decir a los cochabambinos: “Corpus Christi, Corpus Christi, cuando todo k’ara se viste”.

Entonces, vistiendo mis mejores galas adquiridas en la Feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto, casi todas marca “Usadi”, tomé del brazo a mi comadre y nos fuimos al templo de la Exaltación en Obrajes, para participar en la Procesión de la Santa Hostia guardada en una artística custodia.

Miré al gentío del cual formábamos parte y estábamos todos: santos y pecadores, con excepción de nuestros gobernantes que no asisten a actos cristianos porque nuestro Estado Plurinacional, Multicolor y Folklórico es laico. Cuando le conté este hecho a mi abnegada protectora, Macacha se santiguó y exclamó: “¡Pobres almas que renunciaron a besar la santa Cruz y prefirieron levantar el puño amenazador”.

Mientras avanzaba la multitud cantando himnos de amor y paz detrás de la hostia consagrada, no pude menos que decir a mi acompañante cochabambina: “Acuérdese, comadre, que hoy ,en todas nuestras ciudades y pueblos, Jesús, presente en la hostia, es seguido por millones de paisanos nuestros, amado y bendecido sin repartir dólares venezolanos ni campos de fútbol con césped sintético”.

“Así es, compadre”, dijo Macacha y comenzó a cantar con todos los fieles cristianos que hacían multitud con nosotros, algunas estrofas que yo canté cuando era niño: “Cristo es el Rey de la Naciones, los pueblos son sus esclavos, los reyes son sus vasallos. Él manda, Él reina. Él es Dios…”.

Al concluir la procesión de la Santa Eucaristía, nos sentimos limpios de alma y de corazón luego de haber cometido desvaríos tales como buscar la alegría bailando ocho kilómetros ayudados por galones de cerveza y después haber viajado a Tiwanaku para coquetear con la Pachamama y haber buscado energía cósmica en los primeros rayos del Dios Sol, en el año nuevo 5519.

Aquellas fiestas nos hicieron mal. La fiesta del Corpus Christi nos llenó de alegría y felicidad espiritual. Ese momento recordé al poeta francés Paul Claudel quien dijo: “Sólo hay una tristeza, y es la de no ser santos”.

Ministerio de Disculpas


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 22 de junio de 2011

Con dispensación de trámites y votos de urgencia presentaré en próximos días un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa pidiendo la creación del Ministerio de Disculpas, adjunto al Ministerio de la Presidencia, porque así me lo permite la sabia Constitución Política. Esta idea, más o menos brillante, nació de una conversación que sostuve con mi comadre Macacha al saber que el presidente Evo logró desbaratar el paro general e indefinido dispuesto por los transportistas pidiéndoles disculpas por un decreto que él y sus ministros habían aprobado en una sesión de Gabinete.

La humildad del Primer Mandatario conmovió a mi comadre cochabambina y seguramente a todas las cholitas que todavía se encontraban bailando en la famosa Entrada de Jesús del Gran Poder. La solución temporal del conflicto fue anunciada mediante altavoces en los salones del Waldorf Chijini, cuando sorpresivamente callaron las bandas de música y una educada voz anunció: “Se comunica a nuestra distinguida clientela que después de cinco horas de inteligentes y dramáticas negociaciones entre el presidente de la República, señor Evo Morales Ayma, algunos ministros de Estado y dirigentes del transporte nacional, éstos suspendieron su paro general e indefinido al conocer las disculpas que les presentó el Mandatario por no haber comprendido la medida contra los transportistas, suspendiendo la vigencia de ésta. Por lo tanto, mañana no hay paro y nuestra distinguida clientela podrá seguir bailando y chupando”. Un aplauso cerrado siguió el anuncio y vítores al presidente Evo.

Mientras comentábamos la feliz conclusión del conflicto con algunos intelectuales alteños y un curandero chumeño, mi inteligente pariente espiritual me dijo en la oreja: “Ya son varias las veces que el presidente Evo pide disculpas por decisiones equivocadas, yo creo que se debería crear el Ministerio de Disculpas para no perjudicar su próxima reelección…”, propuesta que para mi débil cacumen me pareció genial. Mientras la cholita cochabambina continuó ilustrándome acerca de los hechos que fundamentaban su proposición.

Hace poco tiempo que el Estado Plurinacional, multicolor y folclórico (como la fiesta del Gran Poder) invitó oficialmente al Ministro de Defensa de Irán, quien resultó ser un terrorista buscado por la Interpol a raíz de un acto terrorista en Buenos Aires donde murieron más de 80 judíos y argentinos, y seis bolivianos. Naturalmente, Argentina e Israel protestaron, y Bolivia tuvo que pedir disculpas. Hace días una patrulla boliviana en busca de contrabandistas en la zona fronteriza con Chile apareció en Iquique y la patrulla boliviana fue arrestada, hubo que pedir disculpas a las autoridades chilenas y los nuestros retornaron al país.

La cochabambina no tiene un pelo de tonta y tiene dos hermosas trenzas de negros cabellos, prometiéndome referirme más hechos llamados “metidas de pata” que obligaron a nuestros gobernantes a pedir disculpas por ellas. Cuando ella me las refiera, presentaré a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley creando un Ministerio de Disculpas, comenzando por el célebre “gasolinazo”.

Año Nuevo aymara


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 21 de junio de 2011

La secretaria de Relaciones del presidente Evo Morales, la señora Hillary Mamani (que antes se llamaba Hilaria), me llamó anoche por teléfono para felicitarme por el Año Nuevo aymara e invitarme a celebrarlo en Tiwanaku esta madrugada en compañía de mi comadre Macacha, para que pudiéramos recibir en esa capital de piedra los primeros rayos solares del año 5519. Agradecí su fría invitación pues mentiría si digo que fue cálida en medio de esta temperatura que hace llorar a las vicuñas y reventar a las piedras, como suelen decir los viejos stronguistas.

Cuando pedí a mi transportadora oficial que me trasladara a Tiwanaku en mi motocicleta Harley Davidson, me hizo un corte de manga irrespetuoso, manifestándome que ni ella ni yo somos aymaras pues tenemos sangre quechua y que, además, hace un frío de torcer verijas y que sigamos bailando en los salones del Waldorf Chijini donde continuábamos celebrando la fiesta del Señor del Gran Poder, pues la cuota que ella había pagado por ambos nos daba derecho a bailar hasta fin de mes.

Sin embargo, yo insistí en mi pedido y le conté que podríamos recibir algunos beneficios de la Pachamama, según me prometió la señora Hillary. Esa posibilidad la conmovió y fuimos a cambiarnos de ropaje, despojándonos de nuestras prendas de bailarines, reemplazándolas por ropas invernales parecidas a las que visten los esquimales.

Montamos en mi moto poderosa y pudimos llegar a las ruinas de Tiwanaku, buscando el templete donde se realizaría la ceremonia oficial, reconociendo a algunos personajes de estirpe aymara, siendo saludados afectuosamente por decenas de yatiris, entre los que se hallaban Wayruru, Calimán y Titirico, que es pariente del señor Cocarico, gobernador del departamento de La Paz.

Lo primero que me dijo mi comadre cochabambina fue: “¡Qué frío de eme, que cierren esa puerta por donde entra el frío!”, y tuve que pedirle que no diga yemadas en voz alta porque esa puerta no se cierra nunca porque es la Puerta del Sol, y por allí entrarían los primeros rayos del sol que nos comunicarían energía y felicidad como a los aymaras que vivieron en estos territorios a lo largo de 5.519 años, según los astrónomos calendaristas de esta raza tan vieja.

Casi helados, y convertidos en t’ayachas humanas, recibimos los primeros rayos de sol que no pudieron contagiarnos un poco de calor y energía, como dicen los propagandistas de Tiwanaku. Mi comadre Macacha me comunicó en la oreja que sentía necesidad de hacer pis y yo le respondí que podría hacerlo detrás de la Puerta del Sol, idea que rechazó diciendo que esa puerta estaba siempre abierta. El yatiri Calimán nos pasó una botella de pisco que iba de boca en boca y bebimos un “kaj”, que pudo reanimarnos un poco.

Cuando un historiador aymara anunció al público presente una breve relación acerca de los hechos históricos más importantes en los 5.519 años de vida de la cultura aymara, mi comadre cochabambina me tomó del brazo y me sacó del histórico lugar, gesto que le agradecí.

¡Happy New Year 5519!

Después del gusto vendrá el susto


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, domingo, 19 de junio de 2011

Después de recorrer ocho kilómetros bailando en honor del Señor del Gran Poder, creí que los danzarines se hallaban cansados y que hoy disminuiría su entusiasmo, pero me equivoqué, pues mi comadre Macacha me dijo que hoy continuaría bailando con mayor intensidad porque a partir de mañana, lunes, comenzaría el crujir de dientes en nuestro conflictivo país.

Entonces yo le dije: ¡Meta cumbia, comadre! Y continué bailando como waironco a su alrededor protegiendo sus joyas de oro y su integridad física, cual era mi obligación.

Sin embargo, mientras los bailarines desplegaban toda su destreza mostrándola a los espectadores y a los turistas, me pareció adivinar una falsa sonrisa ante la situación ilógica de tener que bailar frenéticamente sabiendo que mañana, lunes, el país sufriría nuevas huelgas, paros, manifestaciones y bloqueos.

Macacha, que era una de las más entusiastas, intuyó mi angustia y preocupación, y, sacándome a bailar, me condujo a un boliche para invitarme un trago y para que le explicara por qué yo estaba tan k’aima habiendo sido antes un tigre para la cumbia y un cholo para el amor.

Traté de explicarle la gravedad que entraña una huelga general e indefinida del transporte, pero ella se mató de risa y me dijo, acariciando mi oreja: “No sea usted crudo compadre, una huelga o un paro como usted dice puede ser grave en países serios, como lo era Chile en tiempos de Salvador Allende, pero ya verá usted que Sacha Llorenti y sus muchachos conseguirán que el paro se suspenda y no pasará nada en nuestro país”. Le pedí a mi comadre que no me acariciara mi oreja porque era muy peligroso, y pasé a contarle que son muy preocupantes los avasallamientos que ejecutan permanentemente los campesinos a propiedades mineras, como las de la Empresa Barrosquira durante este Gobierno, el cual todavía proclama que respetará a las empresas privadas que inviertan en nuestro país.

Ella me manifestó que entendía mi preocupación y me dijo sonriendo: “Me sorprende, compadre, que usted se preocupe por esas minas habiendo sido usted un famoso minero urbano con minas fieles de gran corazón que paseaban por El Prado”. El recuerdo de aquellas minas me hizo sonreír y ya no puede contarle mi preocupación por percibir que serán los bancos los próximos blancos del Gobierno y en especial del ministro de Economía, Luis Arce Catacora. Adivinando mi pensamiento, me dijo Macacha, sin dejar de acariciar mi oreja: “No debe usted preocuparse por los bancos, porque yo soy su banco particular que le presta dinero y no le cobra, y le vuelve a prestar dinero…”, lo cual es verdad.

Saliendo del boliche, fuimos a bailar en un local donde fuimos invitados. Macacha me animó a que yo también bailara al grito de “¡Meta la cumbia andina!”, asegurándome de que el lunes seguirá brillando el sol invernal sobre Bolivia, aunque la cosa está que arde y hay orden de no aflojar. Ese momento recordé las palabras del doctor Paz Estenssoro, quien dijo con verdad: “En Bolivia pasa todo y no pasa nada”.

Bailar cuesta mucha plata


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 18 de junio de 2011

Anoche, luego de haber conversado largamente con mi protectora oficial acerca de los insólitos milagros que ella le solicitaría al Señor del Gran Poder por bailar en su honor durante más de 20 días, se me ocurrió preguntarle tímidamente la cantidad de dinero que le costaría su participación en esta fiesta semirreligiosa y semipagana.

Como no le gusta ser controlada por nadie en sus asuntos económicos, me dijo la cochabambina: “Dios pregunta menos y perdona más, así que le ruego, querido compadre, no indagar más sobre mis gastos de celebración de la fiesta de mi Jesusito del Gran Poder, porque yo tengo la seguridad de que él me devolverá con creces lo que me cuesta bailar en esta fiesta”.

Seguro de que no me revelaría el monto de sus egresos, le dije que cumpliendo mis labores periodísticas me había enterado de que la cuota para bailar en nuestra Fraternidad Los Siempre Negritos Simpáticos de Potopoto había subido una barbaridad, hecho que ella confirmó al revelarme que cuando ella fue a la secretaría de nuestra organización folklórica, le habían cobrado las cuotas de todo un año, sumadas a los gastos de inscripción para bailar mañana.

Le consulté con mucha suavidad si había pagado también mis cuotas, a lo que respondió: “Claro que sí, compadre, también pagué las suyas, aclarándole al Secretario de Hacienda que usted no es mi marido, sino mi acompañante contratado para ser mi guardaespaldas”.

Alegre por la posibilidad de cobrar algún dinero por sólo proteger sus joyas de oro de malhechores y maleantes extranjeros y nacionales, pregunté a mi comadre cuánto dinero me pagaría por cuidarle su espalda, sus orejas y su cuello, respondiendo la afortunada cochabambina: “¿Le parecería bien si le pago mil dólares semanales, corriendo por mi cuenta sus gastos de comida y bebidas…?”. Agradecí su magnanimidad y ella me entregó en mano propia 2.000 dólares, prometiéndole que no sólo cuidaría sus espaldas, sino todo su cuerpo y las joyas además.

Ya sin necesidad de hacerle otras preguntas, ella me contó espontáneamente que adquirió dos trajes folklóricos que le confeccionaron a su medida, porque había engordado bastante en los últimos tiempos debido a que yo soy muy gustoso y me antojo de todo cuando salimos juntos. No quiso revelarme el precio de sus trajes folklóricos ni de sus prendas interiores y calzados aptos para bailar en nuestras calles.

También prefirió callar el valor de las cuotas para pagar a la banda de música que nos alegrará hasta el mes de julio; al respecto me dijo: “Estos músicos cada año están más caros y se les ha subido los humos desde que Evo Morales es presidente”.

Mentalmente hice cuentas de todo lo que había pagado mi comadre Macacha para bailar en honor a Jesús del Gran Poder y me dije: “Menos mal que el Señor del Gran Poder le pagará ese dinero con creces”.

No pidamos milagros imposibles


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 17 de junio de 2011

Tengo muchísima fe en el Señor del Gran Poder, pues todo lo que he pedido a lo largo de los 20 años que he bailado en su honor me ha concedido, pero creo que sus fieles bailarines tienen que ser razonables a la hora de pedirle milagros excesivos como los que le pedirá mi comadre Macacha, como ella acaba de revelarme en una conversación privada que sostuvimos.

Mientras nos probábamos los trajes que luciremos mañana en la gran fiesta, ella me dijo espontáneamente: “Le cuento, compadre, que le pediré a nuestro Jesusito del Gran Poder que me haga desaparecer unos rollos de grasa que me han aparecido en la barriga, pues a ninguna señora joven como yo nos gustan estos “michelines”. Ese afán de convertir a Jesusito en disolvente de grasas femeninas me pareció irrespetuoso y así se lo dije a mi comadre cochabambina, sugiriéndole que disminuyera su dosis de chicharrones, jak'a laguas y fricasés, a lo que me respondió: “Eso nunca lo haré, compadre, porque esos manjares hacen de mi una chola feliz”.

Ya que ella comenzó a revelarme sus gorduras en la que yo nunca había reparado, le pregunté qué otros milagros le pediría a Jesusito del Gran Poder, como le llama confianzudamente. Olvidándose de sus rollos, me confesó que también le pedirá el milagro, recuperar nuestra salida al mar con soberanía y sin compensaciones territoriales a Chile.

“No pues, comadre,—le dije— en esos asuntos no se mete Jesusito del Gran Poder, y nuestro presidente Evo llevará ese litigio al Tribunal de La Haya, él nunca pensó en el Tribunal de Dios, porque sólo cree en la Pachamama”. Sin embargo, mi pariente espiritual insistió en pedirle ese milagro y me dijo: “No se meta usted, compadre, con mis creencias divinas”.
Ella continuó probándose las otras prendas que lucirá mañana por las calles de Chijini y las del centro de La Paz, y me pidió que cerrara los ojos por unos minutos, orden que obedecí, para no ver otras adiposidades en el cuerpo de la potente cochabambina.

Cuando abrí mis ojos, le pregunté por otros milagros que le pedirá a Jesús del Gran Poder, en cuyo honor bailará 20 días. Tratando de recordar su lista de milagros, me reveló que pedirá a Jesusito del Gran Poder que haga el milagro de que en este año nuestro vicepresidente Álvaro García Linera se case en vez de estar urdiendo maniobras para conducir a Bolivia al socialismo, gobernado por un inca, o sea “El Socialismo del Siglo XV”.

Al saber que mi comadre ocupará una oreja del Señor del Gran Poder para pedirle el milagro matrimonial de nuestro Vicepresidente, no pude menos que decirle que el Señor no está especializado en milagros matrimoniales y que para ello está el bendito San Antonio, cuya fiesta fue el 13 de junio. La buena intención de mi comadre Macacha persistió y ella me aseguró que su Jesusito escuchará su plegaria.

Al no figurar yo en las oraciones de Macacha, me entristecí y le pregunté si ella no pedirá a su Jesusito un milagro para su compadre periodista, y ella me respondió: “Le pediré a Jesusito que haga un milagro económico para usted , compadre, para que pueda devolverme toda la plata que le presté, más los intereses”.

Admirables elecciones judiciales


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 16 de junio de 2011

Mientras mis cinco sentidos están concentrados en la zona de Chijini, ultimando detalles para que la fiesta del Gran Poder sea un éxito y que en ella pueda lucirse mi comadre Macacha y yo pueda protegerla actuando de su guardaespaldas, hay bolivianas despistadas que centran su preocupación en asuntos baladíes, o mejor dicho “boludíes”, como las elecciones judiciales que se realizarán en octubre.

—¿Podría comunicagme con mi sobrino Paulovich? Le llama su tía Clotilde von Karajan Quigoga desde Berlín.

—Él no está en la casa, señora, pues se halla en la zona del Gran Poder en compañía de su comadre la señora Macacha. Él volverá, posiblemente, después de la medianoche.

—¡Qué iguesponsable es mi sobrino, prepagándose paga bailag a sólo cuatro meses paga las primegas elecciones judiciales en el mundo. Le volvegué a llamar, o quizá él me llame.

—Tía Clotilde, sé que me llamaste, pero anduve muy ocupado, pues el sábado será la fiesta del Gran Poder y toda la ciudad de La Paz estará bailando devocionalmente, y yo también junto a mi comadre Macacha, a quien conociste en Cochabamba.

— No quiego sabeg nada de esa chola ni de los bailes del Gran Poder. He sabido que pog primega vez en el mundo un pueblo elegigá pog votación a sus autoridades de Justicia y que ese pueblo es Bolivia.

—¿Estás segura de que dijeron Bolivia…?

—Segugggguísima.

—¿No habrán dicho Libia o Tanzania…?

—No sobrino, se han guefeguido a Bolivia y en las imágenes apagueció la plaza Muguillo y la fotografía del presidente Evo.

—Entonces, no hay duda. Lo que sé, tía Clotilde, es que en días pasados la Asamblea Legislativa, en la que dominan los masistas que son dos tercios de legisladores, recibió a los postulantes a cargos judiciales, a los cuales examinará para seleccionar a los candidatos a magistrados.

—¿Y eso no te paguece muy hegmoso y democrático?

—Así debe parecer en Alemania, en toda Europa y hasta en China, pero yo te aseguro, tía Clotilde, que los candidatos oficialistas ya están en una lista que se encuentra en un cajón del escritorio del Presidente o del Vicepresidente. Y que los dóciles legisladores de la mayoría votarán por candidatos que pertenezcan a sus filas, o simpaticen con ellos, o que sean sus amigos o sus vecinos para así tener al Poder Judicial bajo su dominio.

—Entonces el Gobiegno está engañando a todo el mundo…

—Ése es mi parecer, tía Clotilde, y ése es mi análisis. Y es por ello que ahora prefiero ir a bailar, a rezar y a emborracharme en el Gran Poder con mi comadre Macacha y repetiré en la fiesta de la Virgen de Urkupiña y en la fiesta de la Virgen de Chaguaya. Y si no crees el fraude que se realizará en octubre, te cuento que magistrados actuales se han inscrito como postulantes para continuar ayudando al Gobierno desde el Poder Judicial. Chau tía, no me llames hasta dentro de un mes, porque estaré bailando y chupando para olvidar mis penas ciudadanas.

Promesas de los bailarines


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 15 de junio de 2011

Atendiendo a los ruegos y súplicas de mi esposa, hijos y nietos, este año no bailaré en honor de Jesús del Gran Poder pero asistiré a la famosa entrada paceña como guardaespaldas de mi comadre Macacha bailando a su alrededor para proteger sus joyas de oro (sus k’oris), que lucirá garbosa como buena chola cochabambina, integrante de la fraternidad “Los siempre simpáticos Morenos de Potopoto”.

Antes del último convite que se realizó el día domingo en la zona de Chijini y calles de La Paz, ella me designó su cuidador con la misión exclusiva y plenipotenciaria de protegerla de mozos atrevidos que podrían pretender despojarla de sus adornos áureos, para lo cual me vistió de bailarín, ocultando en mi bolsillo interior un trabuco ruso; para disimular un poco mi misión me prestó tres anillos de oro, una pulsera y un arete del dorado metal, y un diente postizo de oro que me lo encajó en medio de mis dientes de contacto y que pertenecieron a su difunto esposo (que en paz descansa). De esa manera: ella bailando y yo revoloteando a su alrededor llegamos al templo del Gran Poder para postrarnos ante la imagen milagrosa, pedirle salud, dinero y amor, y formularle nuestra promesa de baile y devoción.

Como sólo ella bailaría en honor al Señor del Gran Poder y yo cuidaría la vida y las joyas de mi comadre, fue ella quien habló con la imagen de la Divinidad, pues yo permanecí cuidando su retaguardia y sus joyas legítimas. Sin embargo, escuché su promesa de bailarina folclórica que dijo más o menos: “Jesusito del Gran Poder; aquí tienes a tus pies a la Macacha, nacida en Cochabamba, y vengo a agradecerte por todos los milagros que me has concedido en la vida, como las casas que poseo en Cochabamba, La Paz y El Alto, y que heredé de mi buen marido, a quien tú te lo recogiste hace varios años, quedando yo viuda, rica y desamparada en este altiplano de lágrimas. Yo te prometo bailar en tu fiesta todos los años que me quedan de vida. Lo hubiera hecho este año acompañada de mi compadre el periodista Paulovich, también conocido como Paulino Huanca, en esta época de cambios cuando no cambia nada, pero su familia le ha implorado que no siga bailando porque ya está muy k’aibito. Sin embargo, él ha venido conmigo y está aquí atrás apoyando mis bailes en tu honor y protegiéndome de los maleantes que nunca faltan en estas fiestas. Protégelo también porque bailó muchos años en tu fiesta con nuestra fraternidad. Amén Jesusito. Te quiere mucho: Macacha y el periodista Paulino”. Eso fue lo que dijo mi comadre Macacha en su promesa a Jesús del Gran Poder la mañana del domingo pasado.

Luego empezamos a bailar en el último convite y Macacha se olvidó de que yo me sentía muy viejito para tales ejercicios folclóricos y me hizo bailar todo el día y toda la noche, anunciándome que continuaríamos el próximo sábado y 15 días más, como manda la costumbre de esta festividad paceña de los cholos ricos y también de los cholos pobres que seguimos pidiendo milagros a Jesús del Gran Poder y Él nos los concede. Una prueba de ello es que hoy, entre baile y baile, y entre trago y trago, me di tiempo para escribir esta crónica.

Nueva moneda: la cocaína


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 14 de junio de 2011

Durante una semana tuve que dejar de escribir debido a un recrudecimiento en mis órganos visuales, pero felizmente fui atendido por mi comadre Macacha, quien luego de examinarme me dijo:

“No se preocupe, compadre, porque su verdadero mal está en los pies que se le entumecen con el frío y no le permiten continuar con su ejercicio diario de escritor y periodista…”.
Preocupado por su diagnóstico, le pregunté si creía que escribo con los pies, y ella me aseguró que ningún periodista puede escribir crónicas interesantes mientras sus pies están fríos.

Puso mis pies en agua muy caliente, procedió al pediluvio y luego los frotó con unas pomadas que ella fabrica en su casa y después los abrigó con unas medias de k’aitu y me condujo hasta mi escritorio para decirme:

“¡Hala! Póngase a escribir una crónica acerca de la necesidad de que el Estado plurinacional, multicolor y folklórico establezca un nuevo signo monetario para todas nuestras transacciones internas y externas: la cocaína”.

Con los pies calientes y la cabeza fría, recordé que cuando se anunció la amnistía al contrabando de vehículos que ingresaba en el país, contrabandistas poderosos aumentaron su actividad, denunciándose en el exterior que algunos de los vehículos llamados “chutos” fueron pagados no con dólares como antes se hacía, sino con kilos de cocaína fabricada y refinada en nuestro país.

Cuando comprobé la novísima transacción, pregunté a la única autoridad monetarista que conozco (que no es otra que mi comadre cochabambina) si el préstamo en dólares que me concedió para que nos divirtiéramos en dos carnavales de Oruro, yo se los tendría que pagar en cocaína, a lo cual mi pariente espiritual respondió:

“De ninguna manera, compadre, porque son contratos anteriores a la nueva moneda que regiría en el país y si usted no me paga en dólares, menos me pagaría en cocaína”.
Ignorando estas cuestiones monetarias, pregunté a la cochabambina si nuestras reservas en cocaína deberían ser depositadas previamente en las bóvedas del Banco Central de Bolivia, recibiendo una prudente respuesta:
“Me parece que al principio debería ser así, porque ¿dónde se guardan las muchas toneladas de cocaína incautada por las autoridades a quienes las fabrican, o a los que trafican con la droga? Recuerdo que antes eran incautadas y quemadas, pero hoy no se informa de sucesos similares. Yo creo que están en alguna parte y lo más justo sería que sean guardadas en las bóvedas del Banco Central de Bolivia, antes de que pudiera ser construido un nuevo Banco Central en la región del Chapare, con agencias en los Yungas (Coroico, Coripata, La Asunta, Caranavi y Apolo)”.

Aunque existen pocas probabilidades de que la cocaína pudiera sustituir al peso boliviano en pequeñas transacciones de orden doméstico, parece que, al menos informalmente, la cocaína como moneda nacional podrá servir para la adquisición de vehículos regulares y de lujo, y también para la adquisición de chalets y pisos de lujo en todas nuestra ciudades, porque la cosa está que arde y hay orden de no aflojar.

Chapare, paraíso fiscal


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, domingo, 5 de junio de 2011

Dos invitaciones para eventos culturales que se realizarían este fin de semana llamaron mi atención, una me convocaba al “Penúltimo Convite de la Entrada de Jesús del Gran Poder”, que es un ensayo de los bailarines devotos que recorreremos la zona de Chijini hasta concluir en el lujoso Salón Ualdor Astoria, y la otra a un foro-debate sobre el tema “Chapare, paraíso fiscal” en el Bar Comercio (El Barco) de Cochabamba, auspiciado por el Ateneo Pericles que agrupa a eminentes pensadores cochabambinos.

Sabiendo que no puedo ir solo a ninguna parte por mi escasa visión, mi comadre Macacha me preguntó dónde iríamos, diciéndome:

“Yo creo, compadre, que no le conviene ir al penúltimo ensayo de la Entrada del Gran Poder, porque, como usted ve poco, cuando aparecen las bailarinas con sus falditas tan cortas, usted quiere aproximarse mucho para ver si llevan faldita o no. Y sus novios se enfadan y dicen que usted es un ciego pícaro”.
Por las palabras de mi comadre cochabambina, deduje que ella prefería acompañarme al foro-debate que se realizaría el sábado (ayer) en la ciudad del Rocha River y del Negro Guardia, quien fue de Cochabamba su Prefecto, de acuerdo con la sintaxis de los quechuas.

Nos dirigimos a la Llajta en avión, porque mi motocicleta Harley Davidson lleva placa clonada, título de propiedad falsificado, roseta de inspección adquirida de un policía que enamoraba con la Winonna y roseta del Seguro de 1996. O sea, un vehículo legalizado “a la boliviana”.

Como supondrán mis lectores, demoramos en llegar a Cochabamba cuatro horas más que si hubiéramos viajado en mi motocicleta, por demoras en la hora de salida del avión que tuvo que postergar dos horas su salida porque un ministro de Estado se había atrasado y el Presidente no quiso prestarle su avión que por algo se llamaba presidencial.

Llegamos muy tarde al foro-debate, aunque alcanzamos a escuchar al doctor Aristóteles Giorgiadis Quiroga, pensador greco-cochabambino, decir:

“¿A cuál de nosotros no nos gustaría vivir en la zona cocalera del Chapare? Todos los vehículos, desde las vagonetas de lujo hasta los karkanchos, están eximidos de impuestos… Macacha anotaba en su libreta todo lo que oía, diciéndome de rato en rato: “Eso es verdad, compadre, porque a mí me consta”.
Un ilustre tarateño que no apellidaba Rojas nos describió la realidad chapareña, donde todos viven felices, porque mientras Evo siga de presidente, nada ni nadie podrá inquietarlos, porque él es el máximo dirigente de las Seis Federaciones de Cocaleros del Chapare. También nos dijo el ilustre tarateño que en el Chapare no existen bancos y que sus ciudadanos trabajan sólo con bancos del exterior, donde son depositadas sus utilidades. Y como no hay bancos, no hay policías, y lo más bello: no hay impuestos sobre utilidades.

Nos alegramos de que en nuestro país hubiera al menos una zona donde los hombres son felices. Y al salir me dijo Macacha:

“Menos mal, compadre, que yo tengo seis catos de coca cerca de Ivirgarzama, de los cuales tres están inscritos a su nombre, y están actualmente alquilados”.
Agradecí el noble gesto de mi comadre cochabambina.

Importante visita iraní


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, sábado, 4 de junio de 2011

No siempre es beneficioso para un periodista encerrarse en un círculo cultural y folclórico, como lo hago yo en el “Malena”, donde transcurren algunas de mis noches rodeado de intelectuales alteños que consideran a nuestro Vicepresidente un Robespierre cochabambino, o un Danton, o un Mirabeau que actualmente da conferencias en España dejando boquiabiertos a los socialistas españoles que acaban de ser derrotados electoralmente.

Mientras eso sucede, no me enteré de que se hallaba en nuestro país invitado oficialmente nada más ni nada menos que el ministro de Defensa de la República Islámica de Irán, señor Ahmad Vahidi, quien compartió muchos momentos con nuestro presidente Evo y la ministra de Defensa, la señora Chacón, quien aparenta que no matara una mosca y parece ser flytox.

Lo terrible del caso es que para los que hablaron con él y le agasajaron, Ahmad (Ahmadito para sus íntimos) había sido un terrorista conocido y perseguido por la Interpol y a quien acusan de haber intervenido en un famoso hecho terrorista ocurrido en Buenos Aires en 1994 donde murieron 85 personas que se hallaban en un Centro Judío.

Lo cierto es que Argentina protestó seriamente por la presencia oficial en Bolivia del célebre terrorista ascendido a Ministro de Defensa de Irán, un país muy querido por nuestro actual Gobierno por haber construido un hospital en El Alto donde las enfermeras tienen que vestir como musulmanas cubriendo sus cuerpos y sus caras con siete velos.

Comencé esta crónica lamentando el hecho de no haberme enterado oportunamente de la llegada del famoso terrorista iraní porque le habría ido a visitar a Santa Cruz en compañía —claro está— de mi comadre Macacha vestida de cholita cochabambina, aunque con su carita cubierta por un largo velo y, haciéndome el tonto (algo que no es difícil para mí), le habría pedido disculpas por la ausencia de nuestro vicepresidente García Linera, quien se encuentra en España dictando conferencias a los socialistas españoles.

Mi benefactora y protectora oficial, que es mucho más “fregada” que yo, me manifestó que si ella hubiera tenido la oportunidad de conversar con un hombre tan importante como el Ministro de Defensa de Irán, le habría hablado al personaje de la reciente advertencia que recibimos del Ministro de Defensa chileno cuando nos dijo que las Fuerzas Armadas de Chile harían respetar el tratado de paz con Bolivia suscrito en 1904 y que si él —Ahmad— amaba tanto a los bolivianos y al presidente Evo en especial, nada le costaría regalarnos unos cuantos misiles nucleares para defendernos de cualquier invasión extranjera y que Bolivia continuaría enviándoles uranio para que ellos pudieran enriquecerlo.

Las palabras de Macacha me horrorizaron, y dije a mi comadre que fue una buena suerte el que no supiéramos a tiempo de la llegada de Ahmad Vahidi, ministro de Defensa de Irán, afamado terrorista y buen amigo de nuestro presidente Evo y del pueblo boliviano.

El pacifismo boliviano


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, viernes, 3 de junio de 2011

Al conocer a través de la prensa que el ministro de Defensa de Chile, Andrés Allamand, advirtió a Bolivia de que sus Fuerzas Armadas harán respetar el Tratado de 1904, me puse a temblar, algo que siempre me sucede antes de marchar a una guerra. Sin embargo, me repuse inmediatamente y decidí ir a consultar previamente con la ministra de Defensa de Bolivia, la señora Chacón, para no incurrir en gastos innecesarios como nombramiento de una Madrina de Guerra, despedidas y confección de un uniforme a mi medida.

Pedí a mi transportadora oficial, mi comadre Macacha, que me condujera en mi motocicleta Harley Davidson hasta el Ministerio de Defensa, que está en la plaza Avaroa, tarea que cumplió con eficacia, aunque lamentó tener que quedarse en la puerta cuidando la moto, porque ella habría deseado acompañarme hasta el despacho de la Ministra.

Al ingresar al Ministerio, tres centinelas estaban jugando cartas y al verme dijo uno de ellos: “Quédese a jugar con nosotros porque justamente esperábamos a alguien para hacer un cuarteto y jugar un rummy canasta. Valientemente rechacé la invitación y el centinela llamó a un empleado para que me condujera hasta el despacho de la señora Chacón, ministra de Defensa de Bolivia.

Me acerqué para saludarla, cuadrándome ante ella y diciéndole en voz alta como gritan ahora los soldados ante su capitán general, Evo: “¡Patria o Muerte, venceremos!”, ella me miró suavemente y me contestó: “Buenos días, señor periodista, hágame el favor de sentarse y espéreme unos instantes, porque en este momento estoy concluyendo de tejer estos polkitos para obsequiarlos a un bebé recién nacido y es el primer hijito de una amiga mía…”. Sorprendido, tuve que esperar dos minutos hasta que la Ministra absolviera mis preguntas ante la inminencia de una guerra con Chile, lo cual me tenía angustiado. Al fin, la Ministra dejó a un lado los palillos y la lana, preguntándome en qué podría servirme.

Con vehemencia le respondí que había acudido a su despacho al conocer la advertencia de su colega chileno de utilizar a sus Fuerzas Armadas para hacer respetar el Tratado de Paz de 1904, a lo cual la Ministra sonrío y me pidió que no me preocupara, porque “guerra avisada no mata moros”, como reza el refrán.

Esta tranquilidad de la Ministra me inquietó y en tono algo áspero le pregunté si el presidente Evo le impartió instrucciones para la defensa de nuestro territorio, respondiendo la señora Chacón que no había recibido ninguna instrucción al respecto, tal vez por hallarse muy preocupado con la elección de candidatos a magistrados para la votación de octubre, pero del litigio con Chile acerca de nuestro derecho a retornar al mar, ni una palabra, tal vez porque nuestra Constitución dice que Bolivia es un país pacifista.

Al escuchar de que somos un país pacifista y, sin embargo, hemos perdido mitad del territorio en guerras, tranquilizó mi angustia y me despedí de la señora Ministra, enviando saludos al presidente Evo y a su canciller Choquehuanca, que anda comprando aviones, helicópteros, tanques y armas de fuego con un préstamo de la Santa Madre Rusia.

Autos “chutos” y ropa usada


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, jueves, 2 de junio de 2011

Nunca quise revelar a mis parientes que viven en Europa que tengo un auto “chuto” que circula en La Paz hace diez años con placas clonadas funcionando como taxi y que siempre voy vestido con ropa norteamericana que antes fue usada por algún gringo de estatura breve, pero la indiscreción de nuestros legisladores que aprobaron una ley amnistiando a los contrabandistas hizo que tuviera que confesarles mis pequeñas miserias a las que me condujo mi pobreza.

—Buenas noches, gutentag, habla la tía Clotilde von Karajan Quiroga. Quisiega hablag con mi pobrecito sobrino Von Paulus que ahoga se hace llamag Paulino Huanca.

—Está hablando con una chola que es su comadre y ha dado órdenes de que no se lo interrumpa.

—Pog favog, llámalo nomás, dile que le llama su tía teutona.

—¡Querida tía Clotilde! ¡Siento mucha alegría al escuchar tu voz germánica y poderosa!

—He sabido, sobrino, pog la televisión eugopea que los legisladogues de nuestro país han decidido amnistiag a los contrabandistas de automóviles y que también lo hagán con los contrabandistas de gopa usada. ¿Así de grave es la situación boliviana…?

—Eso lo han decidido, tía, para favorecer a los ayllus que han resuelto cambiar las llamas por autos “chutos” y la ropa autóctona que vestían por prendas norteamericanas usadas que también son contrabandeadas.

—Cuánta tristeza siento pog la pobreza de nuestra gente; menos mal que tú egues periodista y no sufres tal pobreza.

—Te equivocas, tía Clotilde, porque yo también tengo hace diez años un auto contrabandeado que funciona como taxi en La Paz y me rinde algunos pesos cada día, que ayudan a mantener a mi familia y también a mí, que soy muy gustoso y derrochador.

—Bueno, eso no impogta, sobrino, pogque me paguece que en Bolivia no es delito seg contrabandista y que lo hacen muchas pegsonas de buena familia, como nosotros que somos gente venida a menos.

—Así es, tía Clotilde, y como dice un tango famoso, los inmorales nos han igualao y a nadie le importa si naciste honrao…

—¿Y cómo andas de ropa, sobrino…? Pogque antes te vestías en “Romec Hegmanos” y en “Reyes Calvo” y en Muguillo Bros.

—No, tía Clotilde, esos tiempos pasaron. Ahora adquiero mi vestimenta en la Feria 16 de Julio de El Alto, donde puedo comprar ropa norteamericana, pero de segunda mano, de la famosa marca Usadi, que no es de ninguna agencia del Gobierno norteamericano, sino que es “usadi”, usadita.

—¡Pobre sobrino mío, con auto “chuto” que trabaja de taxi en La Paz y con ropa de second hand! Pero me imagino que no harás lo mismo con tu ropa interiog…

—Al principio de mi pobreza sentía un poco de asquito, pero cuando escuché que el actual Gobierno nos había devuelto la dignidad, desaparecieron mis escrúpulos.

—¡Bien tigao, sobrino Paulino! Y que sigan amnistiando a los autos de contrabando y también a la gopa usada, que paga eso somos pobres.

Con o sin uniforme


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
Clic para agrandar
© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 1 de junio de 2011

Para terminar con la corrupción que existía en la concesión de brevets y licencias para conducir vehículos y los trámites para obtener o renovar cédulas de identidad, el Gobierno ha resuelto la creación de dos reparticiones administrativas manejadas por funcionarios civiles, basado —posiblemente— en la creencia de que el uniforme policial es el culpable de la corrupción.

Cuando comentaba estos hechos con mis amigos alteños, observé que mi comadre cochabambina, que es enemiga de la corrupción, escribía en una libreta que nunca abandona, algunas cosas que nosotros decíamos o que se le ocurrían, porque de algún tiempo a esta parte veo que ella tiene el afán de colaborarme en mi oficio de periodista.

Grande fue mi sorpresa cuando a los pocos días sacó su libreta de apuntes y me pidió que escribiéramos juntos una crónica titulada “Con calzón o sin calzón, es la misma corrupción”, explicándome que, a su modesto pensar, el ministro de Gobierno, señor Sacha Llorenti, estaba equivocado al pensar que terminaría con la corrupción en nuestro país entregando las oficinas policiales que se ocupan de los brevets y los carnets de identidad a elementos que no visten el uniforme verde oliva.

Con todo el respeto que siento por mi comadre, me atreví a preguntarle qué tenían que ver los calzones o la prescindencia de ellos en la moral de los funcionarios públicos, respondiéndome: “Es que entre mis deudoras, cuya gran mayoría son cholitas de los mercados paceños, hay muchas que no llevan calzones, aunque hay otras que siempre los usan; debo decirle a usted, compadre, que las que no llevan calzones son las más honradas que las que vi con esa prenda, de acuerdo con mis estadísticas. Por eso creo que tal prenda íntima nada tiene que ver con la moralidad funcionaria. Y es por eso que le digo: No porque el Gobierno designe a civiles pertenecientes al MAS en reemplazo de los cabos y sargentos de la Policía se concluirá con la corrupción en nuestras instituciones de todo el país”.

Las palabras de la moralista nacida en Cochabamba tuvieron que ser aceptadas por contener verdades y por estar de acuerdo con mi convicción de que la corrupción es un mal mundial que corroe las entrañas de todas las sociedades humanas, aunque duele más en los países pobres y pequeños como el nuestro y duele menos en las naciones ricas y poderosas.

Stefan Baciú, pensador rumano, catedrático de la Universidad de Hawai y que conoció a muchos bolivianos, escribió una vez diciendo que “Paulovich era un moralista boliviano”, reconociendo mi comadre que Baciú dijo la verdad, aunque yo nunca presumí de serlo. Macacha y yo somos moralistas y sabemos de las virtudes y de la corrupción que forman parte del ser boliviano.

Es por ello que no creemos en que la corrupción dependa de vestir uniforme verde oliva o de no llevarlo. Y, como diría Macacha, se puede ser corrupto o virtuoso con calzón o sin calzón, con pollera o con vestido, con estrellas o sin estrellas, con toga o sin toga.

Se ha producido un error en este gadget.
 
___________________________________________________________________
Copyright © 2006 – 2011 by Alfonso Prudencio Claure