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No comas tanto pan



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, miércoles, 18 de agosto de 2010

“No comas tanto pan porque te volverás zonzo”, así me decía mi madre cuando yo era niño pequeño, tratando de disimular la pobreza que sobrevino a todos los bolivianos luego de la Guerra del Chaco. Años después comprendí que el pan no volvía zonzos a los niños ni a los viejos, sino que el dinero no alcanzaba para comprar más pan que satisficiera el hambre.

El párrafo anterior viene a cuento de la elevación del precio del pan de 40 a 50 centavos dispuesta no por decisión de los panaderos de La Paz, sino por las leyes del mercado que fijan el precio de la harina, de la manteca y de otros productos que intervienen en la fabricación del pan nuestro de cada día.

Me enteré de este grave asunto gracias a mi comadre Macacha, quien esta mañana apareció en mi casa con una caja de crujientes marraquetas recién salidas del horno y me dijo: “Le he traído estas marraquetitas, compadre, para que se sirva en el desayuno con toda la familia porque hay amenaza de escasez de pan a raíz del precio que subió de 40 a 50 centavos la unidad”.

Le agradecí a mi comadre y pensé para mis adentros que ella tenía cara de “wawa-bizcocho”, pero que eso no sucedía todos los días, porque cuando venía a cobrarme los intereses que le debo por el préstamo que me concedió hace seis meses era una fiera que se parecía a una “coliza”.

Como a veces soy un zonzo por comer tanto pan, dije a mi comadre, que es doctora Oloris Causa de la Universidad de Chicago, que la elevación del precio del pan felizmente me había parecido moderada, y ella saltó como mordida por un periodista de lengua vespertina, mejor dicho viperina, y me dijo: “Va a saber compadre que el pan ha subido el 25 por ciento, lo cual es una barbaridad y deberíamos protestar por ello”. A continuación me contó que el asunto es muy grave, porque si el pan sube el 25 por ciento, debemos estar seguros de que el costo de la vida subirá mucho más que el pan ,y que la gente pobre sufrirá más todavía.

Al darme cuenta de que mi comadre sabía tanto o más que los Chicago's boys and girls empecé a preocuparme por la subida de precios que se adelantó a la del pan y que continuará, aunque las autoridades nos cuenten k'aukas al respecto y traten de hacernos creer que vivimos y viviremos en el mejor de los mundos.

Mi comadre cochabambina me dijo: “Nos pueden contar k'aukas en muchas cosas, pero no en asuntos que se refieran al pan, a la carne, al pollo, a la papa y a otros artículos llamados de primera necesidad”.

Antes de despedirse e irse a colocar nuevos préstamos a mis amigos del café , tan preocupados como yo, mi pariente espiritual me prometió volver mañana con un obsequio de allullas, sarnitas, cuernitos o cachitos, colizas, bizcochos, k'ichitas y k'aspitas, anunciándome que el vicepresidente García Linera y los ministros del presidente Evo nos regalarán toneladas de k'aukas para tratar de disimular este golpe gravísimo a la economía del pueblo boliviano.

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