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El hambre y la geografía


ALFONSO PRUDENCIO CLAURE Paulovich
© LOS TIEMPOS / Cochabamba, Bolivia
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© by Paulovich



La Paz - Bolivia, domingo, 6 de febrero de 2011

No es lo mismo sufrir hambre en La Paz que en Cochabamba, sostiene mi comadre Macacha, y para demostrar su verdad me propuso viajar a la ciudad del Rocha River para consultar con los hombres sabios sobre la crisis alimentaria de los bolivianos cuando pensábamos que vivíamos en el mejor de los mundos mientras el presidente Evo nos refregaba a cada rato que gracias a su Gobierno las reservas del Banco Central llegan a los 10.000 millones de dólares.

La verdad es que Macacha, la inquieta cholita cochabambina, se había enterado de una invitación que recibí de la Academia Pericles de Cochabamba para la realización del Foro Alimentos para Cochabamba convocado por mis amigos los ínclitos pensadores y filósofos que se reúnen en los amplios salones del Bar Comercio, más conocido como El Barco.

Le advertí que la invitación que recibí era personal, respondiéndome ella: “Claro que la invitación es para usted, compadre, pero yo soy su transportadora oficial y lo trasladaré a Cochabamba en su motocicleta Harley Davidson que yo conduciré porque usted no puede manejar ni un monopatín”. Agradecí los servicios piadosos de mi comadre e iniciamos un nuevo raid hacia la Llajta que denominamos “Polleras al Viento en pos de alimentos para Cochabamba”.

Cuando llegamos al Bar Comercio las deliberaciones del foro ya habían comenzado, lo cual no impidió que fuéramos saludados por el dirigente de la Academia Pericles en nombre de los pensadores y filósofos greco–cochabambinos, mi amigo Aristóteles Giorgiadis Quiroga.

Un insigne orador cochabambino se refirió al consejo que nos dio el presidente Evo de no angustiarnos tanto por el azúcar, su precio y su carestía y que en vez de ese producto industrial consumiéramos miel de abejas. El consejo del gobernante fue criticado y rechazado, aunque no faltaron llunkus que alabaron la genialidad del Mandatario.

Un insigne gastrónomo cochabambino se refirió a la elevación del precio de la carne de pollo y abundó en cifras acerca del precio de los granos y otros insumos que requieren la crianza y comercialización de los pollos. Todos lamentamos ese hecho inocultable, hasta que apareció un extraño cochabambino quien nos dijo que dejáramos de pensar en el pollo porque podríamos alimentarnos consumiendo pavos, los que ya estaban cansados de ser requeridos solamente en Navidad y Año Nuevo.

Siguiendo por ese camino (el de las abejas y los pavos) y en vista del inminente encarecimiento de la leche vacuna, un cochabambino masista nos pidió no preocuparnos por la posible elevación en el precio de la leche, aconsejándonos el consumo de leche de cabra que —según dijo— es muy buena.

Pasado el rubro de alimentos, el orador principal consagró el pensamiento y la frase de mi comadre Macacha cuando dijo: “No es lo mismo sufrir hambre en La Paz que en Cochabamba” y se acordó por unanimidad exigir a las autoridades de la Gobernación y la Alcaldía de Cochabamba solucionar cuanto antes estos problemas que tienen que ver con el yantar de los cochabambinos.

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