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Así se vota en mi pueblo



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, Domingo, 4 de abril de 2010

Muy de mañana llegó a mi casa mi comadre Macacha y me dijo:

“Levántate, compadre, porque hoy tenemos que ir a votar para elegir al Gobernador, Alcalde, concejales y tucuimas del departamento de La Paz”.
Somnoliento y fastidiado, dije a mi comadre cochabambina:
“Ya estoy aburrido de tanta votación, no te olvides que hace cuatro meses ya acudimos a las urnas y ganó el Evo. ¿No tendrán nuestros gobernantes otra manera de tenernos ocupados?”.
La chola sólo hizo este comentario:
“Ay, tan rico que es ir a votar y meter tu papeleta en una urna, dentro de un cuarto oscuro…”.
El día de elecciones los caballeros nos vestimos de cholos y los cholos se visten de caballeros para estar todos iguales. No contento con eso, este año fui a votar acompañado de mi comadre, potente chola cochabambina que en caso de agresión por ser leal al Partido Liberal, el del doctor Ismael Montes, me defendería y les sacaría la “huanana” (Léase la m...) a mis enemigos políticos.

Antes de buscar nuestra mesa electoral, Macacha me dijo en la oreja:

“¿No te parecería bien, compadre, que antes de evacuar nuestros votos en la urna, comiéramos alguito para fortalecer nuestros ideales políticos?”.
Como mis ideales políticos son débiles, decidimos yantar al estilo cochala sirviéndonos unos fricasés estilo quillacolleño-française. Después nos servimos deliciosos anticuchos, para luego rematar en un ají de papalisa que en Cochabamba se llama “sajta de lisas”.

Después de tal comilona quise dormir una siesta pero Macacha me convenció de que antes de pensar en dormir había que pensar en cumplir con nuestro sagrado deber de votar en esta nueva y repetida “fiesta democrática” como se la llama vulgarmente.

Mientras hacíamos cola para cumplir con nuestro “sagrado deber de votar” pregunté a mi comadre por quién debería votar yo si no conocía a ninguno de los candidatos a Gobernador, Alcalde y concejales de La Paz, además nunca me hicieron conocer sus ideas y sus programas de acción futura.

Mi buena comadre me dijo:

“No importa que no los conozcas ni sepas de sus propuestas electorales pues Evo ya ha escogido por nosotros, así que no te preocupes, yo voy a entrar contigo al cuartito oscuro y ambos votaremos por el MAS, ¡Viva el Voto Consigna!”.
Y sucedió todo como dijo mi comadre. Cuando le pregunté por quién había votado yo, ella me contestó: El voto es secreto.

Preocupado por conocer la tendencia de los votos, le pregunté a una cholita que ingresaba en el cuarto oscuro: “¿De quién es ese votito?”. Y la mujer que no escuchaba muy bien me contestó airada:

“De quién va a ser mi votito, sólo es de mi marido, viejo preguntón y corrompido”.
Macacha me defendió de esa agresión y cuando salíamos del recinto electoral ella olfateó unos chicharrones y a ellos nos dirigimos pues tenían olor a Quillacollo, para servirnos luego unos helados de canela. Una hermosa fiesta democrática en la cual voté por unos desconocidos que previamente escogió don Evo Morales, quien nunca se equivoca.

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