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“Estás triste, negro…”



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, martes, 26 de octubre de 2010

Así le dijo la dama cochabambina Berthe Rosa a mi amigo el Negro Guardia, que se llama Edgar, hace 78 años, y que al ser bautizado sus padres dijeron: “A esta wawitay le llamaremos ‘Negrito’”.

¿Por qué estaba triste el Negrito Guardía? Porque alguien le había contado que a raíz de haber sido promulgada recientemente la Ley contra el Racismo nadie podría llamarle “Negro” porque estaría infringiendo la ley, lo cual le entristeció y luego de derramar lágrimas negras y blancas me hizo partícipe de sus congojas para que sugiera una Ley de Excepción que permitiera que los bolivianos continuáramos llamando “negrito” y “negrita” a las persona morenas que nos despiertan afectos y amores de diferente grado e intensidad.

Para justificar su pedido, me separó del grupo de mis amigos que le dábamos la bienvenida en el naiclú Malena de la ciudad de El Alto y me dijo: “Tú eres amigo de mucha gente importante y el presidente Evo te lee hasta cuando se encuentra en Irán, el Vicepresidente también te lee porque sus exigencias culturales así se lo imponen, eres amigo del mallku Felipe Quispe Huanca, y sobre todo de los yatiris Titirico y Calimán que afirman ser los brujos andinos que asesoran a varios gobernantes, y también conoces a algunos diputados y senadores. Si a todo ello sumas la acción de los intelectuales del El Alto y de Chuma, podrías conseguir que se aprobara una Ley de Excepción que favorezca a todos los ‘negritos’ y ‘negritas’ llamados así por cariño desde que nacemos y mucho más cuando fuimos creciditos”.

La exposición del Negrito Guardia me conmovió al saber que un ex Presidente de la República, cuando vio a mi amigo Guardia en un balneario cochabambino, al ver su torso desnudo le dijo: “Ahora compruebo que eres un negro falsificado, sólo habías sido morenito”, como somos casi todos los bolivianos, con excepción del gringo O’Keafe o don Rudy Ackermann y algunos pocos.

Desde mi óptica, la Ley Antirracista no debería haber sido provocada por algunas manifestaciones de odio racial, sino que deberían reconocer que los bolivianos conformamos —en su gran mayoría— un mestizaje cultural donde las palabras “negrito” y “negrita” son expresiones de afecto, amistad, cariño y amor en diferentes grados.

Con ese convencimiento sugeriré a mis amigos influyentes una Ley de Excepción que nos permita seguir llamando “negritos” y “negritas” a las personas de piel morena que apreciamos o amamos. Y que las palabras “cholito” o “cholita” no sean consideradas agraviantes sino voces de cariño como en el Perú, un país que asumió su mestizaje cultural y se siente orgulloso de él.

Así lo asumió mi esposa hispanoparlante, quien en sus momentos de manifestación amorosa siempre me dice: “Te amo, cholito mío”, y otras cosas más que no cuento.

Mientras tanto, la Ley de Excepción será propuesta a mis amigos influyentes y podremos seguir llamando “negrito” a mi amigo Negro Guardia y a todos los negritos y negritas a quienes queremos.

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