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Una medida anticuada



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, Viernes, 4 de diciembre de 2009

Anoche mis amigos yatiris me invitaron a celebrar por anticipado el triunfo electoral de su jefe Evo Morales en el naiclú Malena de la ciudad de El Alto y, naturalmente, rechacé el convite manifestándoles que mi voto ya estaba comprometido con otro candidato cuyo nombre no podía revelar porque es secreto. Sin embargo, como yo resisto todo, menos las tentaciones, asistí al festejo siempre que éste fuera pagado con dinero del Estado a cuyo Tesoro contribuyo con mis impuestos. Me aseguraron que así sería.

Comprobé que la fiesta sería pagada con dinero estatal porque el whisky me pareció más rico que cuando lo pago yo, y el entusiasmo de los yatiris y las chicas del elenco estable fue in crescendo a medida que transcurría el tiempo hasta que al llegar las doce de la noche un empleado malencarado de la Prefectura de La Paz leyó en voz alta una antigualla llamada “auto de buen gobierno”, donde entre otras cosas se prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas 48 horas antes del acto electoral del domingo, y un comedido funcionario público cortó la corriente eléctrica, cundiendo el pánico entre los asistentes al naiclú; las mujeres gritaban al sentirse manoseadas, mientras mis amigos yatiris protegían sus maletines con dinero que antes había pertenecido al Estado.

Un gordimoreno que antes había sido sacristán en el templo de Calamarca encendió velas en cada una de las mesas y nos sirvieron refrescos y un delicioso mok"ochinchi para dar cumplimiento al auto de buen gobierno, un auto pasado de moda proveniente de la época colonial.

El yatiri Titirico, haciendo cálculos con sus dedos, me dijo que la prohibición de consumir bebidas alcohólicas habla de 48 horas antes de votar y que fue aplicada anticipadamente, sorbiendo con asco y placer otro vaso de mok’ochinchi.

En medio de la protesta generalizada se escuchó la voz del yatiri Empédocles, quien nos dijo: “Antes de votar, un delegado de la Corte Electoral debería invitar un chuflay al ciudadano votante porque el pisco aclara la mente, disipa el temor por los enemigos y vuelve justiciero a quien lo prueba; nuestros compatriotas votarían mejor con un chuflay entre pecho y espalda desoyendo la propaganda oficial”.

Una de las chicas del elenco estable del “Malena” protestó por la prohibición del tránsito libre de vehículos particulares y de alquiler, mientras buses y camiones de los ministerios y prefecturas trasladan contingentes de votantes de pueblo en pueblo y también entre ciudades luciendo banderas y colores de los candidatos del oficialismo. Al escuchar esa acusación, varios ciudadanos ofrecieron sus vehículos particulares para trasladar a la ciudadana a su domicilio.

Para que vean que no miento ni exagero, yo también protesté contra tales medidas tan anticuadas y tan antipáticas, subrayando que un voto con chuflay es más sincero, inteligente y patriótico, y que tal prohibición sólo es la culpa de todas las malas elecciones.

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