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Feliz Año Nuevo, hermanito



© by Paulovich



La Paz - Bolivia,sábado, 1 de enero de 2011

El ancianito Año Viejo, luego de disculparse por todas las barbaridades que sucedieron en los 12 últimos meses y acusar a los bolivianos de ser los autores de las mismas, especialmente a los que conducen la “nave del Estado” que ya hace aguas por todas partes, me propinó un rodillazo en mis dindirindongos y desapareció para siempre. Aullando de dolor di tres vueltas por la pista para luego echarme en brazos de mi comadre Macacha, quien me preguntó quién me había dado el rodillazo en mi cristalería, explicándole que fue el Año Viejo, quien antes de irse me agredió igual que a todos los bolivianos con su decreto del “gasolinazo”; Macacha, compadecida, quiso acariciar mis partes doloridas pero yo le dije: “¡Nada de caricias en esa zona porque el Diablo nunca duerme!” La virtuosa cholita me explicó que sus palabras no tuvieron malas intenciones.

Mi recorrido por la pista del “Malena”, aullando de dolor y agarrándome las cachinas a raíz del rodillazo que me dio el Año Viejo, fue seguido por centenares de danzantes que creyeron que se trataba de un nuevo baile folklórico y todos los danzantes comenzaron a bailar El Gasolinazo, una danza parecida al tinku, donde varones y damas ejecutan sus pasos aullando, mientras los primeros se agarran las cachinas y las mujeres sus traseritos, emitiendo todos aullidos cual si fueran lobitos apaleados por órdenes superiores. Toda la noche y una parte de la madrugada, el estribillo del nuevo baile inventado espontáneamente por el público dolorido del “Malena” dijo así: El Gaso, el Gaso, el Gasolinazo aaauuu aaauuu bailamos aaauuuu…

La viborita que se armó fue encabezada por mi comadre mientras yo me sujetaba a su cintura, siguiéndonos mis amigos yatiris acompañados de dos señoritas vestidas de ñustas que decían ser Vírgenes del Sol, seguidas por personajes de la intelectualidad alteña y un pensador chumeño que ejerce ilegalmente la medicina en Sopocachi, siguiendo las chicas del elenco copadas por los seguidores más entusiastas del alcalde alteño, señor Patana, quien parece ser el único alteño no afectado por el gasolinazo ni el tarifazo.

El programa de la fiesta del Año Nuevo contemplaba la degustación de la tradicional picana alteña y del especialísimo fricasé, que fueron eliminados a raíz de la crisis económica que atraviesa esa ciudad y el resto del país. Los platos mencionados llegarían a costar 150 bolivianos, precio inalcanzable para los clientes del “Malena”. En vez de esos manjares, el naiclú ofreció a cada asistente una bolsa de pasankallas y un helado de canela.

Sin embargo, debo decir a mis lectores que hubo mucho entusiasmo a pesar del Gasolinazo, siendo éste el tema musical que dominó la noche y la madrugada, donde todos cantaron aullando de dolor pero sin perder la esperanza en que el Año Nuevo sea mejor que el año que concluyó. Macacha me sacó de la fiesta en horas de la madrugada y me condujo a la casa en mi motocicleta preguntándome al despedirse si mis dindirindongos me seguían doliendo después del rodillazo que recibieron del viejo Año 2010 que ya se fue.

La verdad es que me siguen doliendo como a todos.

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