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Ayudando a los yatiris



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, Miércoles, 20 de enero de 2010

Cuando me encontraba en Tiwanaku dando mis últimos toques de crema Nivea al monolito Bennett y otros menos famosos para que estuvieran más bellos y blanquitos para las ceremonias de mañana, mis amigos yatiris Calimán y Titirico me dijeron:

“Hemos sido llamados urgentemente de La Paz para k’oar las instalaciones del Palacio de Gobierno y del Palacio Legislativo pues mañana (hoy) es el último día de la presente gestión administrativa del presidente Evo Morales”.

Pregunté a los brujos aymaras qué era eso de “k’oar” y me explicaron rápidamente que se trataba de una ceremonia ancestral y aborigen en honor de la Pachamama y que consistía en quemar varios productos sobre unas mesillas para que la diosa de los aymaras limpiara de impurezas un recinto y esparciera nuevos humos benéficos en la nueva etapa.

Siempre ansioso de aprender cosas nuevas, les pedí que me llevaran con ellos para ayudarles pues en mi niñez y juventud yo había sido monaguillo y fui un diestro en el manejo del incensario que se utiliza en las solemnes ceremonias litúrgicas para esparcir en nuestros templos el aire perfumado del incienso que se quema. Los yatiris aceptaron mi pedido y en pocos minutos nos trasladamos a la sede del Gobierno.

En la calle Linares, también llamada “la calle de los brujos”, adquirieron los materiales necesarios para la k’oa (yerba aromática) y en la calle Sagárnaga compré tres lluchus también llamados ch’ullus y unos pequeños awayus multicolores que adornaron nuestras espaldas a modo de vestiduras litúrgicas aymaras. Con todo ese material, nos dirigimos a la plaza Murillo para proceder primero a la k’oa de las instalaciones del Poder Legislativo, hoy devaluado con el nombre de sede de la Asamblea Legislativa Plurinacional Multicolor y Folclórica.

Los guardias me pidieron en la puerta alguna credencial para ingresar, respondiéndoles:

“Vengo con los yatiris para expulsar a los malos espíritus de la anterior legislatura y para dar la bienvenida a los buenos espíritus que hoy son los dos tercios de la nueva asamblea”.
Me dejaron pasar.

Instalamos las mesas del k’oa en la sala de sesiones del Congreso Nacional y como los yatiris hablaron con la Pachamama en lengua aymara que pocos entienden, yo le dije con voz clara: Inspira a todos los asambleístas amor a Bolivia y a que piensen bien antes de levantar sus manos.

Luego recogimos nuestro material litúrgico aymara y nos dirigimos al Palacio de Gobierno donde actuamos de la misma manera, los yatiris dijeron algo en aymara y yo le pedí a la Pachamama en la lengua de Cervantes:

“Protege al presidente Evo, porque los que quieren sucederle parece que son peores y tú sabes de quiénes te hablo”.

Concluidas ambas ceremonias, rogué a los yatiris que también fuéramos a k’oar al Ministerio de Relaciones Exteriores para que no se sigan cometiendo disparates en materia internacional, pero ese momento pasaron tres cholas muy guapas y nos fuimos tras ellas.

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