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Ministras y ministros



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, Miércoles, 27 de enero de 2010

Cuando supe la conformación del nuevo gabinete que colaborará al Presidente Evo brinqué de alegría, corrí a abrazar a mi esposa, la besé en las dos orejas, la despeiné sin reparar en que había vuelto recién de la peluquería y lancé al viento mi grito de mariachi de ayyy, aaayyy aaaayyyy jalisco no te rajes y salí disparando de mi casa en busca de mis amigos yatiris que viven en El Alto.

Los encontré bailando con unas pelanduscas en el naiclú Malena celebrando la inclusión de diez mujeres en el nuevo gabinete ministerial y me asocié a su desbordante alegría descorchando una botella de “champú” que es como llamamos los alteños a esa burbujeante champaña extranjera.

Pasada la primera euforia, los yatiris y yo nos pusimos a “filosofar”, que así llamamos los cholos al arte de reflexionar hablando “yemadas en tono doctoral o licenciaturesco”.

Mis amigos brujos se mandaron la parte (como siempre) y me confesaron que ellos sabían los nombres de los ministros ratificados con mucha anticipación y que el presidente Evo consultó con ellos la designación de las diez señoras que formarían parte del nuevo gabinete ministerial.

Aproveché de la oportunidad para reclamarle al yatiri Titirico por qué no consiguió el nombramiento de mi comadre Macacha como Ministra de Hacienda, asegurándome mi amigo que él había sugerido a Evo el nombre de Macacha y que la perjudicó el hecho de ser mi pariente espiritual.

Revisando la lista de mujeres, les dije en conclusión: “Si hay diez mujeres que ahora son ministras, el país esta medio salvado”, frase que anotó en su libreta el yatiri Calimán.

Del grupo de los danzantes llegaron hasta nosotros gritos de “abajo Quintana, abajo San Miguel y abajo Rada” que interrumpieron nuestras reflexiones pero continuamos con estas, manifestando Calimán: “Nadie mejor que una mujer para llevar bien su cartera (ministerial)”, aconsejándonos que si tramitamos algún asunto con alguna de las diez ministras sepamos protegernos de un “carterazo”, arma peligrosa que manejan las señoras para defenderse de algún atrevido que se atreve a rozarlas.

No crean ustedes que aplaudí todas las designaciones y sin miedo alguno les dije a los yatiris Calimán y Titirico mi desacuerdo con la ratificación del ministro de Relaciones Exteriores David Choquehuanca porque su política me parece errada e inconveniente para nuestro país pues sigue atacando a Estados Unidos y al presidente Obama y nos acerca a Irán y Siria luego de romper relaciones diplomáticas con Israel.

Los yatiris, naturalmente lo defendieron al Canciller de Piedra, descubridor del sexo entre las piedras, y al final me dijeron contundentemente que la política exterior de Bolivia la conduce el Presidente de la República y que el Canciller sólo la ejecuta.

Para evitar peleas me callé y todos decidimos volver a las prácticas del baile pues la orquesta tocaba la cumbia villera Mové la colita, nena.

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