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Apelación a la Corte Celestial



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, Miércoles, 12 de mayo de 2010

Hace unos días, el cardenal Julio Terrazas viajó a Roma en su visita ad límina (Visita que todos los obispos deben realizar a "los umbrales de San Pedro y San Pablo" con el objetivo de informar al Papa el estado de la diócesis que gobiernan.) al sumo pontífice Benedicto XVI, padre de la cristiandad. Como el Cardenal se hallaba rodeado de gente importante que acudió a despedirle en el aeropuerto, no pude acercarme al Arzobispo de Santa Cruz para rogarle que me llevara un encarguito al Papa como acostumbramos los bolivianos cuando viaja un amigo al exterior y tuve que conformarme con rogarle ese favor al clérigo secretario que viajaba con él.

Han pasado los días y mi inquietud es mucha por saber si el Cardenal pudo entregar o no mi “encarguito” que no era otra cosa que una apelación a la Corte Celestial para ver si este altísimo Tribunal, el más alto de todos, pudiera resolver la decisión de la Corte Nacional Electoral con respecto a la distribución de escaños en las asambleas departamentales. Dice así mi memorial apelativo.

Al Señor Justo Juez, Presidente Vitalicio y Eterno de la Corte Celestial. El Cielo.-

Paulovich, natural y vecino de la ciudad de La Paz, convertido en Hijo de Dios por obra y gracia de Nuestro Señor Jesucristo que murió en la Cruz, Presidente del Sindicato Nacional de Monaguillos de Bolivia y humilde miembro de la Iglesia Católica; casado hace 13.973 días con una dama católica nacida en Zaragoza (España) y fiel devota de la Virgen del Pilar. Presentándome de hinojos en el templo del Señor de la Sentencia, situado en Villa Armonía, con todo respeto digo y expongo.

El día 4 de abril del presente año concurrí con la inocencia que nos caracteriza a la mayor parte de los bolivianos a las elecciones convocadas por la Corte Nacional Electoral que ahora se llama Órgano Nacional Electoral, presidido por el organista doctor Costas. ¿Cómo podría un organista presidir con acierto unas elecciones?

Mi desazón fue mayor al comprobar que nuestros alambicados legisladores y gobernantes se habían propuesto realizar las elecciones más complicadas del mundo para un pueblo donde hay muchísimos analfabetos que sólo aprendieron a firmar. Las papeletas eran unos rompecabezas. No deseo fastidiar a la Corte Celestial con tanto prolegómeno y me voy al meollo del asunto. Resulta que votamos y hubo triunfadores y perdedores, según los escrutinios de la Corte Nacional y cortes departamentales.

Y aquí viene el presidente de la Corte, señor Costas, a sacarse de la manga un decreto que no existía cuando se convocó a estas elecciones. Y por efecto de aquél se distribuyen los escaños para las asambleas departamentales, resultando favorecido el partido que hoy gobierna Bolivia, quedando frustrados los votantes por Decisión de la Corte Electoral.

¿A quién quejarnos, señor Justo Juez? Los fallos de ese organismo son inapelables dentro del país. Sólo nos queda la Corte Celestial y es por ello que recurro al Justo Juez que está en los Cielos y es mi único recurso en medio de mi país donde la democracia es burlada y se hará más imperfecta cada día. Será justicia, etcétera.

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