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La guerra de la yuca



© by Paulovich



La Paz - Bolivia, Viernes, 7 de mayo de 2010

Revisando mis cicatrices, hoy he recordado mi participación en varias guerras defendiendo a mi bandera tricolor, mientras la wiphala sólo había flameado en tierras de Flandes empuñada por los Tercios Españoles. De la Guerra del Pacífico recuerdo muy poco, pero allí combatió mi abuela que nunca quiso rendirse. También estuve en la Guerra del Chaco donde combatí en el fortín “Te Aguaytearé” donde fui herido en una nalga porque me mordió un chancho. Y cuando creí que ya no sería llamado a una nueva guerra, ahora me alisto para combatir en la Guerra de la Yuca que se libra en las tierras de Caranavi y Alto Beni.

Esta guerra que se libra en territorio paceño aún no figura en el Registro Internacional de Guerras, aunque en el momento de escribir estas líneas se cumple el noveno día de lucha entre las fuerzas de caudillos locales que disputan la hegemonía política y económica de la región que abarca territorios paceños y benianos, mientras las autoridades del Ministerio de Gobierno contemplan desde un palco el sufrimiento y el dolor de miles de ciudadanos afectados por la Guerra de la Yuca.

La he llamado así porque considero que la yuca es un noble producto de Caranavi y la región toda, pues no me gustaría que esta guerra sea recordada por la Historia como la guerra de la papaya porque ésta es una fruta ligada a la familia Salvietti y nuestra guerra, que es boliviana, podría ser confundida con una guerra que es librada en campos napolitanos. En cambio, la yuca es un tubérculo que sirve al hombre para significar muchas cosas, sin descartar que la palabra yuca sirve también para designar a un fraude o a un engaño, como en este caso de Caranavi, productora de la mejor yuca de La Paz.

Alguien o algunos nos están “metiendo la yuca” haciéndonos creer que es papa o gualusa, y esto se puede advertir desde ese campo de batalla que comienza en la misma ciudad de La Paz, en la zona de Villa Fátima, desde la cual parten los buses y camiones hacia Caranavi y las poblaciones de Alto Beni.

Los generales que actúan en esta guerra comienzan por tener buses de transporte en vez de tanques y cañones. El general Surco —según dicen sus enemigos— es propietario de una flota de transporte público hacia la zona y es, además, senador de la República perteneciente a la bancada oficialista. O sea que es un general poderoso.

Mi servicio de inteligencia me ha informado que el general-senador dice que no es el propietario de la flota de buses y camiones y que la verdadera dueña es su esposa. Lindo tema para ser investigado por otras autoridades.

Mientras tanto, las provincias del norte de La Paz sufren los efectos de un bloqueo caminero que ya desespera a la población civil que padece las consecuencias de esta Guerra de la Yuca que debería concluir por razones de humanidad e inteligencia porque con la yuca se fabrica o se prepara un plato conocido como “el sonso”.

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